Caballo ganador

CRÍTICA DE The Gagfahter

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A estas alturas (casi 25 años después de su formación como grupo), Yllana puede permitirse apostar por un modelo simple y ganador: el suyo propio. Sin otra pretensión que ser fieles al espacio que ellos mismos han ido creando dentro del espectáculo en nuestro país, sus trabajos reproducen los elementos que les identifican.

Tanto es así, que al entrar en la Sala Verde del Canal en este periodo navideño para ver su nueva pieza, The Gagfahter, el espectador puede sentir que está sentándose en el céntrico Teatro Alfil, el que ha sido durante años el espacio natural de Yllana. Así lo indican la atmósfera que envuelve al público que va ocupando sus plazas, el ambiente musical, o incluso el tamaño del espacio escénico.

Una vez iniciado el espectáculo, los cuatro intérpretes van encadenando gags de una extraordinaria sencillez, en esta ocasión desarrollando una historia de género negro: una banda de criminales perseguidos por una patrulla policial heterodoxa, lo cual supone un ejercicio de desdoblamiento actoral continuo.

A pesar de lo básico del planteamiento, ese punto de partida no impide que, por ejemplo, en una misma secuencia se pueda pasar de la simplicidad humorística del mimo a la narratividad gestual cargada de sentido, que deja a su paso comentarios ácidos sobre la sociedad actual.

Así, Yllana no sólo acierta con el tratamiento cómico de lo tétrico (en los asesinatos o, por ejemplo, en la escena del ataúd) o lo repugnante (con torturas que manchan e implican al público), sino que consigue quebrar la sonrisa del público al agudizar su ingenio contra la Iglesia, sin llegar nunca a abandonar el género negro y el registro humorístico.

Para todo ello, la compañía se sirve como siempre de actores de una gran capacidad artística (en este caso, Luis Cao, Juanfran Dorado, Jony Elías y Fidel Fernández, siendo este último uno de los cinco integrantes originales de Yllana). Todos ellos combinan su versatilidad y expresividad física con técnicas de máscara, marioneta o magia, aportando además un altísimo nivel de comicidad.

Con esos elementos, no son necesarios grandes alardes escenográficos. Basta con apostar por la propia experiencia de Yllana, un caballo ganador capaz de seguir haciendo reír al público madrileño a lo largo de los años.


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