• Recién nombrado director del festival de artes escénicas más importante de la Comunidad de Madrid, Alberto Conejero se ha propuesto que este evento se celebre en noviembre, buscando nuevas fórmulas por si se impide la presencia de público en el patio de butacas.


No quiero asumir un escenario derrotista. Un festival es un lugar de encuentro y voy a pelear porque el de Otoño sea presencial”. Éste es el “compromiso” asumido por el dramaturgo jienense. Pero, por si las autoridades sanitarias consideran que esto no es lo adecuado, él y su equipo están “buscando nuevas fórmulas para que se celebre sí o sí”.

Por eso, con la programación “casi cerrada”, han tenido que “cambiarlo todo”. “Me parecía que debíamos adaptarnos y estar con los creadores más cercanos, así como ayudar a reprogramar espectáculos que se han quedado colgados por el estado de alarma”, explica Alberto Conejero. Así, sin perder de vista la “excelencia artística” que se presupone en este festival, ha puesto en marcha durante el confinamiento tres iniciativas a las que ha llamado: #Confín, Poetas en el Prado y Dramaturgias Transmedia, en las que “participan más de una treintena de creadores”.

El teatro que viene

Con #Confín, ha impulsado la producción de “diez micropiezas donde creadores residentes en la Comunidad de Madrid exploran, desde el teatro, la danza, el videoarte o la performance, la situación que estamos viviendo: el confinamiento, las políticas de clausura y el mundo que está apareciendo o desapareciendo”. De entre el más del millar de propuestas recibidas en abril, se han seleccionado las de Carolina Yuste y Enrique Cervantes; Colectivo Fango; Jesús Rubio Gamo; Carmen Werner; Tania Arias y Celeste; Javier Ballesteros y Mujer en Obras; José Andrés López; Irene Doher y Jesús Barranco; Claudia Faci y Marta Azparren; y María San Miguel y Proyecto 43-2.

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En su confinamiento, el dramaturgo disfruta de hermosos paisajes.

“Varios poetas jóvenes que escriben sobre su experiencia con un cuadro” de la gran pinacoteca madrileña son los protagonistas de la segunda iniciativa. Mientras que de las Dramaturgias Transmedia se encargan Antonio Rojano, Belén Santa-Olalla, y el tándem formado por Rocío Bello y Javier Hernando, que se han comprometido a crear “tres piezas en las que el espectador siga una historia desde diferentes canales, incluido el radiofónico, invitándole a que elija su propia aventura siguiendo un cronograma”.

Preocupado por su madre, que enfermó de COVID-19, hasta que ella no se ha recuperado Conejero ha sido “incapaz” de escribir. “Estuve paralizado. La vida me resultaba tan dolorosa que no me concentraba”, recuerda el dramaturgo, que ha vuelto a reencontrarse con la escritura retomando Paloma negra, su próxima obra, y empezando a trabajar en “un nuevo proyecto a partir de textos de Calderón” que le “emociona mucho”.

Además, acaba de presentar por Zoom su segundo poemario, En esta casa, publicado justo antes de la pandemia. Y lo ha hecho “en la mejor compañía”; con la colaboración de los actores a los que dirigió en La geometría del trigo, un montaje muy premiado, cuya gira quedó paralizada por el estado de alarma.

Soñando el futuro

Su mayor deseo ahora es “volver a abrazar” a los suyos. Y, en lo profesional, se ‘muere de ganas’ de “regresar a una sala de ensayos, a ese lugar donde surge el teatro”.

Como espectador, se prepara para esa “respiración compartida”, ese “encuentro mágico” del “teatro que siempre hemos conocido”, que espera se produzca “muy pronto”.

De momento, entre sus planes más inmediatos se encuentra El Grec barcelonés, en julio, donde espera ver varios espectáculos, incluido Lettres d’amour (Cartas de amor), una pieza que reúne en escena al bailarín Pau Aran Gimeno y a la actriz Consuelo Trujillo, cuya dramaturgia, sobre textos del poeta peruano César Moro, corre a cuenta de Conejero.

Ya en octubre, estrenará en el Teatro de la Zarzuela una dramaturgia sobre piezas de Falla (La vida breve) y Gerónimo Giménez (La Tempranica). Y espera que aquellas producciones en las que se han utilizado sus textos, y cuyas funciones quedaron suspendidas por el estado de alarma, como Los días de la nieve; La geometría del trigo; El otro, que acababa de estrenar en el Fernán Gómez cuando éste se cerró; y la Electra del Ballet Nacional de España, “vuelvan a reprogramarse”.

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