Manuela Velasco estrena 2020
con teatro clásico

Reinar después de morir

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©Sergio Parra

“Me encantaría participar en un musical,
pero canto fatal”

Entre ensayos, ‘bolos’, estrenos y rodajes, ha tenido un 2019 muy movidito. En marzo estrenaba Antes de la quema, de Fernando Colomo, en el Festival de Málaga; se pasó el verano en los escenarios de Alcalá y Almagro con El banquete; en octubre llegó al Pavón Kamikaze con el Ricardo III dirigido por Miguel del Arco; y en noviembre empezó en Mallorca el rodaje de la serie Mentiras para Atresmedia. Ahora estrena en La Comedia Reinar después de morir, un texto de Luis Vélez de Guevara con el que la Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC) inaugura 2020.

pasión clásica

El banquete, Ricardo III, y ahora este Reinar después de morir, ¿te has ‘enganchado’ a los clásicos?
Siempre he estado enganchada a los clásicos. Suelo leerlos, trabajarlos, y me apunto a cursos, como el que anualmente convoca Juan Carlos Corazza sobre Shakespeare, para profundizar en ellos. Deseaba hacerlos desde hace mucho tiempo, sólo que no había tenido la oportunidad de participar en ningún montaje, hasta que el año pasado Helena Pimenta me ofreció participar en El banquete, y ahí pude probar con algo de Lope y Shakespeare. Y con Ricardo III y ahora este Reinar después de morir puedo decir que se han cumplido algunos de mis sueños profesionales.

¿Qué te atrajo de este proyecto?
Soy una gran seguidora de la Compañía Nacional de Teatro Clásico y, aunque me da mucho respeto y me parece un trabajo muy virtuoso y difícil decir con total naturalidad estos textos con una sintaxis tan complicada, tenía muchas ganas de probar con el verso. Fue Nacho García, director del Festival de Almagro, quien me propuso hacer de Blanca de Navarra. Lo leí y me pareció un personaje precioso y no excesivamente largo. Y a mí me gusta aprender poco a poco y me daba miedo recitar un parlamento muy extenso en verso. Así que me siento muy afortunada de estrenarme en el verso con la CNTC, con una historia sobre mujeres a las que no dejan elegir su destino, y con el apoyo de grandes profesionales como Pepa Pedroche o Vicente Fuentes para aprender.

UN MITO HISPANOLUSO
“Una preciosa narración teatral de la tragedia de Inés de Castro”. Así define ‘Reinar después de morir’ José Gabriel Antuñano, responsable de esta versión del texto de Luis Vélez de Guevara que estrena la CNTC. En ella se narra el drama de una noble gallega amante del infante Pedro de Portugal, que fue asesinada en aras de la política y del bien común, y coronada después de muerta como reina del país lusinato. Una historia que ha dado pie a un sinfín de poemas del romancero popular y a una tradición literaria que pasa por Tirso de Molina, en ‘Siempre ayuda la verdad’; Luis de Camoes, en ‘Los Lusíadas’; o Jerónimo Bermúdez en ‘Nises’.

Ignacio García dirigió este título en el país vecino con un elenco portugués, y ahora Pepa Pedroche le toma el relevo con un grupo de actores españoles encabezados por la veterana María José Alfonso, junto a Carmen del Valle, Chema de Miguel, Rita Barber, David Boceta, Julián Ortega, Ricardo Reguera y Manuela Velasco.

Háblame de Blanca de Navarra y de la historia que protagoniza.
Ella es, junto a Inés de Castro, una víctima de la política. Ambas son mujeres que, por cuestiones diferentes, se ven atrapadas en un situación que les viene impuesta por ley y de la que no pueden escapar.

¿Qué ocupa tu agenda laboral en los próximos meses?
Además de este Reinar después de morir, estaremos todo 2020 con la gira de Ricardo III. También termino la grabación de la serie Mentiras, en la que hago un personaje muy interesante y diferente a todo lo que había hecho hasta ahora. Así que insisto en que no puedo estar más agradecida.

Y cuando tienes un hueco en esa apretada agenda, ¿a qué te gusta dedicarlo?
En los últimos meses he tenido pocos huecos libres, y he descubierto que hacer yoga me sienta muy bien, así que trato de practicarlo todo lo que puedo, y dedicar el resto de mi tiempo libre a descansar, a mi familia, a mi pareja y a mis amigos.

