Gloria Muñoz devuelve a la vida a la hija mestiza de Francisco Pizarro

Mestiza

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Retrato para la promoción de "Mestiza". ©David Ruiz

“Me gusta trabajar con directores que hacen
un teatro diferente”

Curtida en los escenarios desde los 17 años, a esta veterana actriz madrileña le gustan los retos interpretativos. Y mientras planea un proyecto teatral con sus dos hijos y su pareja, se sube al escenario del Fernán Gómez para devolver a la vida a un personaje histórico: la hija mestiza de Francisco Pizarro, una mujer olvidada por la historia.

apuesta por lo diferente

¿Qué te atrajo de este proyecto?
Me encanta Ron Lalá y el hecho de que Yayo Cáceres fuera el director y Álvaro Tato el asesor, lo hacía bastante atractivo. Me gusta trabajar con directores que hacen cosas distintas, un teatro diferente, y en este proyecto podía jugar: actuar cantando y bailando. Además, el personaje me pareció fascinante. 

¿Conocías a Francisca Pizarro Yupanqui?
Confieso que no tenía ni idea de su existencia, pero luego me he leído los libros que me ha recomendado Julieta (la autora), y es un personaje maravilloso.

¿Cómo es ella?
Es la hija mestiza de Francisco Pizarro y la princesa inca Quispe Sisa, y él se empeñó en educarla en Perú como noble española, lo que la convierte en una mujer asombrosamente culta para la época (Siglo de Oro). La vida no la ha tratado bien, pero ella ha sabido enfrentarla con mucha fortaleza y, aunque se ha vuelto un poco cínica, es muy enérgica y tiene muchísimo sentido del humor. Además, a medida que la conoces y descubres su complicadísima vida, se te hace entrañable.

¿Qué te gusta más de ella?
Principalmente, que fue capaz de coger las riendas de una vida que los hombres le fueron cambiando continuamente: el rey de España la obligó a abandonar sus tierras y títulos y a casarse con el hermano mayor de su padre, que le doblaba la edad, cuando ella estaba enamorada de su tío pequeño. Pese a todo, con él tuvo seis hijos y le fue fiel hasta que murió prohibiéndole que se volviera a casar. Fue entonces cuando se puso el mundo por montera y se casó con el hermano de su nuera, un tío guapo, muchísimo más joven que ella, y se vino a Madrid entregándose al despilfarro. 

En una escena de “Mestiza”, entrevistándose con un joven Tirso, interpretado por Julián Ortega. ©David Ruiz

La función habla de un encuentro entre esta princesa inca y Tirso de Molina, ¿llegaron a conocerse?
No lo sabemos. Es un encuentro improbable, pero no imposible, porque Tirso escribió la Trilogía de los Pizarro, donde ella aparece fugazmente, y seguramente la llegó a conocer, aunque es más incierto que ella le hablara de su punto de vista sobre la conquista.

Tu hijo Julián interpreta a este joven Tirso, y aunque no es la primera vez que compartís escenario, ¿qué supone para ti?
Coincidimos hace mucho tiempo en una pequeñísima escena de Las bicicletas son para el verano, y no pudimos recrearnos. Pero el año pasado hicimos de madre e hijo en Bodas de sangre, y fue una sensación maravillosa. En esta función hemos participado en el proceso creativo junto a Yayo y los músicos, por eso hay mucha más complicidad y es muy divertido, aunque hay momentos en los que me sale la mamá y me quedo colgada mirándole, porque lo hace muy bien. 

Acabas de cumplir los 70 y sigues al pie del cañón. ¿Qué balance haces de tu vida?
Estupendo. De lo que más orgullosa me siento es de mi familia. Me hace muy feliz que mis dos hijos trabajen en esto, me parece significativo, porque también mi padre y mi abuela se dedicaban a ello. A nivel profesional he sido una corredora de fondo. Llevo 53 años sobre las tablas, y aunque ha habido temporadas mejores y peores, y he hecho personajes maravillosos y otros que lo han sido menos, también he trabajado con directores y compañeros estupendos, de los que he aprendido muchísimo. Así que aquí seguiré hasta que el cuerpo aguante. 

¿Qué consejo darías a las nuevas generaciones de actores?
Que tengan mucha paciencia. Ésta es una profesión maravillosa, pero se necesita muchísimo tesón y no se deja de estudiar nunca. En este trabajo hay que estar preparado para resistir, porque lo habitual es tirarse temporadas muy largas de parón, sobre todo ahora, pues la competencia es mucho mayor que cuando yo empezaba. 


Actriz de raza

Lo de ser actriz le viene de raza. Su padre era del cuadro de actores de Radio Madrid y creció viendo cómo se hacían las radionovelas; y su abuela, que había sido actriz de zarzuela, se pasaba el día cantando en casa y contándole historias de su vida en los escenarios. Ellos la enseñaron a “amar esta profesión”.

Con Alfonso Lara en “Emilia”, de Tolcachir. ©Marieta Álvarez
“El señor Ye ama los dragones”, dirigida por Luis Luque. ©Sergio Parra
En “La respiración”, de Alfredo Sanzol. ©Javier Naval

Sólo en una ocasión se planteó dejarlo y dedicarse a la enseñanza, “pero entonces aparecieron Margallo y Tábano, y decidí quedarme en el teatro sabiendo que no iba a hacer otra cosa”, explica. Y lo cierto es que nunca ha tenido que hacer uso de su licenciatura en Filología Hispánica, que su padre le pidió se sacase, “por si acaso”.

A los 65 años decidió que sólo haría cosas que le gustasen mucho. Empezó con Emilia, a las órdenes de Claudio Tolcachir, y desde entonces no ha dejado de encadenar “personajes maravillosos”, dirigida por Alfredo Sanzol, Luis Luque, Pablo Messiez o Andrés Lima.

UNA PRINCESA MESTIZA
Ahora se pone a las órdenes del ronlalero Yayo Cáceres para devolver a la vida a Francisca Pizarro Yupanqui, la primera mestiza del Perú, hija del conquistador español y una princesa inca emparentada con Atahualpa.

La dramaturga Julieta Soria se ha encargado de recuperar la historia de esta mujer, una de las más desconocidas de nuestra crónica del Siglo de Oro, en un texto que ha titulado Mestiza. Y Cáceres se ha encargado de convertirlo en un montaje lleno de humor y música en directo, que nos propone asistir a una serie de encuentros entre un joven Tirso de Molina y esta ya madura mujer, que vive como una dama española en el Madrid de finales del XVI.

A bordo de sus recuerdos conoceremos los primeros años de la conquista, la relación entre indígenas y españoles, el exilio y el difícil destino de las mujeres en una época dura y azarosa.



  • MESTIZA
  • Teatro Fernán GómezPlaza de Colón, 4
  • HORARIOS: Martes a sábado, 20:00h. Domingos, 19:00h. 
  • FECHAS: Del 10 de enero al 3 de febrero de 2019
  • PRECIOS: Desde 16
  • DURACIÓN: 70 minutos


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