• Entre clases online de interpretación y las tareas del hogar, Lidia Otón nos descubre las bondades de la cocina vegana, la práctica de la zumba y la música de un mendigo convertido en estrella internacional.


En un piso de 55 metros cuadrados y con dos hijos con edades y necesidades muy diferentes (13 y 4 años), que comparten habitación, a esta actriz y su marido les toca estar “apagando fuegos continuamente”.

“Él, que tiene mucha imaginación, es quien les ayuda con las tareas de clase y juega con el pequeño, mientras yo organizo comidas y preparo mis clases online para el Estudio Juan Codina”, explica Lidia Otón, que ha tenido que adaptar su método de enseñanza para seguir haciendo escenas de Tennessee Williams por Skype con sus alumnos de segundo.

Cree que “va a ser difícil mantener las fechas” de las funciones de Amor, amor, catástrofe, el montaje dirigido por Ainhoa Amestoy que estaba previsto se estrenase en las Naves del Español el próximo 29 de abril, pero confiesa que durante este confinamiento le han salido “dos pruebas para una serie”.

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Preparando sus clases para sus alumnos del Estudio Juan Codina.

Y a la espera de ver lo que ocurre, se mantiene en forma practicando un poco de zumba y dándole al step, mientras sus peques montan su propio gimnasio en su cuarto. “Lo hago después del aplauso, y aprovecho también para escuchar un poco de música”, relata.

Su “libro de cabecera” ahora está relacionado con sus clases. Se trata de Diferente cada noche. El actor en libertad, de Mike Alfreds. Aunque reconoce que su hermana le ha descubierto a “un escritor maravilloso”: Philippe Claudel, y está enganchada a su novela El informe de Brodeck. Y, para cocinar, de vez en cuando echa mano de un libro de comida vegana con “recetas muy sencillas”: Las delicias de Ella.

Como banda sonora, nos descubre al cantautor y compositor londinense Benjamin Clementine, un mendigo que dormía en la calles de París y que ha resultado ser un genio de la música, que la tiene “fascinada”. Y como serie, nos recomienda El método Kominsky, una comedia donde Michael Douglas da “una lección de interpretación” metido en la piel de un veterano actor cuya carrera nunca llegó a funcionar del todo, y se gana la vida dando clases.

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