• Preocupado por la enorme herida que esta pandemia ha provocado a las artes escénicas, Eduardo Galán se ha implicado en la búsqueda activa de la mejor solución, mientras trabaja en nuevos proyectos.


Miembro de las juntas directivas de la SGAE, de la Academia de las Artes Escénicas (AAEE) y de la Asociación de Productores y Teatros de Madrid (APTEM), a este dramaturgo, escritor y productor se le multiplica el trabajo en estos extraños días en los que las reuniones telemáticas interminables (“algunas de más de diez horas”) son continuas.

Por eso, Eduardo Galán es “muy consciente de lo que está ocurriendo en el sector de las artes escénicas” y del “gran drama” que tienen ante sí productoras teatrales como la suya que, “más allá de las pérdidas económicas”, se enfrentan “a la incertidumbre de no saber cuándo vamos a volver a los teatros”.

“Se está produciendo un atasco enorme entre lo que se está retrasando y lo que venía”, explica. Como productor, a él se le ha “cortado en seco” la gira de Un marido ideal, protagonizada por Juanjo Artero, a las órdenes de Juan Carlos Pérez de la Fuente.

También ha tenido que aplazar de mayo a octubre el estreno de su nueva obra, Blablacoche, “una road movie teatral con toques de humor y un coche real en el escenario”, que ocuparán Ramón Langa, Soledad Mallol, Víctor Ullate Roche y Lucía Ramos, dirigidos por Ramón Paso.

Y en el aire se ha quedado otro proyecto que tenía previsto presentar en uno de los festivales veraniegos. Se trata de la comedia Mercado de amores, con un elenco de seis personas encabezado por Pablo Carbonell y dirigido por Marta Torres.

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Con “La pasión de Alma” se lanza a conseguir su ansiado deseo de ser novelista.

Además, las cancelaciones de la Feria del Libro de Madrid y Sant Jordi en Barcelona han echado por tierra la promoción de su primera novela, La pasión de Alma, con la que por fin, a los 60 años, cumple “el sueño de ser novelista”.

Sin embargo, Galán sigue escribiendo y leyendo mucho. Lleva un diario de su cuarentena y está trabajando en la adaptación a los escenarios de Los pazos de Ulloa, una novela de Emilia Pardo Bazán “cargada de fuerza sexual y anticlerical”, que espera pueda estrenarse a finales de 2021.

Entre sus lecturas de confinamiento nos recomienda Terra Alta, de Javier Cercas, “un thriller fascinante y muy humano”, ganador del Premio Planeta de 2019, que le regalaron el pasado octubre por su cumpleaños. Radicalmente distinto es el otro título del que nos habla: La sociedad literaria del pastel de piel de patata de Guernsey, un libro “escrito en forma epistolar” por la estadounidense Mary Ann Shaffer, “con un humor muy fino y una ternura maravillosa”, y que también recibió como presente de un amigo.

En la pequeña pantalla de su casa está viendo la primera temporada de Merlí y La línea invisible, “sobre el origen de ETA”. Y no faltan clásicos como Casablanca, que dice “merece la pena ver porque su final es esperanzador: dos cínicos que se van juntos hablando del inicio de una gran amistad”.

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