• Se convierte en La Celestina en una versión que firma Eduardo Galán y dirige Mariano de Paco Serrano.


Metida en la piel de la célebre alcahueta creada por Fernando de Rojas, Gemma Cuervo despliega su catálogo de artimañas para encender la pasión entre la inocente Melibea y el cándido Calisto, en una nueva versión de La Celestina realizada por Eduardo Galán.

La actriz, curtida en el teatro (tiene más de 80 títulos a sus espaldas), llevaba tiempo alejada de los escenarios, pero regresa a las tablas con un personaje al que no ha podido resistirse; un personaje que es ya uno de los grandes mitos universales creados por nuestra literatura, junto a Don Quijote y Don Juan Tenorio.

Su Celestina es “muy vital, mucho más humana, con las mismas flaquezas que cualquiera de nosotros; llora y tiene miedo”. Pero también es un personaje “con mil caras”, que “se transforma dependiendo del interlocutor al que se dirija. Se adapta para conseguir lo que quiere. Tan pronto es muy dulce y aniñada, como se vuelve obscena y dura”, comenta la actriz. Y es que uno de sus grandes defectos es la avaricia. “Es lo que la que mueve, y será también su perdición”, sentencia.

El texto es de finales del siglo XV, y en él conviven comedia y tragedia; personajes populares y personajes cultos; señores y criados; y el amor y el dinero como motores del mundo. Fue escrito para ser leído, no representado, de ahí la ardua tarea a la que se ha enfrentado Galán para reducir las 4 horas que supondría representarlo entero, a las casi dos que dura su versión.

Carpe diem

“He buscado el dinamismo de la acción, el ritmo de los conflictos, la rapidez del paso del tiempo, para reflejar la idea central de la obra: el carpe diem, la brevedad de la vida, la necesidad –como dice Celestina a Melibea– de disfrutar de la juventud antes de que la vejez arruine la belleza”, explica el adaptador del texto.

Mariano de Paco Serrano dirige esta versión, en la que han pretendido crear una Celestina “renacentista y urbana”, alejada de “la vieja oscura y rural” a la que estamos habituados.

Gemma Cuervo se encarga de dar vida a la famosa alcahueta, que Galán describe como “una mujer llena de fuerza y vida, una mujer que seduce con la palabra, pero avara y hechicera”. Ella será la encargada de conseguir que la joven Melibea (Olalla Escribano) se enamore de Calisto (Alejandro Arestegui), quien ha quedado prendado de su belleza al verla casualmente en el huerto de su casa. Y lo hará únicamente para conseguir la cadena de oro que el enamorado le ha prometido.

La muerte

Le ayudarán en su cometido los dos criados de Calisto (Juan Calot y Santiago Nogués), quienes, más tarde, acabarán con su vida, para hacerse con el tesoro recién conquistado por la casamentera. Y precisamente por ese crimen serán ajusticiados.

Pero la sucesión de muertes de esta función no acaba aquí. Calisto morirá accidentalmente al intentar saltar el muro de la casa de su amada; y Melibea, ya perdidamente enamorada de él, se suicidará porque no es capaz de vivir sin su amor.

Sólo quedarán en pie las pupilas que trabajan en el prostíbulo regentado por Celestina (Rosa Merás y Natalia Erice), la criada de Melibea (Irene Aguilar), y el padre de la dama (Jordi Soler), cuyo monólogo final por la pérdida de su hija “emociona”, dice Cuervo.

Y es que Galán, además de “acercar la tragicomedia a públicos más jóvenes”, espera “rozar la piel del alma de quienes acudan a ver nuestra Celestina”.



  • LA CELESTINA
  • Teatro Fernán Gómez: Plaza de Colón, 4
  • HORARIOS: Martes a sábado, 20:00h. Domingos, 19:00h. 
  • FECHAS: Del 28 de septiembre al 28 de octubre de 2012
  • PRECIOS: Desde 16


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