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  • La Compañía Nacional de Teatro Clásico aborda por primera vez en su historia El príncipe constante, de Calderón de la Barca, en un montaje que dirige Xavier Albertí y protagoniza Lluís Homar.


El confinamiento, la soledad, el sacrificio… Los tiempos que vivimos nos han obligado a hacer un viaje interior no siempre fácil. Y es precisamente para estos tiempos para los que –en opinión de Albertí– Calderón escribió su Príncipe constante, una obra que la censura española prohibió en el siglo XVIII, pero que ha recogido los elogios de diversas tradiciones teatrales europeas a lo largo de sus casi cuatrocientos años de existencia.

Vacuna para el alma

“Ferviente admirador” de Calderón, hacía “mucho tiempo” que Albertí tenía ganas de dirigir esta obra “de grandes y desaforadas pasiones, pero también de hondas convicciones y sacrificios”. Sin embargo, para hacerlo necesitaba un actor que pudiese encarnar a su protagonista, el infante Fernando de Portugal.

“Estamos ante la historia de un príncipe, un militar conquistador, que se convierte en esclavo y encuentra la felicidad renunciando a casi todo y muriendo como un mártir. Y el viaje actoral que eso implica sólo es posible si se siente la profunda necesidad de contaminarse de la verdad de Calderón”, explica Albertí. Por eso, admite que “si no hubiese tenido a Homar, no hubiese hecho El príncipe constante”.

Para el actor catalán éste es su primer texto calderoniano, y dice estar “aprendiendo a raudales” con él. Lo califica de “canto a la libertad individual”, y encuentra “una resonancia apabullante” en una época como la actual, donde –en su opinión– “se ha ido diluyendo el aspecto espiritual, fundamental para el alma, para lo que es ser”.

En este sentido, Albertí cree que El príncipe constante es “una escuela para aprender a ser”, que “nos enseña un camino de compromiso radical, dándonos herramientas para que el viaje a nuestro interior no nos lleve al abismo y la desesperación, sino a liberarnos de esa simple conciencia de que somos elementos de producción, compra y articulación de mercados”.

Constancia calderoniana

Tomando como punto de partida acontecimientos históricos acaecidos en el siglo XV, el argumento nos sitúa en 1437, en la segunda campaña portuguesa en tierras marroquíes. Varios infantes lusos pretenden conquistar la ciudad de Tánger, pero son derrotados y uno de ellos cae prisionero del rey musulmán, que quiere intercambiarlo por Ceuta, en manos portuguesas. No obstante, el cautivo se negará al trato porque supondría “perder almas para la fe verdadera”, y acabará muriendo esclavo.

En su montaje Albertí no ha querido hacer “arqueología teatral”, sino “acercar el texto a un imaginario contemporáneo”. Por eso, ha vestido a todos los personajes, sean moros o cristianos, con trajes actuales.

En el elenco confluyen “viejos conocidos” de la CNTC, como Arturo Querejeta, Beatriz Argüello o Rafa Castejón, con miembros de las últimas generaciones de La Joven e intérpretes que nunca habían trabajado en La Comedia. En total, 18 artistas, incluido un cuarteto de cuerda que toca en directo.


Merecido homenaje

“Una de las obras más bellas del teatro español”. Así definió Menéndez Pelayo este texto que –según Albertí– “vuelve a ponernos en el camino de la espiritualidad para buscar nuestra propia felicidad”.

Escrita en 1629, Goethe la estrenó en Alemania en 1810 como un clamor contra las invasiones napoleónicas; Meyerhold la hizo en la Rusia soviética para hablar de la tensión entre individuo y razón de Estado; y lo propio hizo Grotowski en la Polonia de la Guerra Fría. Sin embargo, se prohibió su representación en España durante el siglo XVIII, y no fue hasta finales del XX que volvió a verse sobre un escenario. Fue en el Festival de Mérida de 1988, dirigida por Alberto González Vergel, y protagonizada por Pedro Marí Sánchez, Carmen de la Maza y Carlos Ballesteros, entre otros. Dos años más tarde, el mismo director volvió a montar este título para el Teatro Español con un elenco que incluía a Juanjo Artero.

En sus 35 años de historia, la CNTC no había representado El príncipe constante. Y ahora, complementando el montaje de Albertí, Homar ha encargado al dramaturgo Alberto Conejero que “preste su mirada contemporánea a este título”. Y él ha creado una pieza titulada Esta primavera fugitiva, que interpretará él mismo, junto a Susi Sánchez y José Troncoso.



  • EL PRÍNCIPE CONSTANTE

  • Teatro de la Comedia: C/ Príncipe, 14
  • HORARIOS: Martes a domingo, 19:00h. 
  • FECHAS: Del 26 de febrero al 10 de abril de 2021
  • PRECIOS: De 6€ a 25
  • DURACIÓN: 1 hora 40 minutos


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