• Siguiendo las enseñanzas de su progenitor, la actriz y productora Blanca Marsillach sigue luchando por convertir el teatro en un lugar de integración social.


Su padre, el gran Adolfo Marsillach, decía: “No soy tan ingenuo como para pensar que el teatro puede cambiar a la sociedad, pero estoy seguro de que puede ayudar a despertarla”. Y ése es el lema que guía la trayectoria profesional de esta actriz y productora, que hace una década empezó a convertir los escenarios en un espacio de inclusión, consciente de que “las limitaciones están sólo en la mente”.

En esa línea, a través de Varela Producciones, su compañía teatral, y distintas fundaciones y diputaciones, tenía en marcha varios programas de “teatro interactivo para personas con capacidades diferentes, víctimas de violencia de género, colectivos en riesgo de exclusión social y personas mayores”, además de “proyectos para menores de 12 años contra el acoso escolar y sobre medio ambiente, reciclaje y alimentación saludable”, que el estado de alarma ha obligado a paralizar e intentar mover a una nueva temporada escénica y escolar.

Y, aunque la cuarentena no la ha pillado en su mejor momento anímico y físico, Blanca Marsillach no se ha rendido, y está “intentando reestructurar” su empresa “desde un nuevo enfoque más audiovisual”.

#YoMeQuedoEnCasa-blanca-marsillach
Con su nueva y cariñosa mascota, una cachorrita que le ha devuelto la sonrisa.

Con dos hernias discales y “malita de la cadera”, la actriz ha tenido que tirar de “infiltraciones” para poder moverse. Además, se ha visto obligada a “despedir” a su querida perrita, una pérdida que le dejó “un vacío enorme”, que ha intentado llenar con una nueva compañera “muy cariñosa”, que ha llenado estos días de lametones y le ha devuelto la sonrisa.

El yoga y la meditación también le han servido para mantener la sonrisa y seguir “ayudando a grupos de Alcohólicos Anónimos y de Proyecto Hombre”, con los que se conecta por Zoom. Y no ha perdido de vista su objetivo de mantener viva la memoria de su padre.

Así, cada jueves, a las 19h., su cuenta de Instagram se convierte en “El rincón de Marsillach”, donde invita a algún artista a compartir con ella y sus seguidores fragmentos de su autobiografía Tan lejos, tan cerca y anécdotas sobre el que fuera fundador del Centro Dramático Nacional y creador de la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Por allí ya han pasado Juan Gea, Aitana Sánchez-Gijón, Silvia Marsó, José Luis Gil Sanz, y hoy le toca el turno a Luisa Martín.

Para despejar la cabeza, nada mejor que la lectura. Recomienda Diario, de Hélène Berr; y Una odisea, de Daniel Mendelsohn. Y, a última hora, alguna serie, sobre todo españolas. Entre las que más le han gustado: Vida perfecta, Hierro y el “divertidísimo disparate” de La que se avecina.

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