• Apasionado del crossfit, el actor Nacho Guerreros practica diariamente una rigurosa tabla de ejercicios matutinos, pero las tardes son para la lectura, el arte, las series y el cine.


Se confinó en su casa días antes de que el Gobierno decretara el estado de alarma porque un amigo de Milán le advirtió de “lo que podía pasar”. Pero antes pudo saborear, junto a amigos y compañeros de profesión, el Premio de la Unión de Actores como mejor actor de teatro por Juguetes rotos. Una “doble alegría”, porque su compañero en el escenario, Kike Guaza, consiguió el galardón a mejor actor revelación.

Precisamente la gira de esta obra, escrita y dirigida por Carolina Román y que el propio Nacho Guerreros produce con Producciones Rokamboleskas, ha quedado varada “hasta después del verano, dependiendo de lo que digan las autoridades sanitarias”. Como se ha frenado en seco el rodaje de la temporada 12 de la exitosa serie La que se avecina, en la que participa desde su estreno en 2007.

Concienciado de que lo que toca ahora es “adaptarse a esta situación tan nueva hasta que el virus se atenúe y no fallezca más gente”, prefiere “dejar de lado los debates esteriles y las cosas superficiales” para “estar bien contigo mismo y ser solidario”.

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Practicando una de sus estrictas tablas de ejercicio.

Pasa su día a día con un estricto planning, que sigue “a rajatabla”. Se levanta temprano, “a las 8 de la mañana”, para recoger toda la casa, porque se confiesa “un maniático de la limpieza y el orden”. Después toca darle “cañita al cuerpo” y continuar con una rutina de ejercicios que sigue desde hace años, y a la que dedica una hora y media. Y, tras ducharse, ya puede sentarse ante el ordenador para mirar las noticias, atender mails, entrevistas y hablar con su familia, que vive en La Rioja.

Además, aprovecha para cocinar, quizás una de sus facetas menos conocida. Y, por supuesto, a las 20:00 horas no falta a su cita en la ventana para aplaudir “a todos los que se están dejando la piel por nosotros”.

Pero aún le queda un montón de tiempo libre, que dedica a clases de francés online, “porque quería ir a París este verano, aunque ya no sé si podrá ser”; leer y ver series y películas. “En este tiempo he visto más que en todo un año”, confiesa.

De entre todas ellas, nos recomienda la adaptación cinematográfica que Paula Ortiz hizo de Bodas de sangre “por lo poético” de este montaje protagonizado por Inma Cuesta. Además de dos series made in Spain, una norteamericana y una alemana: Vergüenza, con Javier Gutiérrez y Malena Alterio, que califica de “delicia”; Caronte, con unas “interpretaciones extraordinarias”; Sucession y Unorthodox.

Aunque ahora está con las memorias de la cantante francesa Françoise Hardy, en redes sigue recomendando muchas otras lecturas, como El mundo amarillo, de Albert Espinosa; Reina, de Elizabeth Duval; o De Sofía al cielo, de Sara Brun, “para amantes de los viajes y las historias de amor”.

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