• Francisco Vidal dirige a Beatriz Carvajal, Juanjo Cucalón, Sergio Pazos y Montse Pla en Los diablillos rojos, una divertidísima comedia centrada en la soledad como causante de muchos trastornos psicológicos.


Partiendo de dos casos clínicos reales, el dramaturgo Eduardo Galán y el psiquiatra Arturo Roldán han construido esta historia en la que han preferido “reflejar el sufrimiento humano desde la óptica del humor”. Su objetivo: “provocar la sonrisa en el espectador, a la vez que “una reflexión sobre nuestro comportamiento”, pues, aseguran, “cuando nos quedamos atrapados en el dolor y el odio, podemos hacer de nuestras vidas un auténtico infierno, pero el amor puede causar ‘curaciones milagrosas’”.

Diablillos seductores

Toñi (Beatriz Carvajal), la protagonista de esta función, es la prueba viviente de esta teoría. La falta de cariño, la soledad y el abandono la han llevado a ingresar en un psiquiátrico con una crisis de histeria que le hace ver unos “monísimos” diablillos rojos que, dice, le causan “mucho placer”.

“Ella es una mujer muy normal, pero se siente maltratada y abandonada por sus seres queridos, y su mente recurre a esa fantasía para olvidarse de una realidad que no le gusta”, explica Carvajal sobre su personaje.

Sergio Pazos y Montse Pla son dos médicos que viven un ‘affaire’.

Convertida en paciente psiquiátrica, Toñi nos hará partícipes de sus problemas a través de sus sesiones terapéuticas con dos doctores (interpretados por Pazos y Pla), y de su relación con otro solitario paciente (Cucalón), que padece el Síndrome de Cotard, un trastorno que le hace dudar de su existencia, y le obliga a aferrarse a una vieja máquina de escribir para no salir volando.

La mejor terapia

Y para demostrarnos que “en todo ser humano, en cada uno de nosotros, están los mismos deseos, sueños y miedos que muestran aquellos que están etiquetados por las distintas categorías psiquiátricas”, la función también nos permite asomarnos a la relación amorosa que viven los dos ‘cuerdos’ que en ella habitan: los médicos, para descubrir los problemas que ésta les acarrea.

Ellos llevan dos años juntos pese a que él está casado y es 25 años mayor que ella. Pero ella se ha cansado de ser ‘la otra’ y no quiere seguir engañándose a sí misma, explica el director.

Con un diván, un escritorio, una silla y un perchero como única escenografía, Vidal nos invita a acercanos a este escenario, donde las proyecciones que acompañan las obsesiones de Toñi están dibujadas por Gallego (la mitad de Gallego & Rey), y la soledad crea locos “muy tiernos” y “divertidos”, que nos demuestran que la mejor terapia para curar nuestras enfermedades, sean cuales sean, es el amor.


Beatriz Carvajal: CÓMICA con mayúsculas

Justo hace un año, Beatriz Carvajal celebraba sus bodas de oro como actriz subida a las tablas, y estrena 2016 cumpliendo el sueño de hacer teatro con su hija Montse Pla. Sin perder un ápice del entusiasmo por su trabajo que tenía cuando pisó por primera vez un escenario con 15 años, da vida a Toñi, una enferma de soledad que imagina diablillos rojos que le dan placer para huir de sus problemas. Un personaje que espera resulte tan entrañable y divertido como lo fue Mari Carmen, la protagonista del monólogo A vueltas con la vida, de Juan Luis Iborra y Antonio Albert; una mujer maltratada que descubría en los libros a unas heroínas imaginarias que le enseñaban el valor de la libertad.



  • LOS DIABLILLOS ROJOS
  • Teatro Amaya: C/ General Martínez Campos, 9
  • HORARIOS: Martes a viernes, 20:00h. Sábados, 19:00h. y 21:30h. Domingos, 18:00h. 
  • FECHAS: Desde el 13 de enero de 2016


DEJA UNA RESPUESTA

Por favor, escribe tu comentario
Por favor, pon aquí tu nombre