• Intentando alejar de su mente la incertidumbre, al actor y director Fernando Soto le ha dado por los fogones y el pincel, porque cocinar y pintar sirven de “bálsamo” para su espíritu.


Son muchos los que estos días de confinamiento pueden verlo en sus pantallas como el subinspector de policía Ángel Rubio en La casa de papel, pero precisamente la grabación de la quinta temporada de esta serie, que se iba a iniciar en mayo, es unos de los muchos proyectos profesionales que a este actor se le han quedado “en el aire por el coronavirus”.

En el campo teatral, acababa de terminar de representar la segunda temporada de Perfectos desconocidos en el Teatro Reina Victoria de Madrid, e iba a iniciar una gira que ya tenía comprometidas fechas “hasta enero de 2021”. Y había asistido al estreno, en el Teatro Salón Cervantes de Alcalá de Henares, del último montaje que ha dirigido: Onán, de Nacho Faerna, protagonizado por Llum Barrera, Iñaki Miramón y Patxi Freytez. Un proyecto que, de momento, “se ha quedado en el limbo”.

Por eso, Fernando Soto prefiere “vivir el presente y no pensar en el futuro”, porque es entonces cuando le “ataca la incertidumbre”. Así, ha decidido “no agobiarse con esto de hiper producir”, y se ha centrado en su hija de diez años, con la que ha “estrechado lazos” en los días de confinamiento que han compartido. Y ahora que ella está en casa de su madre, el actor intenta “llevar una rutina de ejercicio”, aunque confiesa que también se permite “el lujo de perder el tiempo”.

#YoMeQuedoEnCasa-fernando-soto
Ha retomado la pintura, una actividad que, junto con la cocina, le relaja.

Sin agobios, ha retomado algunas de sus aficiones, como pintar y cocinar, que le “relajan” y resultan “muy terapéuticas”; está leyendo Todos tienen razón, de Paolo Sorrentino; y ha empezado a trabajar en “un texto en proceso de preproducción” que va a dirigir. Además, “consciente de la vida acelerada que llevaba”, dedica más tiempo a “esos colegas que tenía un poco descuidados”.

En televisión está viendo Vota Juan, la segunda parte de Vamos Juan, y Ozark. Y se pierde eligiendo película en el extenso y “buenísimo” catálogo de Filmin.

Para no angustiarse, intenta informarse “sólo lo justo” de lo que está pasando en el país. Se queda con lo positivo que supone “la conciencia social que ha despertado esta situación”. Y envía “un mensaje de esperanza y positividad” a sus compañeros del teatro: “remontaremos seguro”.

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