• Juan Carlos Rubio llevaba meses viajando de un lado a otro para presentar alguna de las muchas obras que ha dirigido últimamente, y el estado de alarma le ha servido para recluirse en casa a escribir.


La emergencia sanitaria en la que se encuentra sumido nuestro país a causa del coronavirus le pilló en Córdoba, “a punto de estrenar Desmontando a Séneca”, el monólogo que ha escrito para Jorge Javier Vázquez, y que había agotado entradas en el Teatro Góngora.

Y ese “estoicismo” que tanto propugnaba el filósofo, y que tanto ha tenido que trabajar para escribir este texto y ensayarlo con el famoso presentador, es lo que Juan Carlos Rubio aplica a su encierro.

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El portátil se ha convertido en un mayor aliado.

De hecho, obviando la literalidad del título, una de sus recomendaciones para amenizar estos días pasa por la lectura del ensayo De la brevedad de la vida, donde Séneca “habla de encarar las cosas de forma positiva”, porque “la vida es un privilegio, y este tiempo alejados de las prisas y ruidos del día a día puede ayudarnos a volver a valorar las pequeñas cosas de las que ésta está compuesta y entender que no hay que malgastarla”.

En este sentido, y a pesar de su preocupación por lo que está pasando y por cómo se va a ver afectada su faceta de director y productor teatral, el dramaturgo y director andaluz, que aún no sabe lo que va a pasar con el estreno en Madrid de Trigo sucio (el cuarto Mamet al que se enfrenta tras Razas, Muñeca de porcelana y La culpa) previsto para el 15 de abril en el Teatro Bellas Artes, le ha buscado el lado positivo a esta situación y está “aprovechando para escribir” porque su único deseo es “seguir contando historias”.

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