Cristina Castaño: una princesa
que sueña con ser cantante

El lenguaje de tus ojos

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Retrato de Sandra Ro Photography.

“La inseguridad va con la profesión, pero ser actor no se elije, lo llevas en el alma
y necesitas actuar»

Últimamente, por la calle suelen llamarla Judith, por el personaje al que da vida en la popular serie de televisión La que se avecina, pero Cristina Castaño lleva actuando desde que era una cría. Con tan sólo ocho años interpretó su primer personaje en la película Divinas palabras, junto a Paco Rabal, Ana Belén e Imanol Arias; y su estreno en las tablas fue con la gran Concha Velasco.

Y es que esta treintañera, que se define como una persona “perseverante, alegre y muy payasa”, y que en su vida profesional se muestra “exigente y crítica”, siempre ha tenido muy claro que lo suyo era el mundo del arte. Y, entre grabación y grabación, y encadenando un rodaje tras otro, aún encuentra tiempo para dedicarse al teatro. Hasta el 22 de marzo podremos disfrutar en directo de su faceta más principesca encabezando el elenco de El lenguaje de tus ojos en Matadero Madrid.

Como la princesa de Barcelona. ©Jesús Vallinas
Convertida en princesa

¿Qué te atrajo del proyecto?
Habitualmente me llegan muchas comedias comerciales, por mi papel en La que se avecina, pero no quiero que me encasillen, porque tengo mucho más para mostrar. Y Amelia Ochandiano me ofreció un personaje dramático, muy alejado de ese registro, en una obra que habla de amor, desamor y amistad, y que suponía el reto de asumir un papel de mando, así que no lo dudé.

¿Te sientes bien con el traje de princesa?
De niñas, todas hemos soñado con ser princesas y es un lujo poder sentirse así en algún momento de tu vida. Pero mi personaje me gusta porque es muy respetuosa con los valores de amistad, honor y deber, y yo también soy muy intensa en ese sentido. Es una princesa muy buena, generosa, valiente, profesional, y toma decisiones que me han hecho recapacitar como persona. Yo no sé si tendría la valentía y el coraje para enfrentarme a ciertas cosas y tomar las decisiones que ella toma. Admiro cómo sabe dejar sus sentimientos a un lado y optar por lo que es correcto. Es un personaje del que cada día sigo aprendiendo.

¿Qué dicen los ojos en la función?
Dicen lo que no pueden esconder ni las palabras ni los silencios. Hay momentos en que mi personaje vive cercano al desfase emocional, porque no sabe si creer lo que ha visto o lo que le cuentan. Además, ella no está acostumbrada a enamorarse, ni a dejarse llevar, y cuando decide lanzarse comienza a sufrir, porque pasan cosas que no puede controlar.

Otra faceta de su nuevo personaje. ©Jesús Vallinas

¿Cómo afrontas tus personajes?
Me dejo llevar. Llego con una propuesta que nace de mi intuición, de los afectos que en mí despierta el texto y de lo que a mí me interesa contar, y el director es el que guía por donde tengo que ir y enriquece mi propuesta.

Esa intuición, ¿te ha fallado alguna vez?
En general, no suele hacerlo, al menos hasta ahora. Lo que sí me ha ocurrido en los musicales, cuando he querido aportar algo más al personaje, es que el director me ha dicho que no era necesario, porque para ellos prima el canto. Pero si como actriz no le doy importancia a la interpretación, yo me siento vacía, y me aburro.

¿Siempre tuviste claro que querías dedicarte a esto?
Totalmente. Soy de cuna artista. Desde pequeña canto y bailo, porque en mi familia hay mucho artisteo: mi madre canta, mi padre tocaba el piano, mi hermano Nacho es director de doblaje y actor… Y cuando yo cantaba y bailaba de pequeña, se me aplaudía y valoraba. Siempre me he sentido muy arropada y he tenido la suerte de poder dedicarme a lo que quería desde niña.

¿Nunca has tenido miedo al fracaso?
Hubo un momento en mi carrera, cuando estudiaba interpretación, en que los proyectos se caían, y lo pasé mal. Pero mi madre me dijo: “Cristina, si yo creyese que no vales para esto, te diría, déjalo. Pero vales”. Y ahora sé que esta inseguridad va con la profesión, pero también creo que ser actor no se elige, lo llevas en el alma y necesitas actuar. Sólo hay que tener paciencia y esperar tu momento. Y yo no me veo haciendo otra cosa.

