• María José Goyanes se mete en la piel de Cindy Sheehan, la ‘madre coraje’ que se plantó ante el rancho de Bush para pedirle explicaciones por la muerte de su hijo en Irak.


Unos llegaron a considerarla poco menos que una santa; otros pensaron de ella que era una oportunista. Pero lo innegable es que plantarse frente al rancho de George Bush, para pedirle explicaciones por la muerte de su hijo en Irak, convirtió a la norteamericana Cindy Sheehan en todo un símbolo de la lucha antibelicista. Tanto es así, que hasta un Premio Nobel como Darío Fo y su mujer, Franca Rame, le dedicaron una de sus obras: Madre Paz. Un monólogo que los argentinos Carlos La Rosa y Stella de la Rosa se han encargado de convertir en un montaje teatral para tres personajes.

“Han sido casi tres meses de trabajo, porque no queríamos tocar demasiado el texto original”, dice La Rosa, quien también dirige la función. Al final, la obra ha mantenido esa “evidente empatía por la rabia, el dolor, y la furia con que Sheehan se plantó ante el hombre más poderoso del planeta para exigirle responsabilidades por la estúpida, inútil y absurda muerte de su hijo de 24 años”, y sólo ha convertido en un diálogo entre la madre y su hijo muerto lo que en el texto de Fo y Frame era un soliloquio.

La veterana María José Goyanes es quien se mete en la piel de esta “madre coraje del siglo XXI”, como la define La Rosa; y el joven actor Marc Parejo se encarga de dar vida al ‘fantasma’ del hijo fallecido en el campo de batalla. Cierran el reparto: Silvia Vivó y el compositor Ali Reza, que da el toque musical, en vivo, al espectáculo.

Todos ellos están “encantados” de trabajar en esta función que, aseguran, “no va a dejar a nadie indiferente”. “Esperamos que conmueva tanto como nos ha conmovido a nosotros”, dice el director.


María José Goyanes en la piel de Cindy Sheehan

Pertenece a una familia con una larga tradición artística y se inició en el teatro siendo una niña, pero en esta obra no sólo pone su buen hacer como actriz, sino que se deja el alma en cada función, porque odia las guerras y, como madre, cree que lo peor que le puede pasar es perder un hijo. Por eso está encantada de meterse en la piel de esta ‘madre coraje’ norteamericana.

Cuando te ofrecieron este proyecto, ¿qué pasó por tu mente?
Me encantó y no lo dudé ni un momento. Dije sí sin condiciones.

¿Y por qué ese entusiasmo?
Porque creo que las guerras son la peor lacra de nuestra sociedad, y es una suerte poder hacer un texto antibelicista como éste. Es un honor poder ser el vehículo de transmisión de este mensaje de un Premio Nobel, como Darío Fo, del que nunca antes había hecho nada. Y más con una obra como ésta, que es un estreno mundial.

La actriz junto a un periódico donde aparece Sheehan.

¿Te identificas de alguna manera con tu personaje?
Quizá porque soy madre, o simplemente porque soy mujer, pero esta función me ha golpeado, conmovido, emocionado… Creo que lo peor que le puede pasar a un ser humano es perder a un hijo, es antinatura y te deja en estado de shock. Debe ser tan doloroso, que me parece que lo que hizo Cindy es lo mejor que se puede hacer: convertir tu dolor en una causa, en una lucha, en procurar que no vuelva a producirse. Por eso, pienso que esta obra no va a dejar indiferente a nadie. Es un texto que te invita a tomar conciencia, a participar, a seguir luchando…

Si te encontrases cara a cara con Cindy Sheehan, ¿qué le dirías?
Vamos a tratar de que venga a ver la obra… Me encantaría hablar con ella, felicitarla por su coraje y valentía. Es un ejemplo a seguir. Y si todo el mundo tuviese más compromiso del que hoy en día se tiene, si todos aportásemos nuestro granito de arena, el mundo funcionaría de otra manera… Ahora no nos conmovemos por nada, estamos anestesiados, desayunamos, comemos, cenamos con noticias tremebundas, sin inmutarnos. Nos tapamos los ojos, y seguimos haciendo nuestra vida. Y pienso que está bien que de vez en cuando alguien nos de un toque, nos haga pensar un poco en los demás.

En un momento de la función se proyecta un vídeo con una canción de fondo que interpretas tú…
Es una canción de León Gieco –autor de Sólo le pido a Dios–, titulada La memoria, y que las Madres de Plaza de Mayo han elegido como himno. En ella se habla de desaparecidos, de torturas, de guerras, de los genocidas sueltos que hay por el mundo, de que 2.000 comerían durante un año con lo que cuesta un minuto militar… Es terrible todo lo que dice, y le va al pelo a la función. Por eso nos pareció que era la canción que debía dar marco a la función, y que tenía mucho más sentido que la interpretara la actriz que hace de Cindy Sheehan, y no una cantante.

¿Cuáles son los planes de la compañía para este montaje?
Estaremos en el Teatro Galileo de Madrid hasta el 27 de junio. Después, iniciaremos una gira por toda España, e incluso es muy posible que vayamos a Argentina.



  • MADRE PAZ
  • Teatro Galileo: C/ Galileo, 39
  • HORARIOS: Miércoles a sábado, 21:00h. Domingos, 19:00h.
  • FECHAS: Del 7 de mayo al 27 de junio de 2010
  • PRECIOS: De 16€ a 20


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