María Adánez, paladín
de la libertad sexual femenina

Insolación

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©Luis Malibrán

“La mujer ha hecho su revolución en base a leyes y patrones masculinos, y dudo de la solidez de la igualdad alcanzada”

Se convirtió en actriz por una “jugada del destino”, pero María Adánez dice sentirse “como pez en el agua” frente a una cámara o sobre un escenario. Mientras escribe su segundo corto y empieza a familiarizarse con su próximo proyecto de teatro, la madrileña llega al Centro Dramático Nacional como la protagonista de la adaptación teatral de Insolación, la novela de Emilia Pardo Bazán. Un texto que, por hablar del romance entre una mujer y un hombre más joven, y realizar una acendrada defensa del derecho a elegir de las mujeres, en su momento, fue censurado y tachado de pornográfico por la crítica.

Alter ego de pardo bazán

¿Cómo fue tu primer encuentro con Insolación?
Fue un encuentro con las emociones y el deseo. Es maravilloso, y muy poético, cómo Emilia retrata el deseo de la protagonista. Me encantó su lucha titánica, entre la razón y los instintos, al encontrarse con el joven Pacheco.

En una escena de Insolación.

¿Cómo ves a Emilia Pardo Bazán a través de este texto?
Creo que hay mucho de ella en Insolación: su pasión por la vida, por la sexualidad, por el deseo, por la libertad. No me atrevería a decir que se trata de un texto autobiográfico, pero ella dedica la novela a su amante Lázaro Galdiano, y la protagonista es gallega, así que, quizás Asís Taboada sea un alter ego de Emilia…

¿Y cómo es Asís?
Es una mujer del norte, rígida en las formas, pero en su fuero interno es muy progresista, cree en la libertad y la igualdad, en la educación. Luis Luque (el director) ha intentado hacer florecer en el montaje su pasión, humor e ímpetu, que le sirven para decidir ser libre en una época donde eso era imposible.

¿Cómo te sientes en su piel?
Muy bien. Esta función es casi un paseo por las nubes, porque Asís es luz, y ése es el poso que me deja cuando abandono el personaje en el camerino. Esta propuesta es un canto a la vida, una “comedia amorosa”, decía Pardo Bazán, que narra la dicotomía de esta mujer, su lucha interna, hasta que al final decide quedarse con el hombre del que se ha enamorado.

En La escuela de la desobediencia también interpretabas a una mujer que descubre su sexualidad en un mundo sin libertad. ¿Eres una especie de paladín de la libertad sexual femenina?
Nunca se me había ocurrido pensarlo, pero es verdad que Luis (Luque) y yo siempre hemos buscado esas personalidades femeninas poderosas, que con sus acciones han cambiado un poquito la historia de la mujer, sometida por el hombre a lo largo de los siglos. Y estoy contenta de narrar de nuevo la lucha por la libertad de una mujer.

Con José Manuel Poga.

Del XIX a hoy hemos avanzado mucho. ¿Está todo hecho?
Evidentemente, ahora hay mucha más libertad que entonces, y en la igualdad entre hombre y mujer hemos avanzado muchísimo (mi madre tenía que pedir permiso a mi padre para sacar dinero del banco), pero en el tema de la sexualidad aún no hemos encontrado un lugar saludable en el que encontrarnos. Creo que la mujer ha hecho su revolución en base a las leyes y patrones masculinos, y tengo mis dudas sobre si los cimientos de esa igualdad que creemos haber alcanzado son sólidos.

¿Qué importancia tiene el sol en una función titulada Insolación?
Es un personaje más, que acentúa los instintos e influye en el deseo, en la relajación, da luz y vida.

Repites a las órdenes de Luque, y también lo has hecho con Flotats o Narros. ¿Qué hace que una actriz vuelva a un director?
Miguel Narros y Josep Mª Flotats son dos grandes maestros con los que he tenido la suerte de aprender y empaparme de saber y pasión por el teatro. Y Luque es un gran director de actores, con un gusto increíble, que te lo hace todo fácil. Se ha convertido en uno de mis mejores amigos, porque, además, es un ser humano ultrasensible, inteligente, con mucho sentido del humor y una gran capacidad para transmitir las emociones.

¿Algún otro director con el que te gustaría trabajar?
Alfredo Sanzol y Pablo Messiez son los directores con los que más ilusión me haría trabajar ahora mismo. Pero hay muchos más: Claudio Tolcachir, Andrés Lima, Miguel del Arco… Y lo haré seguro.


Tocada por los hados

La casualidad quiso que Adánez se convirtiera en actriz siendo tan sólo una cría. Hizo su primera película, Mar brava (1982), con tan sólo 6 años, porque la niña elegida en el casting falló en el último momento y el vecino de sus padres, que era operador de cámara en el rodaje, la propuso a ella. Un año más tarde llegó su bautizo teatral, con la Casa de muñecas versionada por Ana Diosdado; y a los 15 se estrenó en televisión con Farmacia de guardia. Desde entonces, la carrera actoral de esta madrileña no ha pisado el freno.

Con más de veinte películas y una docena de obras teatrales a sus espaldas, amén de un buen puñado de populares series televisivas y el doblaje de varias cintas de animación, la madrileña sigue en la brecha, iniciando, además, nuevos caminos como directora, productora y autora del corto 5ºB Escalera derecha, dedicado a su padre. Una vía profesional en la que quiere seguir trabajando, convirtiendo en película ese primer corto, y rodando el segundo, basado en la historia de un amigo cuyo deseo de ser padre se está viendo frustrado por la burocracia, y para el que ya tiene título: Cinco metros cuadrados, que son los metros que le faltan a la casa del protagonista para poder adoptar.

En un futuro, no descarta dirigir una obra de teatro, aunque, de momento, seguirá subida a las tablas con un texto sobre el acoso escolar escrito por Paco Bezerra, que coprotagoniza junto a Roberto Enríquez, y que ya ensaya de nuevo a las órdenes de Luis Luque.



  • INSOLACIÓN
  • Teatro María Guerrero: C/ Tamayo y Baus, 4
  • HORARIOS: Martes a sábado, 20:30h. Domingos, 19:30h.
  • FECHAS: Del 310 de diciembre de 2015 al 24 de enero de 2016
  • PRECIOS: De 11€ a 24


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