En teatro, ¿qué textos te gustaría interpretar?
Me encantaría hacer una Electra, Medea… Cualquier tragedia griega me va muy bien. Me gusta su intensidad, lo sienten todo tanto… Y yo soy una gran trágica (aunque mi vida también es una gran comedia). Y otro de mis preferidos es Chéjov, o cualquier texto de Shakespeare, por supuesto. Y hace poco me he enamorado de El retrato de Dorian Gray. Lo leí y pensé que era el personaje de mi vida; la pena es que se trata de un hombre… Así que, a ver si alguien se anima a hacer una versión femenina, o a vestirme a mí de hombre, como a Blanca Portillo en La vida es sueño

En «Fama, el musical».
Pasión por la música

¿Qué otras ramas artísticas tienes ganas de probar?
Me encantaría producir, poder elegir qué textos hago y con quién; y dirigir una obra que me atraiga, con los actores que quiero. Pero aún me quedan muchos retos por delante y muchas cosas que explorar en las ramas de la interpretación y el canto. Sobre todo en esta última faceta, que es la más desconocida de mí, y quiero darla a conocer.

Has acompañado como solista a Carlos Núñez, cantado con Momo Cortés, interpretaste a la mítica profesora de danza en Fama, el musical, y participaste en el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar en 2001. ¿Por dónde quieres llevar tu faceta de cantante?
Es un terreno que todavía tengo que explorar bien. Me encantaría grabar un disco como solista, aunque no tengo ni idea de con qué estilo. Y también protagonizar algún otro musical, como Cabaret, o Wicked. Pero, de momento, me conformo con que la gente descubra que “la que hace de Judith” también canta. El Día de los Enamorados estuve en Qué tiempo tan feliz cantando Lía, y me siento como una niña con zapatos nuevos, porque he estado muchos años centrada en mi carrera como actriz, y ahora me apetece mucho cantar.

Tus próximos proyectos.
Acabo de rodar un cortometraje con Chapero Jackson, que se llama La trampa estesia, que está en posproducción. Ha sido un lujo poder hacer un papel dramático con el que creo es uno de los mejores directores de este país. Además, al terminar esta función en Matadero, me voy a Almería a rodar La madriguera, una película con Francisco Conde y Adriana Torrebejano, que supone la ópera prima de Kurro González, un montador valenciano. Y en abril ruedo el segundo largometraje de Vicente Villanueva, que se llama Móstoles no es lo que parece, o la importancia de llamarse Encarna, una comedia muy divertida, con Carmen Ruiz de compañera de reparto. Y acabo de rodar otro cortometraje, que se llama Vida, con Javier Gutiérrez y chicos con alguna minusvalía, y que ha sido un proyecto muy bonito.


Lo que la mirada esconde

Amelia Ochandiano es la responsable de la adaptación de esta obra de Marivaux, conocida como El príncipe travestido, a la que ha sobretitulado como El lenguaje de tus ojos, “porque hay muchas referencias a lo que dicen las miradas y no se expresa con palabras”, explica.

La función nos traslada a “una España irreal en un tiempo indefinido”, donde la princesa de Barcelona (Castaño) se enamora del hombre misterioso a la cabeza de su ejército y se debate entre sus sentimientos y el deber de su cargo. Una corte donde se cruzan las pasiones (correspondidas o no), los chantajes, sobornos y las luchas de poder. Una corte en la que también encontramos a Iker Lastra, Juan Gea, Itziar Atienza, Mariola Fuentes y Juanjo Cucalón.

Con Iker Lastra en una escena de «El lenguaje de tus ojos». ©Jesús Vallinas


  • EL LENGUAJE DE TUS OJOS
  • Naves del Español: Paseo de la Chopera, 14
  • HORARIOS: Martes a sábado, 20:00h. Domingos, 19:00h.
  • FECHAS: Del 27 de febrero al 22 de marzo de 2015
  • PRECIOS: Desde 16,50


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