Fernando Cayo, un crack
de la estrategia política

El príncipe

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Fernando Cayo interpretando El príncipe. ©Eduardo Dieguez

“Los políticos deben convencerse de que las artes escénicas nos enriquecen como personas”

Se define como “un eterno aprendiz”, y agradece a la naturaleza la “potente fuente de energía” que le ha dado, y que le sirve para superar los retos profesionales a los que le gusta enfrentarse. Retos como el Segismundo de La vida es sueño que interpretó a las órdenes de Juan Carlos Pérez de la Fuente; o el de George en De ratones y hombres, de Miguel del Arco; o, más recientemente, su personaje en Rinoceronte, de Ernesto Caballero. Su nuevo ocho mil (como Fernando Cayo denomina a sus retos) es la versión teatral en la que Juan Carlos Rubio ha convertido El príncipe, el tratado político de Nicolás Maquiavelo.

El personaje

El príncipe se escribió en 1513. Cinco siglos después, ¿sus palabras siguen vigentes?
Maquiavelo era un brillante filósofo y un experto conocedor de la naturaleza humana, y en esta obra analiza las costumbres y hábitos políticos de la historia, descubriendo que las prácticas, desde Roma, no han variado, como tampoco lo ha hecho el comportamiento del hombre en sociedad.

Aterra pensar que nada ha variado. ¿No hemos aprendido?
Aprendemos muchas cosas, pero desaprendemos otras tantas. Hay tendencias naturales en el ser humano que son innatas: somos capaces de cosas maravillosas, pero también podemos ser tremendamente crueles, y tenemos que convivir con ambas mitades, porque forman parte de nuestra naturaleza.

Durante la representación, el actor se convierte en un personaje de la commedia dell’arte, baila, salta…

¿Qué vamos a ver sobre el escenario?
Al propio Maquiavelo en su despacho privado, en una de sus noches de lectura, escritura y cavilación durante el exilio, cuando vivía de una manera tremendamente pobre en un pequeño bosque, y por las noches se ponía sus mejores galas para escribir y pensar. Ése es el momento de privacidad y libertad en el que nos vamos a colar, como vouyeurs, para descubrir al Maquiavelo más humano y emocional.

¿Cómo es ese Maquiavelo “humano y emocional”?
Es un hombre inteligente, un pensador capaz de poner su enorme talento al servicio de los hombres. Alguien con una gran capacidad de análisis, autocrítica, y mucho sentido del humor. Un hombre tocado por la vida, sumido en una profunda crisis contra la que lucha; pero no un hombre derrotado.

¿Cómo te sientes en su piel?
Bien, aunque es una piel un poco incómoda por momentos, porque analiza con mucha lucidez aspectos de la historia humana que a veces son bastante desagradables, y que tienen que ver con cómo se consigue el poder, cómo los poderosos manipulan al pueblo y se aprovechan de él. Habla de príncipes éticos y de príncipes crueles, y nosotros hemos intentado hacerlo con mucho sentido del humor.

¿Tienes algún ritual antes de salir al escenario?
Me gusta estar un par de horas antes en el teatro para revisarlo todo, repasar el espectáculo, hacer un buen calentamiento de voz y cuerpo, y pasearme por el escenario para convertirlo en mi casa. Además, desde primera hora de la mañana empiezo a meterme en mi personaje escuchando música que me remita a sus estados emocionales, con un menú que me ayude a tener la energía adecuada para la función, y relajándome para dar lo mejor de mí.

Cayo en otro momento de la función.

¿Y qué música escuchas para ‘convertirte’ en Maquiavelo?
Los ritmos cool de los 60 que Juan Carlos Rubio ha introducido en la función me dan el punto de ligereza, liviandad y diversión que debe tener el personaje. Y para los momentos más graves y emocionales empleo una música más profunda y trascendental, como la banda sonora de La delgada línea roja.

¿Cómo ves el panorama teatral español actual?
En lo creativo, es brillante. Falla el apoyo de las instituciones, pero ahí nos topamos, entre otras cosas, con el absurdo y maligno 21% de IVA. Los políticos deben convencerse de que las artes escénicas (la música, la danza, el teatro) nos enriquecen como personas, como individuos, y es necesario que se impartan en las escuelas. Falta una revolución cultural en la educación, que haga ver a los ciudadanos de este país que leer, ir al teatro, al cine… nos hace mejores personas.

Tus próximos proyectos…
Además de la gira de El príncipe, estoy grabando la serie Mar de plástico para Antena3, y a finales de noviembre estreno Páncreas en el Teatro Arriaga de Bilbao, para después iniciar una larga gira de la mano de Concha Busto, con Santiago Ramos y Alfonso Lara, a las órdenes de Juan Carlos Rubio. En cine, he participado en El desconocido, de Dani de la Torre; en La punta del iceberg, versión cinematográfica de la obra teatral, que dirige David Cánovas y en la que están Maribel Berdú y Carmelo Gómez; y tengo una pequeña colaboración en Palmeras en la nieve.


Pura energía

Fernando Cayo y Juan Carlos Rubio. ©Sergio Parra

Se sienta, se levanta, se coloca una máscara y se convierte en un personaje de la commedia dell’arte, baila, salta, se sube a la mesa, se emplea a fondo con el florete… El despliegue físico del que Fernando Cayo hace gala en El príncipe no resulta novedoso para los que le conocen, pero deja boquiabierto a cualquiera, pues lo hace sin perder un ápice de su potente chorro de voz. Y es que este actor, que de niño ya creaba sus propias historias y las grababa (con efectos especiales incluidos) en una vieja grabadora que le había regalado su padre, se prepara a conciencia cada trabajo para dar lo mejor de sí. Cada intrepretación le supone “un reto maravilloso”, y nos explica que son esos retos los que le ayudan “a crecer, a aprender de mí mismo y superar mis miedos”.

Este espectáculo supone la primera colaboración laboral entre el actor vallisoletano y el dramaturgo y director Juan Carlos Rubio, un momento deseado y perseguido por ambos desde hace tiempo y que hasta ahora no había sido posible. No obstante, volverá a repetirse en breve, pues ambos ensayan ya Páncreas, una obra de Patxo Tellería que dirige Rubio y protagoniza Cayo junto a Santiago Ramos y Alfonso Lara, y que se estrenará en noviembre en Bilbao para llegar un mes después al escenario del Valle-Inclán.



  • EL PRÍNCIPE
  • Teatros del Canal: C/ Cea Bermúdez, 1
  • HORARIOS: Lunes, martes, miércoles, viernes y sábados, 20:00h. Domingos, 18:30h.
  • FECHAS: Del 16 de octubre al 8 de noviembre de 2015
  • PRECIOS: De 18€ 


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