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  • Lluís Homar firma su primera dirección al frente de la Compañía Nacional de Teatro Clásico con La comedia de maravillas, texto tejido por Lluïsa Cunillé a partir de sainetes de Ramón de la Cruz.


Con los espectadores a cuatro bandas, “como si fuera una plaza pública”, y con la música de Federico Chueca como banda sonora (porque “la zarzuela también es hija de ese teatro popular que era el sainete”), Homar nos invita a convertirnos en “espías” del mundo interno de una compañía de teatro, de la mano de una docena de actores ‘repescados’ de “la cantera formada en la casa”.

“Elegí a seis actrices y seis actores de las cinco promociones que hemos tenido de La Joven, pues uno de mis objetivos al frente de la CNTC es “aprovechar más la inversión en formación que se ha hecho con ellos”, explica Homar. Se trata de María BesantCarolina Rubio, Ariana Martínez, Laura Romero, Georgina de Yebra, Raquel VarelaMiguel Ángel Amor, Mikel Arostegui, Pablo Béjar, Ignacio Jiménez, David Soto Giganto y Samuel Viyuela, a los que se une el pianista Carlos Pérez Claudio.

Y, en su “voluntad de llevar a la compañía más allá del Siglo de Oro”, juntos buscaron “algo en la línea popular de los entremeses del XVII, los sainetes del XVIII o el género chico del XIX”, descubriendo a Ramón de la Cruz, que los “cautivó” desde el primer momento.

un gran hallazgo

“Con sus sainetes descubrimos a nuestro gran dramaturgo del siglo XVIII, pues sus textos tienen ritmo, ligereza y profundidad”, afirma Homar. Él, interesado en “su mirada sobre el mundo del teatro”, eligió varias de las cerca de 350 piezas breves que escribió el madrileño, donde retrata al gremio de manera satírica y crítica.

El entierro de la compañía; La competencia de graciosos; El teatro por dentro; y La comedia de maravillas, que da nombre al trabajo final, fueron los títulos elegidos, que la primera fémina ganadora del Premio Nacional de Literatura Dramática se encargó de “coser con tal habilidad y maestría, que el texto resultante sigue siendo, en un 98%, de Ramón de la Cruz”, asegura el director.

Durante la función asistimos a la historia de una compañía teatral del XIX, que empieza desde la desolación, en su propio velatorio, descubriendo las vidas de sus miembros, y “planteándonos si el teatro es indispensable y si lo estamos haciendo lo suficientemente bien para atraer el interés de la gente”, dice Homar.


Predecesores

Juan Carlos Talavera y Cecilia Solaguren en el montaje de 2006. ©Daniel Alonso
Otra escena de los «Sainetes» dirigidos por Ernesto Caballero. ©Chicho

Fue Ernesto Caballero quien, en 2006, dirigió a la Compañía Nacional de Teatro Clásico en un montaje basado en los sainetes de Ramón de la Cruz. De entre todos los posibles, escogió cuatro: La ridícula embarazada, El almacén de novias, La república de las mujeres y Manolo, tragedia para reír y sainete para llorar, y los enlazó con una dramaturgia propia, basada en otros textos del autor, y que daba continuidad a la historia convirtiendo a sus actores en una compañía de cómicos de finales del XVIII, que ensayaba esos títulos en el Coliseo de Caños del Peral.

El espectáculo, de carácter eminentemente coral, lo protagonizaron Cecilia Solaguren, Juan Carlos Talavera, Natalia Hernández, Rosa Savoini, Victoria Teijeiro, Ivana Heredia, Iñaki Rikarte, Carles Moreu, María Jesús Llorente, Carmen Gutiérrez, Jorge Martín, David Lorente, Susana Hernández, José Luis Alcobendas, José Luis Patiño y Eduardo Mayo.



  • LA COMEDIA DE MARAVILLAS

  • Teatro de la Comedia: C/ Príncipe, 14
  • HORARIOS: Martes a domingo, 17:30h. 
  • FECHAS: Del 4 de diciembre de 2020 al 14 de febrero de 2021
  • PRECIOS: 25
  • DURACIÓN: 80 minutos


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