• Ángel Murcia se estrena como director artístico de los Veranos de la Villa en un año marcado por la pandemia, que le ha obligado a adaptar su programación a las necesidades sanitarias.


“No he hecho el festival que quería, pero sí el que tenía que hacer”. Así resume el nuevo director de los Veranos de la Villa el resultado del arduo trabajo que ha tenido que hacer para que Madrid no se quede sin su fiesta escénica estival a causa del coronovirus.

Atento a las noticias que llegaban de fuera, de otras citas internacionales como la de Aviñón, Ángel Murcia ha vivido “con mucha expectación” los meses previos a la presentación definitiva de su primera programación al frente del certamen. Meses en los que él y su equipo han “barajado todas las opciones posibles: desde celebrarlo en espacios cerrados pero con aforo reducido, a usar sólo escenarios al aire libre, e incluso hacerlo únicamente online”.

Finalmente, ha tenido que limitar la actividad escénica al patio del Conde Duque, pero no ha querido renunciar al “aspecto lúdico de las noches de verano en Madrid”, y ha intentado convertirlo en “un lugar de disfrute para madrileños y visitantes”, llenándolo de una variada oferta, que incluye danza, circo, música, flamenco, teatro y zarzuela.

Presentando la programación de Veranos de la Villa.

“Hemos intentado adaptarnos a las circunstancias sanitarias que nos ha tocado vivir, y que han limitado la parte logística, pero no hemos abandonado la filosofía que nos trajo aquí”, afirma el gestor. Así, ha intentado “programar a compañías con las que ya se había hablado y que podían adaptar sus espectáculos a las necesidades actuales”. Siempre teniendo en cuenta el objetivo de “poner en relevancia el patrimonio tangible e intangible de Madrid” con creaciones y creadores “vinculados de una manera u otra a esta ciudad”, y que hagan visible al público cómo “la cultura es transversal y toca todos los palos de la sociedad, desde la historia a la economía, pasando por la gastronomía”.

Eso sí, muy a su pesar, fuera se han quedado las compañías internacionales que en un principio quería participasen en esta edición, incluida la importante presencia que iba a tener Corea, “país invitado para conmemorar el aniversario de las relaciones diplomáticas con nuestra nación”.

Confía en poder recuperar esa participación coreana de cara al próximo verano, así como añadir otros invitados procedentes de Europa y América. Pero, como no tiene una bola mágica que le desvele el futuro, prefiere no elucubrar sobre el tema y ver qué ocurre en el día a día.

Asegura que esta pandemia ha sido un “palazo” para las artes escénicas en vivo, pues “habíamos conseguido que fueran indispensables, y que en los últimos años la gente llenara teatros públicos y privados”. No obstante, espera que “esa estrecha relación con el espectador no se destruya y el público vuelva a las salas, que son espacios seguros y donde seguiremos haciendo que disfruten”.

Dando ejemplo, Murcia ya se ha pasado por el escenario al aire libre de The Hole en la Puerta del Ángel, y ha visto a La Ribot en Canal, y confiesa que ha disfrutado muchísimo con ambos. Y de cara a la nueva temporada que se inicia en septiembre ya le ha echado el ojo a varios títulos, entre los que se encuentran la versión de Las criadas que firma Paco Bezerra y dirigirá Luis Luque en las Naves del Español en octubre, así como algunos de los proyectos del Centro Dramático Nacional, como los dirigidos por Carolina África (Otoño en abril y Verano en diciembre), Marta Pazos (Siglo mío, bestia mía) y Salva Bolta (Noche oscura), que forman parte de la última programación que elaboró con Ernesto Caballero, reagendados por Alfredo Sanzol para la próxima temporada porque el confinamiento impidió que se estrenaran en su momento.

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