• Gila, Gene Kelly, manualidades de todo tipo y comedias televisivas o en papel son las recetas de la actriz Olga Hueso para acostarse cada noche con una sonrisa pese al confinamiento.


La madre que me parió es el título de la obra que esta actriz curtida en la comedia y el musical llevaba representando desde septiembre de 2019 en el Pequeño Teatro Gran Vía, hasta que las medidas de emergencia sanitaria lo cambiaron todo.

“Éste es un revés gordísimo, porque acababa de incorporarme a este montaje que va por su cuarta temporada de éxito en Madrid, pero debemos asumirlo de la mejor manera, y buscar el lado positivo”, afirma una Olga Hueso que intenta mantener el buen humor en los peores momentos. “Hay que pasarlo todo por ese prisma para relativizarlo y hacerlo más digerible”, explica.

De hecho, dice que no lleva tan mal el confinamiento, que pensaba que “iba a ser peor”, y que le “sorprende” que no le “cunde nada el día”. “Estoy asalvajada. Cada día hago lo que me apetece, porque soy poco de rutinas. Al principio me dio por limpiar, después por hacer pan… y me estoy poniendo tremenda porque apenas tengo actividad física”, relata socarrona la actriz.

#YoMeQuedoEnCasa-olga-hueso
En este confinamiento ha aprendido a bordar con bastidor.

En su opinión, es “el momento de reinventarse”, y a ella y sus hijas (de 19 y 22 años) les ha dado por “las manualidades”. Desde dibujos a bordados que ha aprendido a hacer estos días en un pequeño bastidor, la familia se ha puesto tan creativa que tiene “sobreproducción” de objetos hechos a mano y no sabe “dónde colocarlos”.

Siguiendo su máxima de que “la risa es la única salida”, procura leer y ver “sólo comedias”. Con la única excepción de clásicos teatrales como Hamlet, sus lecturas recomendadas son dos textos de Santiago Lorenzo, un autor vizcaíno que para ella ha sido “un descubrimiento” por su “especial humor”. Se trata de Los huerfanitos, “sobre tres hermanos que heredan un teatro”; y Los asquerosos, una versión de Robinson Crusoe ambientada en la España vaciada.

Además, la experiencia del teatro grabado se ha colado en su vida ante la imposibilidad de disfrutarlo en directo desde el patio de butacas, que es lo que le gusta. Y esta aprovechando para ver todos aquellos montajes que en su momento no pudo ver.

Lo compagina con “series de humor” como Fleabag, Brooklyn Nine-Nine, The Office, o la “parodia sobre la familia real británica” Los Windsord. Como amante de los musicales, también cae de vez en cuando alguna película del género, como los clásicos de Gene Kelly Cantando bajo la lluvia o Un americano en París.

Y para irse a dormir “con una sonrisa en la boca”, cada noche lee alguno de los “absurdos y fascinantes monólogos” de Miguel Gila en la antología publicada por la Editorial Aguilar bajo el título de Siempre Gila.

 

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