Francesca Piñón

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Francesca Piñón by Darifé (David Rivas Fernández).

Está harta de hacer abuelitas y monjas. Por eso le parece “un regalo” participar en la “gamberrada metatreatral” en la que la han embarcado Nao Albet y Marcel Borràs, dos enfants terribles del teatro catalán, a los que ha visto crecer y con los que volverá a subirse a un escenario para protagonizar Atraco, paliza y muerte en Agbanäspach. En 2013 ya participó en la producción que de este título hizo el Teatro Nacional de Cataluña y, como entonces, volverá a interpretar a casi una decena de personajes distintos, rodeada de jóvenes como Irene Escolar, que la “dan vida” y la “rejuvenecen”. 

Y es que Francesca Piñón se toma la interpretación como “un juego donde poder vivir otras vidas”. Por eso, desde que empezó, con 16-17 años, le ha gustado “experimentar y hacer cosas muy diferentes”, desde teatro clásico a trabajar con La Fura, Dagoll Dagom o La Cubana, o convertirse en la popular Angustias de la serie El Ministerio del Tiempo. Una carrera de la que se siente “muy orgullosa”.

Nacida un 27 de marzo, Día del Teatro, su vida “gira en torno a la interpretación” y es “feliz” siendo una “obrera del teatro”. Pero no siempre fue así. Extremadamente tímida de niña, sus padres la apuntaron a teatro para ayudarla a relacionarse. Y allí descubrió ese “refugio” que jamás ha abandonado. 

Como entonces, que con 12 años ya leía a Dostoievski y Balzac, la lectura sigue siendo una de sus grandes pasiones, y confiesa que no puede irse a dormir sin haber leído, al menos, un poema. Entre sus aficiones también se cuentan el punto, para ‘desembotarse’, y la pintura, que dice haber dejado un poco de lado porque en los últimos años se ha sentido muy atraída por el mundo de las piedras semipreciosas y hace piezas de joyería en plata para ella y sus amigas.

A nivel profesional, ahora su “reto está en la dirección”. Tiene un nuevo proyecto entre manos y ya ha dirigido a dos actrices veteranas en sendos monólogos escritos también por féminas. La última fue Llüisa Mallol en La dona trencada (La mujer rota), una obra en la que Simone de Beavoir denuncia la violencia estructural que la sociedad ejerce sobre la mujer. Es su forma de “luchar” contra la “preocupante realidad” que rodea a las actrices de más de cincuenta. “Siempre somos madres, monjas… Estamos ‘al servicio de’. No nos escriben una obra para nosotras, un personaje interesante. Y eso que es la mejor edad, por la experiencia adquirida”, se queja.

Por suerte, en junio estrenará La habitación blanca, de Josep Maria Miró, donde, dirigida por Lautaro Perotti, podrá meterse en la piel de uno de esos “personajes interesantes” que tanto le gustan. Además, en abril comenzará el rodaje de La vida sin Sara Amat, una serie para TV3.


MicroCuestionario

    • Una manía confesable.
      No me gusta pisar el escenario con los zapatos de la calle, porque para mí es un lugar sagrado.
    • Te cambió la vida…
      Conocer a Alan Rickman en El perfume, donde hice un pequeño papel. Aprendí mucho con él y su amistad ha sido muy importante para mí.
    • ¿Qué te hace feliz?
      Mi familia. Es estupenda. Soy lo que soy gracias a ellos.


  • ATRACO, PALIZA Y MUERTE EN AGBANÄSPACH

  • Teatro María Guerrero: C/ Tamayo y Baus, 4
  • HORARIOS: Martes a domingo, 19:00h. 
  • FECHAS: Del 5 de febrero al 21 de marzo de 2021
  • PRECIOS: De 3€ a 25
  • DURACIÓN: 2 horas


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