• Como buen budista, el actor Ferrán Vilajosana sabe que la felicidad es un estado mental. Por eso practica la meditación, pero no se priva de las “salvajemente divertidas” historias de Rick y Morty.


El sentimiento de “extrañeza” que nos acompaña desde que se declaró la pandemia se apoderó de este joven actor en la última función de La importancia de ser Frank que él y sus compañeros pudieron representar en el Teatro Poliorama ya “con el aforo reducido”.

La declaración del estado de alarma impidió que, por sólo una semana, la compañía dirigida por David Selvas finalizara su “tercera temporada en Barcelona”, y también ha “frenado en seco” la “posibilidad de gira por España” de esta “contemporaneizada” y “musical” versión del clásico de Oscar Wilde La importancia de llamarse Ernesto.

Y otro trabajo que se le ha quedado suspendido es la grabación de la serie Com si fos ahir (Como si fuera ayer), emitida diariamente en la sobremesa de la televisión autonómica catalana, sin que TV3 haya decidido aún cuándo retomar el rodaje.

Sin embargo, lejos de caer en la depresión o el aburrimiento, Ferrán Vilajosana ha decidido emplear este tiempo en soledad para “practicar la introspección” y, “budista desde hace años”, usa la meditación para “abrazarse, repensar y aquietar” su alma.

#YoMeQuedoEnCasa-ferrran-vilajosana
La guitarra es una buena compañía en determinados momentos.

Alejado del ritmo acelerado de su día a día habitual, con “grabaciones por las mañanas y teatro por las tardes”, también ha aprovechado para ‘hermanarse’ con el piso que alquiló meses antes del confinamiento y convertirlo en “un hogar” donde ha celebrado su reciente cumpleaños.

Videollamadas con amigos y familia, la escritura, los libros y las series y películas están siendo grandes compañeros de encierro. “Lo mejor” que ha visto este año es Rick y Morty, cuatro temporadas de una comedia de animación estadounidense sobre las desventuras de un científico loco y su fácilmente influenciable nieto. “Una ida de olla que –dice– puede recordar a Los Simpson, aunque con una vuelta de tuerca y un gran rigor científico”.

Su vena cinéfila ha quedado satisfecha con el visionado de varias cintas del francés Jean-Jacques Annaud (la recreación prehistórica En busca del fuego; y El último lobo), que le han hecho “redescubrir” al conocido director de El nombre de la rosa, El amante y Siete años en el Tíbet, que reconoce “tenía mal ubicado”.

Y entre los títulos literarios que le están acompañando estos días se encuentran Gente normal, de Sally Rooney, “una historia de amor y amistad” entre dos jóvenes que son “almas gemelas”. Y Sapiens (De animales y hombres), un bestseller internacional recomendado por Barack Obama, Bill Gates y Mark Zuckerberg, donde el historiador Yuval Noah Harari explora las formas en que la biología y la historia nos han definido y mejorado nuestra comprensión de lo que significa ser humano.

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