Silvia Abascal regresa al teatro como Emily Dickinson

Alma y cuerpo

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“Esta profesión me permite sacar muchas cosas que habitualmente escondo. Actuar es una oportunidad para humanizarse”

Julie Harris, Claire Bloom, China Zorrilla, Norma Aleandro y Analía Gadé son algunas de las actrices que han interpretado a Emily Dickinson a lo largo de la historia. Y precisamente esta gran poetisa norteamericana, una mujer incomprendida en su época, es quien ha conseguido que Silvia Abascal regrese a los escenarios, después de siete años, para insuflarle vida en un espectáculo que aúna palabra, imagen, música y danza.

Fuerza y belleza

¿Qué es Alma y cuerpo?
Un recital de danza y poesía muy poco convencional. Tiene un lado más femenino, La habitación luminosa; y otro masculino, La hora oscura. El femenino está dedicado a dos mujeres: Teresa de Jesús, interpretada por Irene Escolar, y Emily Dickinson, a quien interpreto yo. Y José Coronado y Helio Pedregal dan vida a Luis Cernuda y Charles Baudelaire en el masculino.

¿Qué te atrajo de este proyecto?
Después del ictus, todo mi retome profesional ha sido muy progresivo, y pensé que un recital era una buena manera de volver a pisar un escenario, aunque luego este proyecto sea mucho más que eso… Además, me apetecía volver al Teatro Español, y tenía ganas de trabajar con Carlota Ferrer, una batuta arriesgada de la que llevo oyendo hablar desde hace tiempo. Y, por supuesto, con lo que me gusta la poesía, no podía dejar pasar la oportunidad de participar en un proyecto con grandes poetisas, dos mujeres adelantadas a su tiempo: independientes, cultas, con un interior inmenso. Dos corazones muy bravos en unos tiempos que no les eran propicios.

¿Cómo es la Emily Dickinson que vamos a ver sobre el escenario?
Una mujer con un mundo interior complejísimo, tremendo. Ella vivió a través de lo que leía y escribía, y de la correspondencia que mantenía con sus amigos. Todo estaba en su mundo interior, en lo que soñaba, en lo que temía… pero vivir, vivir, experiencias vitales propias, tuvo pocas. Fue un personaje tremendamente solitario. En unos de sus versos dice: “podría estar más sola sin mi soledad, tan habituada estoy a mi destino”.

Desde que debes darle vida, ¿ha cambiado tu forma de mirarla?
Había leído a Emily, pero no era de mis poetas de cabecera. Cuando supe que iba a interpretarla, empecé a investigar su vida, y ahora cada día la amo y respeto más. Su poesía es transparente, pero muy compleja. Por sus cartas sabemos que quería publicar, pero era consciente de que su poesía no se iba a entender en su época, quizá por esa particularidad de huir de lo mundano, sus dudas de fe, su ironía, su inspiración en la naturaleza… Ella decía: “escribo para los que aún no han nacido”.

¿Cómo te has sentido trabajando con Carlota (la directora)?
Es muy innovadora. Con ella todo puede cambiar de un día para otro, y reconozco que los primeros días eso me asustó un poco. Pero he aprendido a construir de esta manera, y creo que Carlota ha creado una fusión muy interesante de palabra, imagen, sonidos, música y danza. Pura poesía.

Raza interpretativa

¿Qué es lo que más te gusta de esta profesión?
Actuar tiene mucho que ver con no juzgar, y esta profesión me permite sacar muchas cosas que habitualmente escondo. Para mí, actuar es jugar, sacar, sin juicios ni prejuicios. Es una oportunidad para humanizarse.

¿Quiénes son tus referentes interpretativos?
Tengo muchos: Bette Davis, Gena Rowlands, Shirley MacLaine… Y, en nuestro país, pesos pesados como Nuria Espert, un ejemplo de entrega; Blanca Portillo, que es una todo terreno; Victoria Abril… Actrices de raza.

¿Hay algún personaje que te apetezca más interpretar?
No uno concreto, pero sí me gustan más cuanto más alejados de mí están. Ahora, no sé si por lo que he vivido, me llegan muchas ofertas de personajes muy ‘luminosos’, ángeles salvadores; por eso tengo muchas ganas de oscuridad. Acabo de terminar un intensivo con Juan Carlos Corazza sobre Macbeth, y he sido Lady Macbeth, y me he vuelto loca; he disfrutado tanto en la oscuridad…

En 2014 dirigiste tu primer corto, ¿te apetece dirigir teatro?
Siempre me he imaginado dirigiendo teatro. Me estrené en la dirección con un corto porque lo tenía escrito y me animaron a hacerlo. Pero me encantaría dirigir algo para ser visto en un escenario.

