Antes de comenzar…

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Siempre es complicado dar ese primer paso y transformarse en el foco de atención, ese momento en el que se hace el silencio para que todo el mundo escuche cómo te presentas; sobre todo cuando a lo que uno está acostumbrado es a estar al otro lado y ser ese punto indefinido sentado en una butaca, ese silueta que habita tras el deslumbramiento de los focos, pero bueno, la cosa es voluntaria, tampoco vamos a hacer el “paripé” de ruborizarnos más de lo debido. Así que ahí va:

Mi nombre es Jose -así, sin tilde, que es más coloquial- y soy un espectador como otro cualquiera (seguramente nos hayamos cruzado en más de una ocasión en algún teatro haciendo cola para entrar, en algún hall, o pidiéndonos disculpas por hacernos levantar de nuestras butacas para dejarnos pasar hasta nuestras localidades…) Bueno, en realidad soy un espectador con un apetito de teatro ciertamente voraz, de ahí lo de autodenominarme “teatrófago”, pero despojándolo de cualquier connotación profunda, grandilocuente o como quiera que pueda sonar, tan sólo es una forma como otra cualquiera de decir que soy un ‘zampabollos’ teatral. Y es que no puedo resistirme, no tengo límite en lo que a teatro se refiere, tanto para lo bueno como para lo malo. Puedo verme con toda la tranquilidad del mundo un espectáculo de lo más comercial y disfrutarlo tanto como cualquier propuesta que sea más “de autor”. Adoro poder entrar en los grandes templos teatrales tanto como explorar cualquiera de los espacios escénicos que proliferan, medio clandestinos, por la ciudad. Me da igual el día, la hora, o ir allá donde se tercie con tal de echarme una función de teatro a los ojos… Nada especial que no pueda hacer cualquier otro espectador, ¿verdad? Y como tal, como espectador que soy, también tengo mi opinión sobre lo que sucede alrededor, no sólo sobre las tablas, y pienso que algo tenemos que decir, de ahí que ande presentándome en este espacio.

Vale, sí, no soy nuevo por estos lares, hay que ser honesto. Soy uno de esos espectadores activos que se ha hecho su propio microespacio donde expresar, más allá de las cañas post-función, las sensaciones que ha sentido al ver un montaje; y eso lo hago desde En Un Entreacto, blog teatral que ha mutado en programa radiofónico; pero no vengo aquí a repetir lo que ya se hace desde ese espacio, lo que hemos pretendido tanto la gente de PrográmaTe, regalándome el reto de este espacio que es “Palabra de Teatrófago”, como yo, recogiendo el guante que me han lanzado, es el intentar hablar por boca del espectador que soy ante todo, y aportar la visión que se tiene desde el patio de butacas de muchos aspectos que parece que sólo afectan a los profesionales de las artes escénicas, pero que finalmente nos salpican a todos los que compartimos pasión.

No os preocupéis, que no vengo a dar la vara con temas densos, aunque seguramente también los haya; ni a ponerme intenso, aunque puede que lo haga; me encantan los chascarrillos, para los que seguro habrá más de un momento, o para echarnos unas buenas risas, e incluso para dar un buen puñetazo sobre la mesa, que a veces es muy sano, pero la filosofía con la que nace este blog es la de jugar a favor del teatro, que es de lo que se trata, ¿no?

En fin, que estoy encantado con este nuevo camino que emprendemos en este momento todos juntos; vosotros como lectores, PrográmaTe como recipiente, y estupendo y generoso espacio que se presta a darnos voz, y un servidor como teatrófago parlanchín que espera estar a la altura.

¡Allá vamos!

2 COMENTARIOS

  1. Estar hambriento de teatro es de los mejores tipos de apetito. Seguro que con tus palabras y conocimientos nos terminarás contagiando.
    !Bienvenido!

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