Irene Arcos calma su sed de teatro con Harold Pinter

Traición

0
215
irene-arcos-entrevista-traicion-pavon-kamikaze
Irene Arcos regresa al Pavón Kamikaze para estrenar "Traición", la función que quedó en suspenso por la COVID-19. ©Anita Máñez

“No creo que el confinamiento haya sido como un túnel de lavado que nos haya hecho mejores”

De niña soñaba con ser Jennifer Connelly Dentro del laberinto y bailar con David Bowie, y este verano ha cumplido los 39 años pisando las milenarias piedras del teatro romano de Mérida con una aplaudida Antígona de la que podremos disfrutar en las Naves del Español a finales de marzo de 2021. 

Antes del confinamiento tuvo tiempo de recoger el Premio de la Unión de Actores como actriz revelación por la serie El embarcadero, pero se quedó con las ganas de estrenar Traición en El Pavón Kamikaze. Cinco meses después, inaugura la temporada de esta sala madrileña con ese texto de Harold Pinter, acompañada de Raúl Arévalo y Miki Esparbé, y dirigida por Israel Elejalde.

La ilusión

¿Había ganas de retomar Traición?
Muchas. Suspendimos el mismo día del estreno… Ya te puedes imaginar el jarro de agua fría que supuso para todos. Han sido cinco meses de mucha incertidumbre, y estar juntos de nuevo es emocionante, pero, con pandemia de por medio, cobra otro sentido. Que ahora un teatro decida abrir, con las restricciones de aforo, la pérdida económica que eso supone y manteniendo a su plantilla… tiene mucho de heroicidad.

Háblame de Emma, tu personaje.
Es la mujer de Robert (Arévalo) y, paralelamente, mantiene una, a priori, secreta relación sentimental con el mejor amigo de éste, Jerry (Esparbé). Lleva una galería de arte y es un personaje cargado de silencios, recovecos e incógnitas; que dice una cosa, hace otra y, en muchos casos, está sintiendo otra distinta.

Con Raúl Arévalo en una escena de «Traición». ©Vanessa Rábade

Tras el confinamiento, ¿te enfrentas a ella de otro modo?
Al principio, inevitablemente quieres estar en el mismo punto donde lo dejaste, y eso es un poco como perseguir al conejo blanco: idealizas ese lugar y los primeros días sientes que no estás ahí ya. Y es cierto, no estás en ese lugar, estas en éste, con confinamiento, miedo y dudas de por medio, y eso va contigo lo utilices de manera consciente o inconsciente. Ha habido que ajustar cosas, pero el camino estaba muy bien señalizado y ha sido fácil y bonito volver a ser Emma.

¿Cómo has llevado el confinamiento; ha cambiado algo en ti tras esta experiencia?
No creo que el confinamiento haya sido como un túnel de lavado que nos haya hecho mejores de por sí. Cambiar es una decisión consciente. Uno cambia si decide cambiar, si te das cuenta de que vas repitiendo patrones que no te hacen feliz. Si no, cuando pasa el tiempo, la inercia te vuelve a colocar en el mismo lugar. 

Has sido de las primeras en volver a los escenarios, y lo has hecho abriendo el Festival de Mérida con Antígona. ¿Cómo ha sido tu primera vez sobre el escenario del teatro romano?
Lo pienso, y se me escapa la sonrisa. ¡¡Vaya regalo de la vida!!
David Gaitán ha escrito y dirige esta Antígona absolutamente contemporánea, transgresora y llena de sentido del humor, que pone el foco en los derechos civiles, incide en la complejidad de carácter y reivindica la importancia de huir del pensamiento único.
Comparto escenario con Fernando Cayo, Clara Sanchis, Isabel Moreno, Elías González y Jorge Mayor. Y hay muchas ganas de volver a juntarnos en marzo en Madrid.

Como Antígona en la pasada edición del Festival de Mérida. ©Jero Morales

Cada personaje que interpretas lleva algo de ti, pero, ¿qué te has llevado tú de los papeles que has hecho hasta ahora?
Me gusta pensar que los personajes que interpreto me ayudan a abrir mi campo de visión, a ganar en empatía, a poder conectar con otras posibilidades, con otras formas de ver y entender el mundo. 

