• Mientras sueña con volver a pisar las tablas y celebra su cumpleaños confinada, la actriz Lisi Linder disfruta del éxito de la secuela de Vis a vis y se mantiene en forma dando clases de yoga y biococina.


La ficharon para la última temporada de Vis a vis: El oasis, que terminó de grabar “a principios de febrero”, y que muchos están disfrutando en esta cuarentena. Pero el estado de alarma la ha privado de su gira teatral con El sirviente, que tenía “fechas comprometidas hasta octubre”, y que representaba junto a Eusebio Poncela, Pablo Rivero, Carles Francino y Sandra Escacena, desde el pasado septiembre, cuando se estrenó en el Teatro Español.

Mientras se dedica a promocionar la serie recientemente estrenada en Fox, Lisi Linder se vuelve “loca por volver a subirme a un escenario y poder actuar delante de una cámara”, y explica que “hay una posibilidad de retomar el montaje en octubre, si los teatros están abiertos con aforo completo para entonces”. Pero esa reanudación de la gira también dependerá de cuándo reinicie su rodaje la serie Cuéntame, de la que Rivero forma parte desde el principio, y de si éste puede compaginar ambas cosas.

A la espera de lo que depare el futuro, la actriz gaditana no se ha quedado parada, y ha aprovechado estos días para mantenerse activa impartiendo clases de yoga, una disciplina de la que es profesora, como su madre; y haciendo “directos de cocina saludable”, pues también estudió “biococina”.

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Preparada para cocinar la fantástica tarta con la que celebró su cumpleaños.

Y es que Linder lleva “seis años” viviendo de la interpretación, pero no olvida que antes estuvo “mucho tiempo trabajando en el off” y buscándose la vida ocupándose “en otras cosas para poder pagar las facturas mientras terminaba de formarme como actriz en Corazza”. Además, asegura que, “si estimula a los demás, compartir las cosas que sé hacer a través de las redes sociales me cuesta menos”, y esta “más activa de lo habitual” en estos ámbitos.

Por sus venas corre la sangre austríaca de su madre, pero le tira el ADN andaluz aportado por su padre, y ha sentido mucho no poder disfrutar del albero de la Feria de Sevilla, que ha celebrado bailando sevillanas en su casa, intentando quitarse la espinita de no haber podido dar el pregón de esta fiesta en el Puerto de Santa María, como le habían propuesto. Pero la actriz no pierde la sonrisa, y hasta ha celebrado su cumpleaños con una enorme tarta casera de bizcocho y fresas.

Amante del “neorrealismo italiano y el esperpento de Fellini”, que descubrió cuando estudiaba Comunicación Audiovisual, se ha quedado “fascinada” con The New Pope y The Young Pope, dos series de un director, Paolo Sorrentino, que en su opinión “recupera” esas características de su predecesor, y “juega con la teatralidad en lo audiovisual, mezclando lo bello con lo grotesco”, y empleando “actorazos” como Jude Law y John Malkovich.

“Brutal” le ha parecido también la interpretación de Shira Haas en Unorthodox, una serie que le ha resultado “muy interesante para acercarse al mundo de los judíos ortodoxos”, un panorama que a ella le ha recordado la etapa en la que impartió clases de teatro en el barrio de las 3.000 viviendas de Sevilla, “con costumbres tan arraigadas y diferentes”.

Y otros trabajos actorales que le han “encantado” son los de Belén Cuesta y Antonio de la Torre en La trinchera infinita, “una peli sencilla y con poco presupuesto”, pero que le ha gustado mucho porque le “fascina la historia de los topos, esa gente que ha vivido oculta en agujeros durante décadas”.

Para cuando nos dejen salir del confinamiento y viajar entre comunidades autónomas, ella lo tiene claro: Lo primero que quiere hacer es “irme a Cádiz, pisar la playa y abrazar a mi familia”.

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