Daniel Grao, el amante de Lorca

La piedra oscura

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©Alegría Pictures

“La interpretación curó mis heridas de
adolescencia. Esta profesión me salvó la vida”

Actuar es para él una “necesidad vital”; bailar, su “válvula de escape”; y el flamenco una de sus grandes pasiones. Como también lo es Lorca, un autor que le llega “a lo más íntimo”, y a quien le debe su apuesta por la profesión. Una profesión que le ha brindado la oportunidad de interpretar al que fuera amante del poeta, Rafael Rodríguez Rapún, en la multipremiada La piedra oscura, de Alberto Conejero, que regresa a los escenarios madrileños después de su periplo nacional.

Directo al corazón

¿Qué ha supuesto para ti esta función?
Un regalazo a nivel profesional y personal. Leí el texto la misma noche que me lo pasó Pablo Messiez (el director), y acabé llorando a moco tendido a las 2 de la madrugada, porque va directo al corazón. Así que le mandé un correo diciéndole que contase conmigo y dándole las gracias por la oportunidad. Y al día siguiente hablaba con mi representante porque estar en el proyecto se había convertido en una necesidad vital.

Rafael Rodríguez Rapún, tu personaje en la función, ¿qué poso ha dejado en ti?
Aunque es el trabajo que más desnudez emotiva me ha exigido hasta ahora, disfruto de él en cada función. El texto está tan maravillosamente escrito, que es un gusto decir esas palabras. Me tiene enamorado, y, afortunadamente, al público también, hasta el punto de que llevamos año y medio con un proyecto que iba a durar un mes, y aún queda cuerda para rato.

Háblame de él.
Podría estar horas haciéndolo. Está tan dentro de mí, que me emociona. Lo quiero y entiendo muchísimo. Es el tipo de héroe que me gusta, porque es auténtico en lo pequeño, en la intimidad con el otro; porque muestra su miedo ante la ausencia de la persona que ama, ante la incertidumbre de una época en la que se vio obligado a guardar en secreto su relación con Lorca.

Interpretar a Rafael, ¿ha cambiado tu visión del poeta?
Llegué a esta profesión gracias a Lorca, y hacer La piedra oscura, donde interpreto a su enamorado, supone un punto de inflexión en mi vida y mi carrera. Para mí se cierra un círculo que comenzó en el instituto, una época en la que estaba bastante perdido y en la que un profesor de literatura, Jesús Alonso, puso en mi camino a este poeta, y a mi primera compañía de teatro amateur.

Durante la función de La piedra oscura. ©marcosGpunto

¿Fue en el instituto cuando decidiste dedicarte a la profesión?
Ahí me picó el gusanillo, pero tardé un tiempo en decidirme a tomar clases, y aún más en plantearme que ésta fuera mi profesión. Descubrí que las clases de teatro eran terapéuticas para mí, porque todas las cosas negativas que me pasaban, todo aquello de lo que quería huir, se convirtió en un material increíble que me daba mayor profundidad a la hora de trabajar. Fue una época de sanación, pero aún no pensaba que fuera mi profesión, sino en una vía para ir curando mis heridas y volviéndolas útiles, por eso siempre digo que esta profesión me salvó. Fue al terminar en la escuela, cuando empezaron a ofrecerme mis primeros papeles en televisión, cuando decidí que quería dedicarme a ello.

En esta función trabajas a las órdenes de Pablo Messiez, pero también te han dirigido algunos de los directores contemporáneos más interesantes, como Blanca Portillo o Claudio Tolcachir, ¿te consideras un afortunado?
Trabajar con ellos ha sido una maravilla, porque además de grandes profesionales, son grandes personas. Encaran el trabajo con muchísimo amor y respeto al equipo. Hacen lo que hacen porque les apasiona, y te contagian esa pasión, y trabajar así es un placer. Y en esa línea, aún me quedan unos cuantos grandes con los que trabajar, como Miguel del Arco; está en mi punto de mira, y él lo sabe. Y, por lo que me dice, el deseo de trabajar juntos es recíproco, así que espero que llegue.

¿Tienes algún ritual o manía antes de salir a escena?
No soy muy maniático, pero para meterme en la piel de Rafael necesito escuchar al menos un tema de Omega, de Enrique Morente, un ritual que comparto con Nacho, mi compañero. Además, antes de cada función me encomiendo a Rafael Rodríguez Rapún, porque no es un personaje de ficción, es alguien que existió, y le tengo respeto. Así que necesito pedirle su bendición, y el deseo de que me posea y hable a través mía.

¿Qué dirías a los que empiezan en la profesión?
No creo que haya una fórmula para que te vaya bien. Por eso, sólo les diría que sientan lo que hacen, que lo amen y lo gocen. Haz lo que amas, o ama lo que haces, ésa es mi máxima.


El hombre tras la máscara

Como cualquier actor, agradece los aplausos, pero confiesa que también le dan “cierto pudor”, porque es en ese momento cuando “la máscara cae y vuelve Daniel”. Y aunque a la hora de actuar prefiere los retos –“cuanto más difícil sea un personaje, más me tienta”, dice–, y ante la cámara maneja muy bien las emociones y saca todo su potencial interpretativo, reconoce que las alfombras rojas y las entregas de premios le ponen “muy nervioso”.

©David Rieri

Sin embargo, desde que se estrenó en el teatro profesional a las órdenes de Blanca Portillo en La avería, ha tenido que pasar por este “trago” en varias ocasiones. Entonces recibió el premio de la Unión de Actores al mejor actor secundario, y la misma institución le premió el año pasado como mejor actor protagonista por La piedra oscura, un título que también le valió una nominación al Max 2016. En esta ocasión, se quedó sin su manzana dorada, pero la función que protagoniza se convirtió en la gran triunfadora de la ceremonia, obteniendo cinco estatuillas, incluidas la de mejor espectáculo de teatro, mejor director para el argentino Pablo Messiez, y mejor autor para Alberto Conejero, que también recibió el Ceres 2015 por esta obra.

Además, recientemente, se ha convertido en el último “chico Almodóvar”, tras protagonizar Julieta, lo que le llevará a viajar a Nueva York en diciembre para promocionar allí la película candidata a representar a España en los Oscar.



  • LA PIEDRA OSCURA
  • Teatro Galileo: C/ Galileo, 39
  • HORARIOS: Jueves a domingos, 20:00h. 
  • FECHAS: Del 8 de septiembre al 6 de noviembre de 2016
  • PRECIOS: 22


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