Susi Sánchez concienciada
con el cambio climático

Los hijos

0
225
©Sergio Parra

“Ser actriz es lo único que he hecho en contra
de la voluntad de mi padre en toda mi vida”

Se la ve feliz y, con mucho pudor, confiesa estarlo por el dulce momento que vive. Con cuatro décadas de profesión a sus espaldas, en las que ha hecho un trabajo de “hormiguita”, acaba de ganar su primer Goya. Y, pasados los sesenta, le siguen llegando grandes personajes, y hasta hay quien se los escribe a medida. Ahora vuelve a ponerse a las órdenes de David Serrano para protagonizar Los hijos, junto a Adriana Ozores y Joaquín Climent.  

la protectora

¿Qué nos cuenta esta obra?
Es un texto apasionante, con muchos entresijos y cargas de profundidad. En apariencia, cuenta la historia de tres ingenieros nucleares, dos de ellos matrimonio, que se reencuentran un año después de que haya sucedido una catástrofe nuclear. Y eso sirve de excusa a la autora, que además demuestra una capacidad increíble de entender el espíritu de la tercera edad, para hablar de un tema candente como es el cambio climático, sobre todo con la inteligencia y clarividencia con la que ella lo hace.

Háblame de tu personaje.
Soy Hazel, una científica jubilada, casada con su colega Robin. Le gusta cuidarse (hace yoga y mantiene una dieta sana) y cuidar a su entorno más inmediato (su marido, hijos y nietos). Ella, y Rose, la vieja compañera que aparece en su casa con una mirada de activista pensando en la herencia que estamos dejando a las nuevas generaciones, representan dos visiones complementarias del carácter femenino de protección y preservación de la vida: la maternal y la guerrera.

Tras Buena gente, repites a las órdenes de David Serrano, pero no es el único que ha vuelto a dirigirte. Te ha pasado con Veronese, José Luis Gómez, Almodóvar, Vicente Aranda o Ramón Salazar. ¿Cuál es el secreto?
No lo sé. Yo siempre intento hacer mi trabajo lo mejor posible, y me gusta crear equipo. Para mí, los buenos directores son maestros y es una suerte y un privilegio que gente con tanto talento quiera contar conmigo, porque aprendo mucho trabajando con ellos.

¿Con qué otros directores te gustaría trabajar?
Repetiría con Lluís Pasqual, con quien hace años hice El público. Y me encantaría trabajar con Sanzol, que me lo ha propuesto un par de veces y no he podido.

Y tú, ¿te plantearías dirigir?
Hace mucho tiempo dirigí a una amiga en un monólogo divertidísimo que Ernesto Caballero escribió para nosotras, y me gustaría repetir, pero rodeada de grandes profesionales que me ayudasen con temas que no controlo, como escenografía, vestuario, luces…

Con Joaquín Climent en “Los hijos”. ©Elena C. Graiño

¿Cómo se inoculó en ti el ‘veneno’ del teatro?
Era muy joven; tenía 16 años y estudiaba Estética, aunque no me interesaba nada. Mi hermano Ismael, que era actor, me invitó al taller de expresión corporal para adolescentes de su grupo de teatro. Y en uno de los ejercicios, no sé qué me pasó, pero reaccioné gritando, un grito que para mí, que era supertímida, fue una liberación, y me dio fuerza. Y quise descubrir qué había detrás de eso. Pero en ese momento no pude ponerme a estudiar teatro, porque mi padre no quería que fuese actriz. Lo hice al cumplir los 21, la mayoría de edad por entonces. Ha sido lo único que he hecho en contra de la voluntad de mi padre en toda mi vida.

¿Qué te ha enseñado la profesión?
Me ha cambiado la vida. Me ha ayudado a comprenderme a mí misma y a la gente que me rodea. Cuando empecé, me di cuenta de que es una carrera de fondo, un trabajo de hormiguita. Tienes que prepararte física y mentalmente para cuando te llega la oportunidad, porque los actores sólo somos canales que hacen posible la magia, estamos al servicio de un personaje, y es el proceso de construcción lo que despierta y mantiene mi pasión por este trabajo.

