Inma Cuesta es la valentía
hecha mujer

¡Ay, Carmela!

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Como Carmela, en un momento de la función que dirige Andrés Lima. ©Javier Naval

“Me resulta muy liberador ponerme a dar brochazos cuando tengo un mal día”

Reconoce que siente una inclinación natural por todo lo artístico: la interpretación, el canto, el baile, la fotografía y hasta la pintura. Siempre quiso ser artista, y luchó y se preparó para ello desde muy joven. Su lanzamiento mediático se lo debe al musical Hoy no me puedo levantar y, tras encadenar un éxito tras otro en cine y televisión, regresa a las tablas con otra función en la que también canta en directo. En ¡Ay, Carmela!, Inma Cuesta es la valiente protagonista que se autoinmola en un acto de generosidad.

Unida a la República

Te estás convirtiendo en una experta en la Guerra Civil española. Primero La voz dormida, ahora ¡Ay, Carmela!…
Hasta Benito Zambrano, el director de la película, me ha dicho que ya es la segunda vez que me matan por la República… Pero son dos visiones diferentes de un mismo conflicto. En La voz dormida estábamos en la posguerra, y en ¡Ay, Carmela!, en plena lucha. Hortensia era una mujer con cultura y una ideología propia, que sabía por qué luchaba, mientras que Carmela es una ‘ignorante de la vida’, que sólo piensa en su teatro de variedades, en cantar y bailar. No hay un trasfondo político en su acto final, sino más bien de generosidad hacia una gente que van a matar.

¿Cómo definirías a Carmela?
Es un corazón con patas, una mujer de raza, muy valiente. Me tiene absolutamente enamorada; es el personaje que más me ha calado. Su generosidad, su deseo de hacer feliz a los demás, me tiene fascinada. Andrés Lima dice de ella y Paulino que son como “dos flores en la basura”, y me parece una metáfora preciosa y muy acertada, porque sólo son dos personas que intentan sobrevivir en medio de una guerra.

¿Cómo ha sido tu experiencia con Lima?
Ha sido un honor ponerme en sus manos. Tenía muchas ganas de trabajar con él, porque es uno de los mejores directores de teatro de este país. Es un señor de los pies a la cabeza y, además, tenemos un sentido del humor muy parecido. Me he encontrado con un amigo, y eso no siempre pasa con un director. Repetiría sin dudarlo. Si Andrés me llama, lo dejo todo.

¿Hay algún otro director teatral con el que te gustaría trabajar?
Miguel del Arco me encanta. Y me gustaría tener por compañeros a Roberto Álamo, al que adoro; Blanca Portillo y La Machi, que me parecen dos animales de la interpretación. De mayor quiero ser como ellas.

En comunión con el escenario

¿Cómo te sientes volviendo a las tablas?
Los nervios del principio no te los quita nadie. Pesaba sobre mí la responsabilidad de un título como ¡Ay, Carmela! y los actrizones que lo han representado; y el hecho de que tenía que cantar muchos temas en directo. Pero una vez piso el escenario, me siento muy cómoda. Tengo una comunión muy especial con él, me siento como en casa.

¿Tienes alguna manía antes de comenzar una función?
Más que una manía, es una especie de ritual antes de cada función. Me tumbo boca arriba en el escenario, hablo con él, y le doy un beso. Es un momento para estar yo sola, que me sirve también para estirar el cuerpo.

Sus secretos

¿Cómo es Inma en la intimidad?
Siempre he sido muy inquieta, no puedo estar parada. Cuando tengo un día libre, voy al cine, al teatro, preparo una cena para amigos (porque me gusta cocinar), paseo con mi perra (Rumba) por el parque, dibujo, coso, haga collares, fotografías… Y también paso mucho tiempo en un bar que he montado con unos amigos en La Latina, La tournée, donde hacemos conciertos y exposiciones.

Dices que te gusta dibujar y hacer fotografías, ¿qué tipo de dibujos y fotos haces?
Pinto retratos muy subjetivos, picassianos. Me resulta muy liberador ponerme a dar brochazos cuando tengo un mal día, me relaja porque no pienso en que el resultado sea bonito. En cuanto a las fotos, intento captar momentos que cuenten cosas, no me gustan las fotos posadas. Por ejemplo, tengo la preciosa foto de una niña saltando con sus botitas de agua en un charco, feliz, que capté con el móvil porque en ese momento no llevaba cámara encima.

¿Tus planes de futuro?
Acabo de terminar de rodar la película Tres bodas de más, que se estrena en el puente de diciembre. La serie Águila Roja va muy bien, así que espero que renovemos contrato, y ¡Ay, Carmela! está funcionando, así que aquí seguiremos. Además, me siguen llegando proyectos…


Con Javier Gutiérrez en uno de los números más divertidos de la función. ©Javier Naval

Para reír… y emocionarse

El dramaturgo José Sanchis Sinisterra dio nombre de mujer a la valentía y el coraje al crear a la protagonista de ¡Ay, Carmela!, una obra que ahora se estrena en formato musical.

Andrés Lima se encarga de dirigir esta propuesta, a petición del productor Andrés Vicente Gómez, y con un elenco encabezado por Inma Cuesta, Javier Gutiérrez y Marta Ribera.

Ellos interpretan a un grupo de cómicos que, en plena Guerra Civil española, aspiran a sobrevivir cantando y haciendo reír a la tropa, hasta que, sorprendidos en medio de un bombardeo, caen prisioneros, y sólo podrán salvar sus vidas actuando para sus captores.

Completan el elenco Javier Navares, Álvaro Morte, Pablo Raya y Javier Enguix. Además de cuatro músicos que tocan en directo la banda sonora compuesta por Joan Valent, y que recupera canciones de la época, como ¡Ay Carmela!, Suspiros de España, Banderita, o El Café de Chinitas, y las mezcla con los temas escritos por Víctor Manuel, Vanesa Martín y Pedro Guerra. “Un cóctel muy atractivo” que te hará reír… y llorar, asegura Lima.



  • ¡AY, CARMELA!

  • Teatro Reina Victoria: Carrera de San Jerónimo, 24
  • HORARIOS: Miércoles y jueves, 20:00h. Viernes y sábados, 18:00h. y 21:30h. Domingos, 19:00h. 
  • FECHAS: Del 10 de abril al 31 de julio de 2013
  • PRECIOS: De 24€ a 32


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