• Ha tocado en Ifema para sanitarios y enfermos y presentado en streaming su nuevo disco. En esta pandemia, Jorge Guillén sólo se ha separado de su violín para trabajar en el pequeño huerto que se ha montado en casa.


Con tan sólo cuatro años sujetó su primer violín y a los 12 ya impartía clases en Dublín como profesor. Ha formado parte de la Orquesta Sinfónica de Madrid en el Teatro Real y ha tocado con Extremoduro, Chambao, Los Secretos, Maná, Falete y Ara Malikian, hasta crear su propio estilo y un grupo, Strad, en el que mezclan “humor, música y una puesta en escena potente”.

Su primer espectáculo, El violinista rebelde, ha sido un éxito internacional al que no ha podido dar el cierre de gira que se merecía a causa de la proclamación del estado de alarma. Y tampoco ha podido presentar su primer disco, Mundos opuestos, como le hubiese gustado. Ha tenido que hacerlo de una manera que jamás imaginó: con un concierto con el público confinado en sus casas, disfrutando en streaming de lo que ocurría en un plató de televisión, donde todos han tenido que mantener la distancia de seguridad y los técnicos iban pertrechados de guantes y mascarillas.

“Hemos tenido que reinventarnos y adaptarnos a la nueva situación que nos plantea esta pandemia global, pero queremos volver a los teatros, que es lo que nos gusta”, afirma este virtuoso del violín.

No obstante, por si las cosas no vuelven a la normalidad, y dado el éxito obtenido con este “experimento”, Jorge Guillén y su grupo se plantean la posibilidad de ofrecer actuaciones a través de la plataforma vuvuzela.es, “geolocalizando la sala en la que toquemos con el aforo reducido”, y dando “un valor añadido” a los que pagan por verlo online y no pueden disfrutarlo en directo con visita a los camerinos incluida y entrevistas con los músicos.

#YoMeQuedoEnCasa-jorge-guillen-strad
Un hermoso mensaje desde el jardín donde ha plantado su pequeño huerto. Nosotros también te queremos, Jorge.

Esas son algunas de las ideas a las que este avezado músico ha estado dando vueltas en estos días de encierro. Un tiempo que también ha utilizado para mostrar su solidaridad y agradecimiento amenizando a los sanitarios del hospital temporal montado en Ifema con un mini concierto en vivo. Una experiencia que califica de “increíble”.

Como habitualmente tiene “poco tiempo para dar clases” en la escuela de música que montó hace cuatro años, para alumnos “desde dos años a adultos”, el confinamiento le ha permitido dedicar más horas a sus discípulos de violín, con los que ha estado practicando “durante horas” y también han hecho “pequeños conciertos por videollamada”. Eso “ha acortado los días y me ha salvado”, reconoce el músico.

Lecturas como la poesía del rapero Nach; series como The Blacklist; y películas como la ganadora del Goya 2018 Campeones (que confiesa “aún no había visto”) también han hecho más llevadera esta cuarentena, en la que, por supuesto, ha escuchado “mucha música”, y de todo tipo, desde el folk de su “amigo” Roy Borland, que “acaba de sacar nuevo tema”, a la música de “varios raperos venezolanos”.

Además, estos meses sin salir de casa han servido para que plante “un huertecito en el jardincillo de casa, con fresas y tomates”.

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