• Concha Velasco presta su aliento a Juana la Loca para hacer justicia a este personaje maltratado por la historia.


Es la madrugada del 11 al 12 de abril de 1555, y en el castillo de Tordesillas Juana I de Castilla pide ver a su confesor, Francisco de Borja. En Reina Juana, ante un público convertido en ese confidente religioso, la monarca española, más conocida como Juana la Loca, realiza un viaje a través de sus recuerdos, conduciendo al espectador por un siglo de historia de nuestro país, antes de morir sola y alejada de lo que más quería: sus hijos.

La locura asalta a la monarca en su encierro. ©Sergio Parra
Justicia histórica

Ésa es una de las razones por las que Concha Velasco, que encarna al personaje, afirma que Juana es “la gran maltratada de nuestra historia”. “Ella era una mujer muy culta y sensible, que leía poesía y hablaba varios idiomas. Y la recluyeron y apartaron de sus hijos para robarle la corona. Estuvo encerrada 50 años, pero nunca renunció a ella, y murió siendo reina y madre de reyes”, explica.

Y es que, como aclara Ernesto Caballero, autor de la obra, Juana de Castilla fue una mujer “fascinante”, “adelantada a su tiempo”, y “mucho más compleja” que “esa loca de amor“ dibujada por la cultura popular.

Hija de los Reyes Católicos, desde muy niña se vio arrastrada por las turbulencias e intrigas de una época marcada por la intolerancia religiosa, la corrupción política y la ambición desmesurada de una monarquía absolutista.

El dolor por la pérdida de sus hijos es muy grande. ©Antonio Castro

“No enloqueció por amor, fue víctima de una época, de unos padres autoritarios, de un marido infiel que sólo ansíaba el trono, y de un hijo que sólo quería que abdicase en él”, explica Gerardo Vera, director del montaje.

Por eso, con este monólogo Caballero ha intentado “crear un personaje poliédrico, sensible y perspicaz, decidido a sobrevivir al infortunio haciéndose fuerte en los infranqueables dominios de la irrealidad y la imaginación”.

Su reina Juana es un ser humano “valiente y único, una mujer con un temperamento indómito y transgresor, que no se ajustó a los parámetros que se esperaban de ella”, por lo que fue “objeto de linchamiento”, y se la condenó a “una muerte civil, a partir de la utilización interesada de sus brotes o arrebatos”.


Una reina histórica para una reina de las tablas

©Sergio Parra

“A medida que iba escribiendo el monólogo y viendo la cara y los gestos del personaje, iba pensando en Concha”, confiesa Caballero, quien necesitaba que su Juana “tuviera vitalidad y alegría, deseo de reinventarse y de dejar las mazmorras, y eso sólo lo podía hacer una actriz inmensa como ella”. Una actriz que se “enamoró” del personaje, pero no quiso enfrentarse a él si no era de la mano de Gerardo Vera, un director con el que “llevaba años deseando trabajar”, y que le ha dado la seguridad que necesitaba. Ella, según Vera, “con su talento, humanidad, inteligencia y total entrega” se ha convertido en “la luz que ilumina las partes más oscuras y dolorosas de un personaje hecho a su medida”.

Sin embargo, Concha confiesa que éste “ha sido uno de los trabajos más duros de mi vida”. Y eso que ésta no es la primera vez que La Velasco se enfrenta a mujeres que pasan por un doloroso trance. En los últimos años, la actriz ha dado vida a madame Rosa, una vieja ex prostituta judía que vive sus últimos días en La vida por delante; a Olivia, la madre de un adolescente con síndrome de Down diagnosticada de un cáncer terminal, que nos dio toda una lección de vida en Olivia y Eugenio; y a una matriarca vengadora en Hécuba.



  • REINA JUANA
  • Teatro de la Abadía: C/ Fernández de los Ríos, 42
  • HORARIOS: Martes a viernes, 20:30h. Sábados, 18:30h. y 21:00h. Domingos, 19:30h. 
  • FECHAS: Del 28 de abril al 12 de junio de 2016
  • PRECIOS: De 22€ a 28


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