¿Te llevas los personajes a casa?
Mientras ensayo, me paso 24 horas pensando en el personaje, buscando sus zonas oscuras, intentando comprenderlo, para humanizarlo. Pero, una vez inicio funciones, si el personaje no me ayuda en mi vida normal, lo dejo en el escenario sin problemas. Eso sí, si me da una buena energía, me lo quedo un ratito.

¿Qué personajes has querido quedarte un poquito más?
La madre en Espía a una mujer que se mata, de Veronese, que me dejaba una serenidad estupenda. Y la mujer de Buena gente, porque era muy espontánea, y me llenaba de una energía diferente y un sentido del humor no habituales en mí.

¿Qué banda sonora le pondrías al momento que vives?
Me viene a la cabeza el Carmina Burana. Esa sensación de vitalidad, exaltación y belleza, porque estoy disfrutando mucho y me siento muy agradecida a la vida y a mi empeño de llevarle la contraria a mi padre por una sola vez.


Trabajo y feng shui

Con el Goya por su papel en “La enfermedad del domingo”. ©Pedro J. Pacheco
Con Tomaz Pandur en un ensayo de “Hamlet” (2009).
“Cuando deje de llover” (2014). ©Javier Naval

Una amiga arquitecta le dijo que, para atraer el éxito, colocase algún símbolo del mismo en su vestidor, la zona de su casa en la que, según el feng shui, más energía de este tipo había. Y allí puso una foto de Susan Sarandon con el Oscar, que este año ha sustituido por el Goya. Sin embargo, este premio, como la otra media docena que acumula, son el fruto de un trabajo arduo y constante (“de hormiguita”, como ella dice).

Habitual en los escenarios, donde ha trabajado a las órdenes de grandes como Tomaz Pandur, José Luis Gómez, Daniel Veronese, Miguel Narros y un largo etcétera, fue haciendo teatro donde la descubrió Almodóvar, que la fichó para un pequeño papel en La piel que habito, y ha seguido contando con ella en sus últimas películas, llegando a inventar a última hora el personaje de beata para que apareciese en Dolor y gloria.

Centrada de nuevo en el teatro, tiene pendientes de estreno en cine la segunda y tercera parte de La trilogía del Baztán. Y, a principios de diciembre, Netflix emitirá la miniserie Días de Navidad, de Pau Freixas.

EL FUTURO ES COSA NUESTRA

De momento, podemos verla en los escenarios coLos hijos, una obra de la británica Lucy Kirkwood que nos enfrenta a nuestra responsabilidad sobre el mundo que estamos dejando a las generaciones venideras. Un éxito del West End y el off Broadway, cuya versión española firma y dirige David Serrano.

Él la define como “una historia dramáticamente esperanzadora”, que nos lleva a una casa de campo a las afueras de un pequeño pueblo que hace años sufrió una catástrofe nuclear. Allí viven Hazel (Sánchez) y Robin (Joaquín Climent), un matrimonio de físicos jubilados recientemente que, pese a los cortes de luz y a tener que convivir con un contador Geiger, intenta llevar una vida normal, cultivando el jardín, haciendo yoga y preocupándose por unos hijos independizados hace tiempo. Hasta que su vieja colega Rose (Adriana Ozores) llama a su puerta, trastocándolo todo.



  • LOS HIJOS
  • El Pavón Teatro KamikazeC/ Embajadores, 9
  • HORARIOS: Martes a sábado, 20:30h. Domingos, 18:00h.
  • FECHAS: Del 28 de noviembre de 2019 al 5 de enero de 2020
  • PRECIOS: De 19€ a 25
  • DURACIÓN: 1 hora 40 minutos


DEJA UNA RESPUESTA

Por favor, escribe tu comentario
Por favor, pon aquí tu nombre