• Amante de la palabra y el lenguaje exquisito, Consuelo Trujillo se nutre de la poesía para acompañar las horas de soledad en este encierro, que comparte con sus dos perros.


Estaba de gira con dos montajes muy diferentes: las Divinas palabras de Valle-Inclán, dirigida por el tres veces ganador del Premio Nacional de Teatro, José Carlos Plaza,  y La geometría del trigo, la obra por la que Alberto Conejero ganó el año pasado el Premio Nacional de Literatura Dramática y por la que ella ha recogido recientemente el galardón de la Unión de Actores a mejor actriz de reparto. Y ambas han suspendido todas las funciones que tenían previstas de marzo a mayo. “Algunas se han podido encajar ya para la próxima temporada (2020-2021), pero otras no sabemos si podrán llevarse a cabo”, explica la actriz. Además, tenía un curso en Uruguay el 5 de abril que también se ha cancelado.

“Desolada por lo que está ocurriendo”, no sólo en el sector, sino “por la tragedia de los que están muriendo y las familias que sufren porque no pueden despedirse de ellos”, Consuelo Trujillo intenta buscarle el lado positivo a la situación, y lo encuentra en la “enorme solidaridad” que está surgiendo, y que muestra “la mejor cara del ser humano”; y, en ese “aire limpio que ahora se respira en las ciudades” y esa naturaleza que “se está regenerando”, con animales que toman las ciudades vacías. “Estos días he visto delfines nadando en los canales de Venecia, un ciervo corriendo por las calles de Bilbao y pavos reales paseándose por las calles de Madrid o Valladolid”, comenta.

Sus dos perritos, a los que saca un par de veces al día.

Aprovecha el tiempo de encierro para “estar en contacto” consigo misma, e interactúa y comparte en redes algunas de las cosas que le interesan, preocupan o pueden “dar esperanza”. Además, está estudiando un texto que está previsto se estrene en julio en El Grec barcelonés: Lettres d’amour (Cartas de amor), con dramaturgia de Conejero, sobre textos del poeta peruano César Moro.

Apasionada de la poesía, que la “nutre” y la “salva”, la actriz y maestra de actores también está “volviendo a releer poemas sueltos de la Premio Nobel de Literatura Wislawa Szymborska, una poetisa que percibe el alma humana en las cosas más pequeñas”. De ella nos recomienda Instante, “muy inspirador para este momento que nos ha tocado vivir”. Y añade el poemario de su amigo Alberto Conejero, Si descubres un incendio, “maravilloso, porque canta a la resistencia”.

Sale de casa un par de veces al día para sacar a sus perritos, no por Madrid Río, como hacía antes, porque “está cerrado”, sino por el Paseo de Yeserías, y “brevemente”. Y aprovecha para “ver películas que en su momento no pude ver”, como Yuli, de Icíar Bollaín, sobre el bailarín cubano Carlos Acosta, que “muestra la lucha del arte en condiciones muy difíciles”; o la francesa Retrato de una mujer en llamas, que la ha “fascinado, porque habla de la sensibilidad femenina, de la forma de amar, y en un paisaje bellísimo”.

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