• Ron Lalá vuelve a colaborar con la Compañía Nacional de Teatro Clásico para rescatar del olvido a Juan Rana, figura esencial del barroco español, para el que escribieron entremeses grandes como Calderón o Moreto.


El nombre de Juan Rana llevaba mucho tiempo dando vueltas “en el cielo ronlalero”. Álvaro Tato, responsable de la dramaturgia de esta pieza, que han titulado Andanzas y entremeses de Juan Rana, descubrió a este “personaje fascinante” en su época de estudiante universitario. Y –según Yayo Cáceres, director del montaje– fue “la correción política imperante, que hace cada vez más difícil hacer humor”, lo que les decidió a dedicarle ahora este “homenaje” al “rey de la gracia” y “alma del entremés” de nuestro Siglo de Oro, sirviéndolo en forma de “fiesta de piezas breves, con música en directo”.

Un espectáculo que aprovecha la “irreverencia” propia de los personajes interpretados por Juan Rana, que “se burló de todas las convenciones sociales”, para interrogarnos sobre “los límites del humor, y la capacidad de nuestra sociedad para reír, como única manera para sobrevivir a la tragedia de la vida”, explican Tato y Cáceres.

flageladores del vicio

La acción nos sitúa en abril de 1672 (fecha en la que murió Rana), en un teatro transformado en tribunal de la Inquisión por la escenógrafa Carolina González, inspirándose en El auto de fe en la Plaza Mayor de Madrid, de Francisco Rizi, que cuelga de las paredes del Prado.

Al grito de “quema, quema, quema, ése es nuestro lema”, precedidos por el olor a incienso de un pequeño botafumeiro, e iluminados por enormes cirios, aparecen en escena los “flageladores del vicio” Juan Cañas, Daniel Rovalher y Fran García, presididos por Íñigo Echevarría como inquisidor general. Van a juzgar a Juan Rana (Miguel Magdalena), el comediante más célebre del Siglo de Oro, acusándolo de blasfemia, desacato, irreverencia, provocación y herejía, con la intención de condenarlo a la hoguera.

Las pruebas de la acusación están compuestas por una selección de “algunas joyas del repertorio juanrranesco”, que Tato ha rescatado de los más de cuarenta que se conservan, y que el dramaturgo ha envuelto, “entremezclando realidad y ficción”, con los testimonios de testigos tan excepcionales como Bernarda Ramírez, la inseparable compañera escénica de Rana; Calderón de la Barca o Velázquez.

Entre versos, canciones, sus habituales juegos de palabras y su característico humor negro, Ron Lalá convierte al público en “inquisidor contemporáneo”, invitándole a decidir si Rana es culpable o inocente, y haciéndole cómplice de este juicio a la risa.


Juan Rana ©RAE, Archivo fotográfico- Pablo Linés

¿Y quién es Juan Rana?

“Monarca del entremés”, “emperador de la chanza”, “sultán de la carcajada” o “paladín de la alegría” son algunas de las expresiones con las que Ron Lalá describe en su función a Cosme Pérez, el actor tras la máscara de Juan Rana. 

Criado en la pobreza, a los 25 años ya formaba parte de una compañía teatral, donde representaba el papel de gracioso. Quizá por su contrahecho cuerpo, hacía reír al público nada más pisar el escenario, y su fama llegó a ser tan grande que Calderón, Moreto, Quiñones de Benavente y Jerónimo de Cáncer escribieron para él. 

Se casó con la actriz María de Acosta, de la que enviudó muy pronto dejándole una hija. Y, aunque tenía fama de golfo, manirroto y disoluto, hasta el mismísimo Felipe IV le concedió la merced de “una ración en su mesa”.



  • ANDANZAS Y ENTREMESES DE JUAN RANA
  • Teatro de la ComediaC/ Príncipe, 14
  • HORARIOS: Martes y domingos, 19:00h. Miércoles a sábado, 20:00h.
  • FECHAS: Del 14 de febrero al 8 de marzo DE 2020
  • PRECIOS: De 6€ a 25


DEJA UNA RESPUESTA

Por favor, escribe tu comentario
Por favor, pon aquí tu nombre