¿Recuerdas el primer papel que hiciste? ¿Cómo fue?
Fue en el colegio. Interpretaba a Fanny en Tres sombreros de copa, de Miguel Mihura. A la hora de salir me bloqueé y no podía moverme, tenía el corazón a mil y me tuvieron que empujar para entrar en escena. Recuerdo que salí con el libreto en la mano, y cómo inmediatamente después todo se organizó dentro de mí y comencé a decir mi texto, convirtiendo el guion en un abanico improvisado.

¿Qué sientes sobre un escenario?
Me gusta la sensación de comunión con los espectadores, de compartir esa experiencia en ese momento, de saber que no se puede repetir, porque mañana será distinto. Esa energía, ese momento particular… es insustituible.

¿Por qué eres actriz?
De pequeña jugaba a interpretar los cuentos que había por casa; junto con mi hermana y mi vecina se los representábamos a nuestros padres. Si echo la vista atrás, siempre he jugado y he hecho cosas que impliquen contar historias. Hice de mis juegos de niña mi trabajo de adulta. Que sepamos, sólo tenemos una vida; así que, mejor invertir el tiempo en cosas que nos gusten, ¿no?

Para ti, ¿qué es lo mejor y lo peor de esta profesión?
Lo mejor es que puedes meterte en la piel de otras mujeres, contar distintas historias, conocer gente y lugares con cada proyecto. Y lo peor son los ‘noes’ que vienen muy seguidos y te hacen dudar de por dónde seguir. Yo llevaba 11 años en esto sin poder vivir exclusivamente de ello, hasta que llegó El embarcadero.  


Un juego hecho profesión

Ama los animales, la montaña y los viajes, y le gusta pintar, y escuchar la música de Nina Simone. Madrileña por nacimiento, pero ‘galleguiña’ de corazón, se licenció en Comunicación Audiovisual y comenzó trabajando de auxiliar de cámara, pero ha conseguido convertir sus juegos y sueños infantiles en su actual profesión de actriz.

En una escena de «El embarcadero».
Como la princesa de Éboli en «El cielo que me tienes prometido».

“Curiosa” por naturaleza, Irene Arcos ve la vida como “un proceso de aprendizaje” y lleva más de una década centrada en la interpretación, enfrentándose en el escenario a grandes personajes, como la princesa de Éboli o Helena de Troya. No obstante, reconoce que hasta que protagonizó El embarcadero no podía vivir sólo de esto. Ahora las cosas han cambiado y en su horizonte laboral tiene pendiente el estreno de la segunda temporada de la serie Madres, y un nuevo proyecto que empezará a rodar en Barcelona cuando termine las funciones de Traición, una función que para ella supone “cumplir un sueño”.

SUEÑO CUMPLIDO
Y es que la actriz llevaba “siguiendo la pista a los Kamikazes desde que estrenaron La función por hacer”, y ansiaba trabajar con ellos algún día. Así que, cuando Elejalde, al que no conocía personalmente, la llamó para una prueba, no se lo pensó dos veces. 

Está encantada de compartir escenario con Esparbé y Arévalo, y más aún de hacerlo con este título de Pinter, que –nos cuenta– “narra la historia de un triángulo amoroso donde el poder de las apariencias y lo polite tejen un microuniverso en el que todos los personajes se engañan entre sí y a sí mismos”. Un texto “maravilloso”, en su opinión, pero “complejo y ambiguo a partes iguales”, porque “te adentra en el mundo de las sutilezas y los dobles sentidos” y porque coloca al actor  “en un lugar incómodo, donde lo verdaderamente relevante es todo aquello que no haces y no dices”.  



  • TRAICIÓN

  • El Pavón Teatro KamikazeC/ Embajadores, 9
  • HORARIOS: Martes a sábado, 20:30h. Domingos, 19:00h.
  • FECHAS: Del 27 de agosto al 4 de octubre de 2020
  • PRECIOS: De 19€ a 25
  • DURACIÓN: 85 minutos


DEJA UNA RESPUESTA

Por favor, escribe tu comentario
Por favor, pon aquí tu nombre