• Viviendo una extraña película de ciencia ficción. Así es como se siente Gloria Muñoz durante estos días de impuesto exilio en casa, que la mantienen alejada de sus queridísimos escenarios.


A la veterana actriz se le ha quedado “colgando” la grabación del último capítulo de la segunda temporada de Señoras del (h)AMPA, donde interpreta a Josefina Carmona, la perversa jefa del clan mafioso que tiene enfiladas a las protagonistas. Y también está “en el aire” el rodaje de la segunda película de Marta Díaz de Lope (con la que ya trabajó en Mi querida cofradía), que estaba previsto para este verano.

Pero lo que más “frustra” a Gloria Muñoz es que la proclamación del estado de alarma interrumpió los ensayos de Ira, “una función muy divertida, con situaciones absolutamente disparatadas”, que su hijo, el actor Julián Ortega, escribió para que la interpretaran juntos, haciendo gala de esa “enorme complicidad” que ambos tienen.

Con la producción de Lazona, habían empezado a ensayar el 6 de marzo a las órdenes de Dan Jemmett, y “en menos de una semana la cosa había ido tan bien, que habíamos montado ya media obra”, relata la intérprete. Por eso, nos confiesa que, cuando aún se desconocía el alcance de esta pandemia, en la compañía barajaron propuestas que ahora suenan “hilarantes”, como “encerrarnos todos juntos en una casa rural para continuar con los ensayos y llegar al estreno”, previsto para el pasado 17 de abril en Avilés.

Ahora “el plan” es que, “en cuanto se levante la veda”, vuelvan a retomar los ensayos rápidamente para poder estrenar “cuando se pueda”. Así las cosas, Gloria se había propuesto “seguir estudiando” su papel, pero le cuesta concentrarse porque le “falta motivación”.

#YoMeQuedoEnCasa-gloria-muñoz
Cuidando de su pequeño jardín.

Y es que, además de echar mucho de menos a sus nietos, a los que se ‘muere’ de ganas de “besuquear”, lleva sin poner un pie en la calle desde hace hace más de mes y medio, pues pertenece a “tres grupos de riesgo” y lleva “un tratamiento inmunodepresor con cortisona”. Por eso, no baja ni a la compra, que hace su marido “vestido de astronauta”; se siente “tan rara como si viviera en la película Blade Runner”; y tiene “miedo” a lo que se encontrará “cuando por fin pueda salir”.

Hasta que eso ocurra, se distrae escuchando todo tipo de música: desde Pink Floyd, grupo del que es “fan”, a Rolling Stones o música clásica. Depende del “estado de ánimo que tenga en cada momento”.

También lee “compulsivamente”. Empezó con La madre de Frankenstein, de Almudena Grandes; se releyó La peste, de Camus, por sus “grandes enseñanzas para los momentos actuales”; ha intentado “aprender a relativizar las enfermedades” con el “ameno” libro de Bill Bryson El cuerpo humano; y tiene ganas de volver a ver a Elvira Lindo, que conoció protagonizando la versión cinematográfica de su Manolito Gafotas, porque su último libro, A corazón abierto, le ha “llegado mucho”.

Sus próximos planes de lectura incluyen Nick, de Inma Chacón; y El colgajo, de Philippe Lançon, uno de los supervivientes del atentado de Charlie Hebdo.

Y, por la noche, “después de los aplausos”, toca distraerse con un capítulo de la “divertida y animosa” serie Friends, o de La conjura contra América, una distopía donde Estados Unidos se rinde a los ideales antisemitas y xenófobos de un líder próximo al Tercer Reich.

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