Dirigirías una obra tuya, o te atreverías con cualquier otra?
Me gustaría dirigir algo mío, pero me animaría con cualquier otra si empatizase con lo que está contando. Al actuar, nos cueste más a o menos, somos mandados, estamos a las órdenes de un director, trabajamos a favor del personaje que defendemos; pero para dirigir yo necesito creer en lo que estamos contando, y para eso me tiene que enamorar.

¿Y qué temas son esos que te enamoran?
Yo soy muy emocional y no necesito fuegos artificiales para quedarme atrapada por una historia. Por ejemplo, me llaman mucho los triángulos, no necesariamente amorosos, porque creo que cuando hay tres caracteres diferentes, hay un conflicto importante. Me gusta lo que no se dice, el subtexto… Soy muy de actores, de historias que te tocan.

¿Escondes en algún cajón alguna cosa que te gustaría llevar a escena o a la gran pantalla?
(Risas) Escribir me encanta y es una cosa que espero seguir haciendo, pero ahora no puedo, porque para ello necesito concentrarme. Cuando escribo, me retiro. Aunque sí tengo varios cortometrajes archivados, y una idea para llevar al teatro, pero es muy compleja, y aún no estoy preparada para ello, pero, ¿quién sabe más adelante?

¿Qué aconsejarías a los que empiezan en este mundo?
Formación. Es lo más importante en esta profesión. Cada nuevo trabajo, cada nuevo personaje, es un reto diferente, y nunca estás preparado del todo. Tu instrumento tiene que estar muy afinado, y cuando digo instrumento me refiero a todo (la voz, el cuerpo, las emociones, la agilidad mental, la memorización…) Y también les aconsejaría mucho compromiso y respeto por el oficio.


Poesía hecha voz y movimiento

El exitoso tándem formado por Carlota Ferrer, en la dirección, y José Manuel Mora, en la dramaturgia, pretende “conseguir que el espectador sienta la palpitación” de la poesía desde su butaca. Por eso, en Alma y cuerpo nos invitan a penetrar en el universo poético de Teresa de Jesús, Emily Dickinson, Charles Baudelaire y Luis Cernuda, con un espectáculo singular en el que dialogan la danza, la poesía y el teatro, de la mano de grandes artistas de la palabra y el movimiento.

Los actores Helio Pedregal, José Coronado, Irene Escolar y Silvia Abascal; los bailarines Olga Pericet, Paloma Díaz y Carlos López; y el músico Diego Garrido nos conducen por las aguas subterráneas de la vida de estos cuatro poetas a través de dos piezas distintas: La habitación luminosa (1 al 5 de junio), que pone a dialogar a Teresa y Emily sobre el amor a la vida y la mística. Y La hora oscura (8 al 12), donde el deseo y la pulsión sexual marcan el encuentro entre Baudelaire y Cernuda.

Diálogo entre amigas
Y si la mística española y la poetisa norteamericana no llegaron a conocerse, las actrices que van a traerlas a la vida durante unos minutos son amigas desde hace tiempo y se admiran mutuamente, aunque hasta ahora Irene Escolar y Silvia Abascal no habían trabajado juntas.

Alma y cuerpo les ha ofrecido la oportunidad de hacerlo, y “muy unidas”. Porque en este recital la poetisa estadounidense del siglo XIX a la que da vida Silvia, y la mística española de tres siglos antes que interpreta Irene, dialogan sobre el amor, la fe, la vida y la muerte desde sus respectivos refugios y encierros personales y creativos. La santa reza en un reclinatorio y se extasía con un ángel, y la poetisa contempla la vida sentada en su jardín, mientras busca la belleza en la naturaleza. Dos mujeres valientes y poderosas interpretadas por dos actrices de raza que pisan con fuerza el escenario del Teatro Español.



  • ALMA Y CUERPO
  • Teatro EspañolC/ Príncipe, 25
  • HORARIOS: Martes a domingo, 20:00h.
  • FECHAS: Del 1 al 4 de junio de 2016
  • PRECIOS: De 4€ a 20


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