José Sacristán está loco
por los balcones

El loco de los balcones

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Retrato de ©Pipo Fernández

“Tiene más valor hacerse cargo de personajes que defienden principios morales y una idea de la justicia, aunque cometan errores”

Siempre le ha gustado lo de “jugar a ser el que no soy”, como él mismo define la profesión de actor. Comenzó como aficionado en los años cincuenta del siglo pasado, junto a su gran amigo Alfredo Landa, y se estrenó como profesional en 1960, en el Infanta Isabel de Madrid, con Julia Gutiérrez Caba de primera actriz.

Cinco décadas más tarde, José Sacristán forma parte de la historia del cine y el teatro españoles, pero, a sus casi 77 años, no piensa en la jubilación. De hecho, vive una de las etapas más fértiles de su carrera.

El año pasado ganó su primer Goya; fue como mejor actor por El muerto y ser feliz. Directores jóvenes como Isaki Lacuesta, Carlos Vermut y José Skaf se lo rifan, y en breve comenzará a grabar la segunda temporada de la serie Velvet. Sobre los escenarios, acaba de finalizar la exitosa gira de Yo soy Don Quijote, para meterse en la piel de otro personaje quijotesco, el protagonista de El loco de los balcones, la tercera obra de Mario Vargas Llosa que produce el Teatro Español.

Con Emilio Gavira en una escena de la función. ©Javier Naval
De Quijote en Quijote

¿Qué supone para ti interpretar un texto de Vargas Llosa?
Mario y yo nos conocemos desde que hicimos Pantaleón y las visitadoras, en 1975, con él como director y Katy Jurado y yo a sus órdenes delante de las cámaras. Una aventura maravillosa, de la que surgió una gran amistad. Desde entonces, hemos querido trabajar juntos de nuevo, pero hasta ahora no había habido ocasión, así que estoy encantado.

Vienes de interpretar a un loco maravilloso como Alonso Quijano, y te metes en la piel de otro. ¿Es más gratificante hacer este tipo de personajes?
Sí, por la riqueza del depósito moral que te dejan. Con los tiempos que corren, creo que tiene más valor hacerse cargo de personajes que defienden principios y una idea de la justicia, aunque cometan errores.
Comentaba Vargas Llosa que, para el protagonista de esta función, los balcones son lo que para El Quijote eran los libros de caballería. Y que hay un empeño y una actitud frente a la adversidad, sin pararse a pensar en riesgos ni consecuencias, que los hermana incluso en el fracaso.

¿Cómo definirías a Aldo Brunelli, tu personaje?
Es un profesor de Historia del Arte, nacido en Florencia, que defiende los balcones coloniales porque los considera auténticas obras de arte, un patrimonio que no se puede perder.

Candela Serrat interpreta a su hija. ©Javier Naval

¿Dirías que su “locura”, como muchos la califican, es una ceguera consciente (o inconsciente) para no ver la realidad?
Mario intenta ofrecer distintas visiones de una realidad a través de sus personajes, a los que pone en tela de juicio. A Brunelli le cuestiona que esté intentando salvar balcones mientras la gente se muere de hambre. Y él mismo acaba reconociendo que ha sacrificado a su mujer y su hija por esta fijación.

¿Dónde reside la actualidad de esta función?
Hay un asunto que en este país va a sonar mucho: el de los especuladores, representado aquí por el responsable de Patrimonio Artístico, que es un mercenario. Además, hay temas eternos, como el amor, el desamor, la vida, la muerte… Y también se plantea la idea de que todo progreso lleva implícito deshacerse del pasado.

Con este panorama, ¿crees que sigue habiendo ‘quijotes’ o ‘brunellis’ en el mundo?
Creo que los hay en todas partes. El mundo tiene numerosos ejemplos de lo más miserable, pero también de lo más noble.

¿Y por qué lucharías tú?
Confieso que soy sanchopancesco por origen, y Quijote por aspiración. Sé lo que es tener los pies en el suelo, y aunque me suba a Rocinante y coja la lanza para defender algo, siempre pesará más en mí el punto de vista de Sancho.

¿Qué admiras de Brunelli?
Es envidiable su capacidad para la fascinación; que una persona que viene de la Italia ilustrada y cae en una ciudad como Lima, sienta amor a primera vista por ella. Seguramente yo estoy incapacitado para eso, pero su delirio me parece muy tierno y conmovedor.

¿Nunca te has enamorado de una ciudad?
Tampoco he viajado tanto, y hace ya mucho tiempo que me da pánico el avión. Sin embargo, Venecia me parece una ciudad preciosa, Nueva York lo tiene todo, y hay rincones de Buenos Aires donde me encantaría perderme. Pero donde de verdad me reconozco es en esta Castilla a la que pertenezco, en los pueblos más que en las ciudades; en la piedra y la madera; en el sol del verano y el frío del invierno.


El sueño de ¿un loco?

Gustavo Tambascio ha sido el encargado de dirigir a Sacristán, Juan Antonio Lumbreras, Fernando Soto, Carlos Serrano, Emilio Gavira, Alberto Frías, Javier Godino y Candela Serrat (hija del cantautor), en El loco de los balcones. Esta “tragicomedia”, como la define el propio autor, nos presenta a Aldo Brunelli (Sacristán), un profesor italiano de Historia del Arte, viudo y de avanzada edad, que junto a su hija y un reducido grupo de seguidores, a los que llama “los cruzados”, se dedican a recoger y guardar los balcones de las viejas casas coloniales que serán demolidas en breve en Lima. El profesor lleva toda la vida dedicado a este cometido, pero cuando su hija le reprocha amargamente que siente que su juventud ha sido sacrificada por una empresa inútil, Brunelli se hundirá…

El elenco de «El loco de los balcones» al completo. ©Javier Naval


  • EL LOCO DE LOS BALCONES
  • Teatro Español: C/ Príncipe, 25
  • HORARIOS: Martes a domingo, 20:00h. A partir del 1 de octubre, domingos a las 19:00h. 
  • FECHAS: Del 17 de septiembre al 19 de octubre de 2014
  • PRECIOS: Desde 16,50


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