• Carlota Ferrer se estrena al frente del Festival de Otoño con una programación que en su 37ª edición hablará en seis idiomas: español, francés, italiano, sueco, polaco y hebreo.



Bélgica, Argentina, Francia, Lituania, Polonia, Chile, Suecia, Suiza, Italia e Israel son los países de origen de las compañías extranjeras que este año participan en el certamen internacional de artes escénicas, organizado por la Comunidad de Madrid del 15 de noviembre al 1 de diciembre.

Su nueva directora ha querido homenajear a la artista portuguesa Helena Almeida, fallecida el año pasado, convirtiéndola en “el pulmón filosófico y estético” de esta edición. Y, como su obra, los 27 espectáculos incluidos en el Festival componen una programación “tan divertida como desgarradora”, “donde las fronteras generacionales no existen” y se abre “un espacio para el diálogo”, apunta Ferrer.

“The door” combina teatro, danza y música en directo para hablar sobre los movimientos migratorios en Europa.

Su predecesor, Carlos Aladro, dejó gran parte del trabajo hecho, pero Ferrer ha puesto su granito de arena con una “apuesta muy personal”: Maja Kleczewska, una de las figuras más audaces del teatro polaco contemporáneo. Ganadora del León de Plata en la Bienal de Venecia de 2017, Kleczewska se estrena en nuestro país con Under the influence, un montaje sobre el desequilibrio mental y sus abismos, inspirado en la película de John Cassavetes Una mujer bajo la influencia.

reivindicando lo patrio

Además, la nueva directora se ha impuesto el reto de convertir este certamen en “una plataforma dinamizadora y de proyección internacional para nuestros creadores”. Así, este año pretende reivindicar el trabajo de “compañías que llevan la friolera de tres décadas a la vanguardia de la escena española”, como Matarile, que estará por partida triple en la programación; Mal Pelo; o El Canto de la Cabra.

“Los limones, la nieve y todo lo demás”, otra de las piezas de los españoles Matarile. ©Edición Rusa

A ellos se sumarán “nuevos nombres a seguir del teatro patrio”, como Los Números Imaginarios, que ofrecerá una performance de 12 horas agrupando varios mitos griegos bajo el título de Hijos de Grecia; o Julián Fuentes Reta, que, tras el éxito de Cuando deje de llover (ganador de tres Max en 2015), estrena Las cosas que son verdad, un nuevo texto del australiano Andrew Bovell, con un reparto encabezado por Verónica Forqué.

En español también podremos asistir a la despedida de las tablas de De la Puríssima; al nuevo montaje del argentino Claudio Tolcachir: Próximo; al regreso de “la compañía más punk del teatro chileno”, La-Resentida, que en Paisajes para no colorear hablará de la violencia ejercida sobre las jóvenes de su país; o participar en Todo lo que está a mi lado, una experiencia escénica única, en la que compartir cama y reflexiones con una actriz durante diez minutos.

Ferrer aconseja llevar pañuelos para ver Requiem pour L, un impactante espectáculo de música y danza en torno a la eutanasia, del coreógrafo belga Alain Platel y el músico Fabrizio Cassol. El compromiso político y la controversia llegan de la mano de Milo Rau y su Orestes in Mosul, que traslada la Orestiada de Esquilo a Irak. Mientras que la diversión está asegurada con European Philosophical Song Contest, la original propuesta de Théâtre Vidy-Lausanne, en la que el público se convierte en espectador de un festival de Eurovisión con canciones creadas por filósofos.

El dúo artístico formado por los suizos Massimo Furlan y Claire de Ribaupierre harán partícipe al público de un original festival de Eurovisión en su “European Philosophical Song Contest”. ©Pierre Nydegger y Laure Ceillier

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