• Por primera vez en sus más de tres décadas de historia, la Compañía Nacional de Teatro Clásico lleva a escena La hija del aire, de Calderón de la Barca, en una versión que firma Benjamín Prado y dirige Mario Gas.


“Un prodigio escénico que nos sigue hablando de lo inaudito y sorprendente del devenir humano”. Así define el director esta obra, que nos acerca “al abismo de la contradicción humana” mostrándonos la desmedida ambición de la mítica reina de Babilonia: Semíramis.

Esta “víbora humana”, como ella misma se describe en los versos calderonianos, fue fruto de una violación y no conoció a su madre, que murió en el parto. Y esa violencia con la que llegó al mundo, marcará su vida y estará presente en todos sus actos.

pura ambición

Por eso no tendrá reparos en reinar con crueldad, y se aferrará al trono cuando el pueblo la rechace. Y lo hará usando la peor de las argucias: secuestrando a su hijo y suplantándole en el gobierno del reino, aprovechando el gran parecido físico que ambos tienen.

“Semíramis es una mujer traumatizada, que ha pasado su vida en una cueva, y cuando entra en contacto con la gente se da cuenta de que todos los hombres se obsesionan con ella y está en condiciones de gobernar el mundo, así que intenta forjar su propio destino”, explica Marta Poveda, la actriz que le da vida.

Según los expertos, con La hija del aire Calderón nos invita a reflexionar sobre los excesos que cometen los gobernantes cuando sus intereses personales se imponen al bien general; así como sobre la legitimidad de las distintas formas de gobierno, desde la tiranía al populismo reaccionario.

En la versión que estrena la CNTC, en la que también participan Germán Torres, Agus Ruiz, Marta Betriu, José Luis Alcobendas, José Luis Torrijo y Lander Iglesias, entre otros, Benjamín Prado se ha tomado su tiempo para “podar” el texto de todo lo superfluo.

Ha reescrito las partes más oscuras con la intención de “hacerlas más fluidas para el espectador de hoy”, y ha eliminado al personaje cómico de la historia, para centrarse “en el drama inquietante” escrito en 1653, que –en su opinión– sigue siendo de “una actualidad sorprendente”, y dejará al público con “la cabeza llena de preguntas” por su “fascinante análisis del deseo, los celos, el poder, la traición y los intereses políticos”.


Otras hijas del aire

Es la primera vez que Mario Gas dirige un montaje para la Compañía Nacional de Teatro Clásico, pero ya se había acercado antes al título de Calderón de la Barca que ahora dirige. En 2004, cuando era la cabeza visible del Teatro Español, coprodujo La hija del aire junto al Teatro San Martín de Buenos Aires. Una función que dirigió el argentino Jorge Lavelli y que tenía como protagonista a una Blanca Portillo, quien consiguió el Premio Miguel Mihura de la SGAE por su interpretación de Semíramis y su vástago.

No obstante, la primera ‘hija del aire’ contemporánea fue Ana Belén, que se estrenó como la reina babilónica en el Centro Dramático Nacional en 1981, y a las órdenes de Lluís Pasqual.

Y este año podrán verse en Almagro tres versiones diferentes de este texto clásico: ésta que protagoniza Marta Poveda; la de la compañía madrileña ThreeR Teatro, bajo el nombre de Aire; y la que dirige Ignacio García con el título Hijas del aire. Sueño de Balladyna, cuya dramaturgia ha sido creada por Anna Galas y José Gabriel López Antuñano a partir de la historia de las protagonistas de Balladyna, de Stowacki; y de La hija del aire, de Calderón.



  • LA HIJA DEL AIRE
  • Teatro de la ComediaC/ Príncipe, 14
  • HORARIOS: Martes y domingos, 19:00h. Miércoles a sábado, 20:00h.
  • FECHAS: Del 7 de mayo al 23 de junio de 2019
  • PRECIOS: De 6€ a 25
  • DURACIÓN: 2 horas 30 minutos (descanso incluido)


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