• Protagonizan El largo viaje del día hacia la noche, de Eugene O’Neill,
    a las órdenes de Cuco Afonso.



La ex pareja de actores nos invita a pasar un día con los Tyrone, protagonistas de la obra de Eugene O’Neill El Largo viaje del día hacia la noche, una familia quebrada por las frustraciones y los vicios, que revelan en un nuevo montaje dirigido por Cuco Afonso.

Un padre, una madre y dos hijos son los cuatro miembros de este clan americano de profundas raíces irlandesas, creado por O’Neill en 1941 inspirándose en su propia familia.

Mario Gas interpreta a James Tyrone, el patriarca, “un antaño célebre actor, lleno de ego y tacañería, que no sabe enfrentarse a su mujer e hijos”, apunta el actor.

Y Vicky Peña es Mary Tyrone, su esposa, “una mujer presa de una adicción a la morfina imposible de desarraigar. Alguien que mira a su pasado con desespero, porque ve en su condición de esposa y madre algo limitador, que le ha impedido cumplir sus sueños. Y se siente herida, aunque lo disimula ante los suyos”, explica la actriz.

Ambos tienen dos hijos en común: Jamie, el mayor, un alcohólico desencantado con la vida, al que interpreta Alberto Iglesias; y Edmund (Juan Díaz), el menor y alter ego de O’Neill, un joven soñador y romántico, con talento para la poesía, pero gravemente enfermo debido al tratamiento que su madre recibió durante el embarazo.

Lucha sin cuartel

Todos silencian palabras, todos esconden sentimientos, faltas, remordimientos. Y será en el transcurso de un plácido día de agosto, en su casa junto al mar, cuando los fantasmas, las mentiras, hipocresías y rencores salgan a la luz.

Con el paso de las horas, la jornada se irá convirtiendo en un combate descarnado entre cuatro seres humanos condenados a vivir juntos. Desdeñándose, queriéndose, apiadándose unos de otros, a veces sin entenderse, pero tratando de reavivar los rescoldos del amor pasado.

Y, tras esta catarsis, juntos abrirán la puerta al entendimiento y el perdón. Porque, a solas con los espectros de su pasado, y con la dulzura que el paso del tiempo confiere a los recuerdos, O’Neill quiso dar un final esperanzador a esta familia, fiel reflejo de la propia.

Regalo de aniversario

Un perdón que él encontró gracias a su esposa Carlotta. Por eso, le regaló el original de esta obra (Long Day’s Journey into Night) con motivo del 12 aniversario de su boda. En él escribió la siguiente dedicatoria:

“Queridísima: te regalo el texto original de esta obra de antiguo dolor, escrita con sangre y lágrimas. Parecería un regalo tristemente inadecuado para un día que celebra la felicidad, pero tú comprenderás. Te lo entrego como tributo a tu amor y ternura, que me dieron la fe en el amor, y me permitieron, por fin, enfrentarme con mis muertos y escribir esta obra con profunda piedad, comprensión y perdón para los cuatro atormentados Tyrone…”

Conviene recordar esa comprensión y piedad del autor hacia sus personajes si se tiene en cuenta que, como afirma Borja Ortiz de Gondra, responsable de la adaptación del texto, “el espectador comprende, a medida que avanza la función, que los seres humanos que palpitan frente a él se parecen demasiado a nuestros propios hogares”.

En su opinión, el Nobel de Literatura “nos tiende un espejo, para decirnos que nadie está a salvo, que bajo cualquier apariencia de armonía familiar siempre laten demonios que terminan por salir”. Por eso los Tyrone reultan tan “universales y reconocibles”.

Un texto universal

Esa universalidad queda patente en las decenas de montajes de esta obra que se han puesto en pie a lo largo y ancho del mundo, sin olvidar las versiones para el cine y la televisión, y los grandes nombres que han dado vida a los miembros de esta familia. William Hurt debutó en el teatro con este texto. Kevin Spacey cumplió “uno de los sueños de su vida” en 1986 al interpretarlo junto a Jack Lemmon, Peter Gallagher y Bethel Leslie, en el Broadhurst Theatre de Broadway. En 2003, Vanessa Redgrave consiguió el Tony a la mejor actriz de teatro por su papel de Mary Tyrone en un montaje en el que Philip Seymour Hoffman interpretaba a Jamie, y Robert Sean Leonard (El club de los poetas muertos) a Edmund. Y a todos ellos se suman actores y actrices de la talla de Laurence Olivier, Jessica Lange, o Katharine Hepburn entre otros muchos.

La que ahora se presenta, con la dirección de Cuco Afonso, es la cuarta producción española de esta historia. La primera se estrenó en 1960 en el Teatro Lara de Madrid. En 1988 llegó la segunda a las tablas del Español, dirigida por Miguel Narros y William Layton, y protagonizada por Alberto Closas, Margarita Lozano, Carlos Hipólito y José Pedro Carrión. Y en 2003, La Abadía presentó su propia versión, bajo la batuta de Álex Rigola, y con Chete Lera, Merce Aranega, Israel Elejalde y Oriol Vila en el elenco.


Estreno póstumo

Considerado el padre del teatro norteamericano moderno, ganador de cuatro Pulitzer y del Nobel de Literatura, O’Neill no llegó a ver el estreno de la que él definió como “la mejor” de sus obras. Escrita en 1941, Long Day’s Journey into Night se estrenó en 1956 en el Teatro Real de Estocolmo por decisión de su esposa, que quiso dar a conocer la obra ante una audiencia de la que formaban parte el rey Gustavo Adolfo y la reina Luisa. O’Neill tenía una deuda de gratitud con el pueblo sueco (a su juicio el que mejor comprendió su obra), y pudo saldarla póstumamente con este estreno, que exigió 4 horas 30 minutos de representación.



  • EL LARGO VIAJE DEL DÍA HACIALA NOCHE
  • Teatro Marquina: C/ Prim, 11
  • HORARIOS: Martes a viernes, 20:00h. Sábados, 19:00h. y 21:30h. Domingos, 18:00h.
  • FECHAS: Del 4 de septiembre de 2014 al 4 de enero de 2015
  • PRECIOS: De 18€ a 25


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