Estudiaste Historia del Arte, ¿en qué momento decidiste que querías ser actriz?
El gusanillo de la interpretación me picó desde niña, cuando veía a mi tía en el teatro. Me apasionaba lo que se respiraba entre cajas y me fascinaba que cada función fuera diferente, aunque el texto y los actores fueran los mismos. Yo quería formar parte de eso. Después, cuando hice La ley del deseo con Almodóvar y se acabó el rodaje, le decía a mi madre que quería volver. Había algo que me atraía irremediablemente. Pero también quería hacer una carrera universitaria, porque me gusta estudiar. Así que, estudié Historia del Arte en la Complutense, y lo disfruté mucho; tuve mi año Erasmus; y al terminar empecé a estudiar interpretación. Además, el arte me sigue acompañando: me ayuda a la hora de preparar los personajes y me nutre para la vida.

¿Cómo se lo tomaron en casa?
Estupendamente. Creo recordar que me dijeron “Ya era hora”, porque ellos también sabían que mi verdadera vocación era la de actriz. Ellos siempre apoyan cualquier cosa que me haga feliz, pero en este caso lo veían clarísimo, incluso antes que yo.

Creo que te gustan los musicales, ¿te atreverías con uno?
Me encantan. De pequeña veía más musicales clásicos de Hollywood que dibujos animados, y me apunté a clases de claqué porque quería ser como Gene Kelly, Fred Astaire, Ginger Rogers, Cyd Charisse, Rita Hayworth… y otros actores que me fascinaban. Me encantaría participar en un musical, pero canto fatal y creo que eso lo va a hacer imposible.

¿Qué sientes al salir a escena?
Muchos nervios, pero también una sensación de plenitud. Es como si saltara al vacío sin red y se produjera la magia de que la historia, el personaje, los compañeros y el público me sostuvieran y permitieran volar. Pero al finalizar necesito un momento de calma para volver a la realidad y reencontrarme conmigo misma y mis emociones.

¿Qué tipo de personajes te atraen más?
Los que están en conflicto, que luchan por conseguir algo, por cambiar una situación o entenderse a sí mismos. Me atrae el lado oscuro de los personajes, lo que hay detrás de la máscara con la que se presentan ante el mundo, investigar en sus emociones más irracionales y escondidas.

Alguno que te gustaría interpretar…
Hay muchos. Querría interpretar a Hermíone, a Antígona, a Celestina, algún personaje de Lorca, algún Chéjov, y me atrae mucho Lady Macbeth, aunque no sé si me va mucho.

¿Qué te define como actriz?
Soy trabajadora y apasionada. Me encanta desentrañar los textos e investigar cuando preparo un personaje, observar a la gente y copiar comportamientos, inspirarme en el arte, la música y en trabajos de otras personas, y nutrirme de todo eso para que sume a la hora de crear. Además, soy una entusiasta del trabajo con el otro, creo que el compañero es el mejor regalo para un actor.
Por otro lado, soy muy mental, y tengo que pelear por dar cabida a mi lado más creativo e instintivo. 

¿Y como persona?
Soy entusiasta y curiosa, y también bastante insegura. Me cuesta tomar decisiones, lo pienso todo demasiado… pero estoy trabajando en ello. Además, tengo un gran afán de aprender y soy bastante perseverante en todo.

¿Cuáles son tus propósitos de Año Nuevo?
Seguir disfrutando y profundizando en estos personajes tan bonitos que me ha regalado la vida; continuar ahondando en la práctica del yoga, porque me ayuda a sentirme en forma, a tranquilizarme y estar más centrada; y disfrutar de la vida y de los míos.


Digna heredera

Con Gorka Otxoa y Melani Olivares en «Bajo terapia».
En una escena de «Ricardo III». ©Vanessa Rabade

Perseverancia, entusiasmo, curiosidad y ganas de aprender son algunos de los rasgos más característicos de esta actriz que se empapó de niña del ambiente teatral viendo actuar “entre cajas” a su tía, la gran Concha Velasco.

Tras años de estudio, preparación y pequeños papeles en cine y televisión, en 2007 se estrenó como protagonista en la gran pantalla con REC, una cinta de terror filmada por Jaume Balagueró, por la que consiguió un Goya y un premio en Sitges a mejor actriz.

Su primera oportunidad profesional en los escenarios llegó algo más tarde, en 2010, y de la mano de Claudio Tolcachir. Fue en el Teatro Español, con Todos eran mis hijos, de Arthur Miller, y arropada por Gloria Muñoz y Carlos Hipólito.

Desde entonces ha participado en media docena de obras más, como las comedias Feelgood, dirigida por Alberto Castrillo-Ferrer, o Bajo terapia, a las órdenes de Daniel Veronese.



  • REINAR DESPUÉS DE MORIR

  • Teatro de la ComediaC/ Príncipe, 14
  • HORARIOS: Martes y domingos, 19:00h. Miércoles a sábado, 20:00h.
  • FECHAS: Del 10 de enero al 9 de febrero de 2020
  • PRECIOS: De 6€ a 25


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