• Conmoción, distancia e incertidumbre son los tres conceptos en los que el Centro Dramático Nacional sustenta su inmersión teatral en la pandemia, en un viaje “purificador” a través de nueve piezas escritas ad hoc  por algunos de nuestros mejores dramaturgos.


“Llegó por el aire, mientras todo estaba tranquilo. Cerraron las calles, y con ellas los teatros…”  Así comienza la canción compuesta por Lucas Bolaño (Estrella Fugaz) como banda sonora para La pira, la ‘fogata’ escénica con la que el director del CDN, Alfredo Sanzol, se propuso exorcizar los fantasmas de un virus que ha cambiado nuestra forma de vivir.

Jesús Noguero se convierte en alter ego de Alfredo Sanzol para narrar se conmoción. ©Luz Soria
Alicia Rodríguez y Macarena Sanz en «La distancia» según Pau Miró. ©Bárbara Sánchez Palomero
Camila Viyuela y Javier Hernández protagonizan la visión de la conmoción de Eva Mir. ©Luz Soria
Jesús Barranco y Julia de Castro en la distópica distancia creada por La distancia Juan Mayorga. ©Bárbara Sánchez Palomero
Natalia Hernández y Fernanda Orazi sufren la conmoción de Victoria Szpunberg. ©Luz Soria
Cecilia Freire y Francesco Carril protagonizan el texto de Lucía Carballal sobre la incertidumbre. ©Galerna
vivencias personales

Él es uno de los miles de españoles que han padecido la enfermedad. Aunque no fue ingresado, sufrió una neumonía bilateral causada por el coronavirus, de la que aún le quedan secuelas, y “tenía la urgencia de contar las emociones vividas, para darles sentido y comprender hasta qué punto lo cotidiano se convirtió en desapacible”.

Así nació el germen de este proyecto, para el que fichó a otros siete dramaturgos (Juan Mayorga, Denise Despeyroux, Pablo Remón, Lucía Carballal, Pau Miró, Victoria Szpunberg y Eva Mir) y a la pareja formada por las fundadoras de Teatro en Vilo (Andrea Jiménez y Noemi Rodríguez). Y el resultado es una trilogía en la que cada capítulo lo forman tres piezas cortas, y tiene una dirección y equipo artístico diferente.

Siguiendo “la cronología de lo sucedido”, La pira gira en torno a “la conmoción generada por la declaración del estado de alarma y el impacto de la pandemia en nuestras vidas; la distancia de los seres queridos; y la incertidumbre ante el futuro”. Es el resumen que nos ofrece Sanzol, quien no sólo es el ideólogo del proyecto y autor de una de las piezas, sino que también dirige la primera parte de la trilogía.

En La conmoción, Jesús Noguero se convierte en su alter ego, narrando en un monólogo la experiencia como enfermo del dramaturgo. Natalia Hernández y Fernanda Orazi protagonizan la historia de maltrato escrita por Szpunberg. Y, gracias al argumento de Mir, Camila Viyuela y Javier Hernández nos recuerdan que la amistad puede surgir en cualquier momento.

Las tres piezas de La distancia “giran en torno al teatro”, según nos cuentan las chicas de Teatro en Vilo, encargadas de dirigirlas. En la primera, de Miró, una utilera y una sastra, interpretadas por Alicia Rodríguez y Macarena Sanz, se enfrentan al despido a causa del parón laboral. La escrita por Jiménez y Rodríguez muestra “las absurdeces de un ensayo de Romeo y Julieta en tiempos de coronavirus”; para terminar con la “distópica historia” de Mayorga, donde Julia de Castro y Jesús Barranco “han olvidado lo que es un teatro”.

En el cierre de la trilogía, Remón, que se estrena como director de textos no propios, proyecta la incertidumbre en un autor de teatro, reflejando en su pieza el diario de su confinamiento, incluida su experiencia con el virus, que también le tuvo postrado en la cama, aunque sin problemas respiratorios.

El dramaturgo y director ha querido que su pieza, en la que participan Cecilia Freire, José Luis TorrijoFrancesco Carril, Javier Ballesteros y Manuela Paso, sirva de “prólogo unificador” para las escritas por Despeyroux, que nos hace cruzar la galaxia e introduce a una extraterrestre entre sus personajes; y Carballal, que nos presenta a una actriz en plena crisis artística y personal discutiendo con su director sobre el futuro que les espera.

Y es que esta pandemia dejó los teatros vacíos. Pero, como Sanzol “no quería que los escenarios se quedaran fríos”, estrenó La pira en formato de “streaming catártico” emitido entre junio y julio. Era el ensayo previo para este ansiado regreso, con el que esperan volver a recibir, por fin, “el calor del aplauso del público” en el patio de butacas. Porque, como dice uno de los personajes de La incertidumbre interpretado por Carril, “¡Qué gusto da volver al teatro!”.



  • LA PIRA

  • Teatro Valle-Inclán: Plazuela de Ana Diosdado s/n
  • HORARIOS: Días 18 y 19 (La conmoción), 22 y 23 (La distancia), 26 y 27 (La incertidumbre) de septiembre, 20:00h.
  • FECHAS: Del 18 al 27 de septiembre de 2020
  • PRECIOS: De 20€ a 25


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