Un gran fin de semana

0
206

¡Londres es tan cómodo!  Eso de levantarte por la mañana, coger tu maleta de fin de semana, llegar al aeropuerto, tomar el avión y aterrizar en la ciudad del Támesis es algo único. Quizá para los que vivís en Madrid o Barcelona –acostumbrados a tener vuelos directos a casi todas las ciudades interesantes– no sea tan especial, pero para los que vivimos en provincias tiene ese caramelito añadido como es el evitar los enlaces y conexiones que te hacen llegar ya cansado a tu destino.

Rosanna Hyland y Richard Fleeshman en Urinetown. ©Johan Persson

Además, para los amantes de la música y el musical, Londres es un poco como nuestro Shangri-La particular, porque prácticamente cada mes se te presenta la oportunidad de viajar y ver algo diferente e interesante. En un principio te centras en los musicales grandes, donde las obras llevan más tiempo. Luego descubres que hay pequeñas cuevas de Ali-Babá, escondidas en las barrios y que, con su mínima capacidad para 30, 50 o 100 butacas, ofrecen musicales de gran calidad, con intérpretes de primera fila. Y es que en Londres hay tal cantidad de oferta artística, que das una patada en el suelo y te salen actores de sobra para montar un musical épico y lleno de intérpretes.

Para los no iniciados en el tema os diré, que ahora mismo en Londres se pueden ver: Billy Elliot, The Bodyguard, The Book of Mormon, Charlie and the chocolate factory , The Commitments, Dirty Rotten Scoundrels, From here to eternity, I can’t sing, Jersey Boys, Les Miserables, The Lion King, Mamma Mia!, Matilda, Once, The Phantom of the Opera, Spamalot, Stephen Ward, Urinetown, We will rock you y Wicked. Estamos hablando de… ¡veinte musicales!

Dirty Rotten Scoundrels.

Pero es que no queda aquí la cosa. Tienen en lista de espera, para estrenar los próximos meses, títulos como Miss Saigon, The pajama game, Memphis, Made in Dagenham o Motown. Por no hablar de muchos otros que están de gira por el país como Seven brides for seven brohers, Cats, Avenues Q, Top Hat, Evita, Rock of Ages, Fiddler on the Roof, Shrek!, Singin’ in the rain o West Side Story que recorren las grandes ciudades y en ocasiones pasan muy cerca de Londres, de forma que se puede ir y volver en el día, tras ver el musical. ¿Entendéis por qué digo que Londres es como el Paraíso? O como Infierno, según se mire, porque cada cierto tiempo vuelves a pecar, pagar y volver a pecar, pero ¡qué a gusto!.

Voy a hablaros de las dos obras que más me gustaron de esta escapada. El primero de ellos, Urinetown, es un musical de 2001 que habla de la corrupción de la clase dirigente y la explotación de las clases bajas. Ante la escasez de agua, la entrada a los urinarios está custodiada por la policía, obligando a que todos al pago por su uso. Si se coge a alguien orinando en la calle se le mete en la cárcel. Es fácil hacerse una idea de la higiene de los habitantes, quienes apenas tienen para comer y, además, deben buscar desesperadamente las monedas con las que utilizar los aseos públicos. Con semejante título ‘La ciudad de los orines’, este musical consiguió nada menos que tres Premios Tony en 2001. Cínica, satírica y agresiva, es una auténtica joya con un reparto y coreografías impresionantes que terminará el 3 de mayo, a no ser que la trasladen a otro teatro del West End.

Blithe spirit.

El otro musical es Dirty Rotten Scoundrelsbasada en las películas Dos seductores y Un par de seductores era otro musical que como Urinetown todavía no se había podido ver en Londres. El mismo director que la llevó al triunfo en Broadway en el 2005 es quien la ha vuelto a montar en Londres, esta vez introduciendo algunos cambios escénicos que la hacen más acabada y espectacular que la de Broadway. En cuanto al reparto, si en Broadway despuntaban John Lithtgow, Norbert Leo Butz y Sherie Rene Scott, en Londres hay un cuarteto impresionante, comenzando por Robert Lindsay y Rufus Hound y siguiendo por sus dos grandes acompañantes, Katherine Kingsley y Samantha Bond, que son un derroche de saber hacer y que bailan, cantan e interpretan al más alto nivel. Como debe ser.

Algunos musicales pronto dirán adiós, como We will rock youque cierra tras doce años en cartel. Pero también llegan grandes mitos, como la actriz inglesa Angela Lansbury, afincada en Estados Unidos, y que ha vuelve a pisar los escenarios en Londres tras casi cuatro décadas de ausencia con Un espíritu burlón, con el que ganó el Premio Tony en el 2009.

Como anécdota negativa en esta escapada, quiero señalar que ha cerrado la enorme tienda que tenía HMV de CDs, DVDs y Blu Rays en el 150 de Oxford Street. Igual suerte han tenido las que estaban en Covent Garden y en Picadilly Circus, Ya sólo queda una única tienda abierta que es la que ha dejado HMV en el 363 de Oxford Street. Cada vez es más difícil encontrar tiendas físicas para comprar in situ. Desapareció Virgin y ahora Tower Records y HMV dan sus últimos coletazos.

En la próxima entrada os hablaré del fracaso de los últimos musicales de Andrew Lloyd Webber y Tim Rice.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor, escribe tu comentario
Por favor, pon aquí tu nombre