• Hace muchos años que la música forma parte integral de la vida de Alaska y Mario Vaquerizo. Y, desde 2018, también han probado “ese veneno que es el teatro” y se han vuelto ‘adictos’ a él, regresando a los escenarios con La última tourné, de Félix Sabroso.


Empezaron a hacer teatro casi “por casualidad”, cuando sus amigos Bibiana Fernández y Manuel Bandera, que regresaban a Madrid en Navidad con El amor está en el aire, les propusieron aparecer en las funciones de un fin de semana “como algo especial”. “Félix (Sabroso) escribió unos nuevos personajes para nosotros, y al final esas funciones se convirtieron en 85, y todos salimos de aquella experiencia con la idea de repetir con un nuevo montaje”, relata Alaska.

“Estamos muy felices haciendo teatro, esto crea adicción”, asegura Vaquerizo, quien nos confiesa que sus tournés teatrales les han permitido “visitar un buen puñado de ciudades y descubrir rastrillos por doquier, que nos encantan”, algo “imposible” con los horarios de las giras de sus grupos de música.

Así, desde hace dos años, hacen “teatro de octubre a abril, y conciertos de mayo a octubre”, y dicen sentirse “unos privilegiados” porque sus “aficiones” se han convertido en su “medio de vida” o, al menos, en lo que les “hace felices”. Por eso, la pareja no duda en poner música a lo que sienten, adaptando la letra de una canción de Raphael: “Ahora que he llegado hasta aquí comprendo que lo que más amo en el mundo es un concierto, un teatro y a ti”.

Planes cancelados

No obstante, este “extraño” 2020 ha truncado muchos de sus planes. La declaración del estado de alarma impidió que hicieran su último bolo teatral con La última tourné en Córdoba y les ha dejado sin sus giras con Fangoria (que iba a viajar a México) y las Nancys Rubias.

El álbum de «La última tourné». Desde la preparación del papel al escenario, pasando por la sesión de fotos promocional, la presentación a prensa y las localidades agotadas en la gira. ©Instagram

En lo musical, han decidido seguir el consejo de su gran amigo y otra mitad de Fangoria, Nacho Canut, y se han “reseteado”, confiando en que 2021 llegue cargado con todo lo que han perdido éste. “Pensábamos tomarnos 2021 como sabático, sin conciertos. Y el coronavirus sólo ha adelantado nuestros planes un año”, resuelve optimista Alaska.

Y en lo teatral, retoman La última tourné, su segunda obra con Sabroso, haciendo temporada en el Teatro Calderón de Madrid a partir del 30 de octubre, junto a Bibiana y Manuel, a los que en esta ocasión se suman Cayetano Fernández y Marisol Muriel. Y esto es para ellos “el culmen de la felicidad”.

La función tiene, según Vaquerizo, “un gusto a El viaje a ninguna parte, de Fernán Gómez, porque habla de una compañía de variedades que son como una gran familia, que entra en crisis por los cambios de gusto del público a principios de los noventa, y decide renovarse”. Sus personajes están hechos “a medida” para ellos, pero –dicen– “no se parecen en nada a nosotros y no es posible agarrarte a nada tuyo para construirlos”.

Ella interpreta a Paca Castellón, “esa vedette cómica, que no era especialmente mona ni alta y tenía que ser graciosilla y picantona para destacar, pero en su caso ha perdido el sentido del humor”. Y él es Enzo Marini, “un coreógrafo que dice ser italiano pero en realidad es de Albacete y pierde su acento cuando se estresa, haciendo que se le vea el truco”.

El “rebelde” y la “dócil”

Aunque no les gusta “la incertidumbre” de saber si la pandemia trastocará de nuevo sus planes, están “encantados” de volver a pisar un escenario con esta obra, porque –en su opinión– lanza un “bonito mensaje; muy apropiado para los tiempos que vivimos: hay que cambiar cuando tú quieres, no cuando te lo imponen”.

Y en esto Vaquerizo tiene mucho que decir. Porque él, “rebelde” por naturaleza, no lleva bien que le impongan nada. “Antes me decía que tenía que parar, pero quiero hacerlo cuando yo quiera, no cuando me lo impongan”, resume el artista y manager, que confiesa ha llegado a “llorar por ver las calles de Madrid vacías” y quiere “que vuelva la normalidad de antes”, porque no le gusta “la nueva normalidad”.

Su mujer, sin embargo, lo lleva mejor: “Para mí el confinamiento ha supuesto un relax mental total. No podía planificar nada ni pensar en el futuro porque todo se había parado, así que, lo asumí y me relajé. Ahora vivo pensando en el día a día y no me altero por lo que pueda pasar, porque sé que no está en mis manos”, explica la cantante, que en estos meses ha descubierto que “me gusta mucho ser ama de casa”.

Dieta, paseos, reuniones con amigos y tiempo para ellos han formado parte de sus planes de este verano. Recetas que les han servido para coger fuerzas y encarar su vuelta a los escenarios con muchas ganas. Al público le animan asegurando que “no hay nada más fácil y seguro que ir al teatro con tu mascarilla y con el aforo que vayan marcando”.

 

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