Anabel Alonso poseída por la señorita Rottenmeier

El trompo metálico

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Anabel Alonso caracterizada como la protagonista de "El trompo metálico". ©Antonio Castro

“En esta profesión te puedes equivocar y llevarte palos, pero nadie se juega la vida”

Ha cambiado su habitual corte de pelo, moderno y liso, por una “permanente apretadita”, porque desde hace dos años da vida en televisión a “la Benigna, una mujer del 65, muy convencional y clasicota” en la serie Amar es para siempre. Y con ese look que dice no se habría hecho en la vida si no fuese “por exigencias del guión”, se mete en la piel de Magdalena para interpretar, junto a Jesús Ruyman y Marina Cruz, El trompo metálico, ópera prima de la argentina Heidi Steinhardt, que llega a Madrid tras cinco años de éxito en el off bonaerense.

En familia

¿Cómo definirías esta función?
Es una comedia cruel que, a través del humor absurdo, invita a reflexionar sobre el uso y abuso del poder, empleando la familia como una metáfora de la sociedad en pequeño. Habla de cómo inculcamos los valores, y de cómo éstos y la educación que recibimos pueden construir o aniquilar a las personas.

Como la maestra de ceremonias en “The Hole”.

¿Qué te atrajo de este proyecto que también produces?
Me pareció una propuesta distinta y muy interesante. Y a mí me interesa dar a conocer autores contemporáneos. La historia está a medio camino entre Tim Burton y Ionesco. Es un texto obsesivo, claustrofóbico, con mucha ironía y humor. Y mi personaje es el más grotesco y divertido de todos.

Háblame de él y del resto de los protagonistas.
Magdalena es un disparate. Ella, Ricardo y Catalina, que son madre, padre e hija, se juntan cada sábado para hacer juegos intelectuales. Magdalena se encarga de la parte artística y creativa (danza, francés, música, poesía), y Ricardo de la formación intelectual y académica (historia, matemáticas). Y en esta ocasión algo hace que Catalina, rompa con lo establecido, enfrentándose a la rectitud de Ricardo.

¿Cómo te sientes en la piel de Magdalena?
Me estoy divirtiendo mucho con esta mujer bruta y zafia, que hace de ello un alarde y nunca reconoce un error. Está a medio camino entre la señorita Rottenmeier; una bruta que cree que lo sabe todo, como el personaje que hacía Tracey Ullman en Granujas de medio pelo, de Woody Allen; y también tiene algo de madre negadora, porque en esta función el padre ejerce cierta violencia sobre la niña, una parte oscura y cruel que Magdalena prefiere ignorar.

Últimamente has producido varias obras de teatro, ¿por qué?
En una profesión tan inestable como ésta, es una forma de provocar las circunstancias idóneas para hacer lo que quieres y no tener que esperar a que suene el teléfono. Además, con la situación actual, el único modo de sacar adelante un proyecto teatral es autogestionándose y formando cooperativas en las que cada uno aporte lo que pueda: ya sea su trabajo o el capital. Es bueno no acomodarse y seguir manteniendo el hambre por crear cosas nuevas.

¿Qué te gusta de tu profesión?
Que nunca se deja de aprender, nunca dejas de descubrir autores, directores, textos, géneros… Y, como tú vas creciendo y cambiando, los personajes también van siendo diferentes. Puedes estar trabajando hasta los 80 años.

Junto a Adriana Ozores en una escena de “Sexos”.

¿Algún personaje te ha dejado una huella especial?
En televisión, tanto a nivel vital como profesional, me ha marcado a sangre y fuego Pruden, de Los ladrones van a la oficina. Por la oportunidad de compartir plató con los grandes de la escena y el cine español durante tres años. Luego está Diana, de 7 vidas, una serie con gran repercusión, que supuso compartir plató con Amparo Baró y los grandes de mi generación, como Javier Cámara, Blanca Portillo, Carmen Machi, Gonzalo de Castro… En teatro, para mí fue muy importante hacer Frankie y Johnny dirigida por Mario Gas. Y en cine, me quedo con el personaje de María en El crimen del Cine Oriente, porque fue mi primer protagonista, y mi primer personaje dramático.

¿Y algún otro que te gustaría interpretar?
No he hecho ningún Shakespeare, ni teatro en verso, y me encantaría ser Lady Macbeth, o hacer Noche de reyes. Tampoco he hecho revista, y me encantaría repetir una experiencia como la de The Hole.

¿Cuál es tu filosofía de vida?
Me lo echo todo a la espalda, porque creo que en esta vida todo tiene remedio menos la muerte. En esta profesión te puedes equivocar y llevarte algunos palos, pero nadie se juega la vida. Sólo debes tener claro que tu trabajo no le va a gustar a todos, y eso te enseña a relativizar.


Mecenas de las Artes

Anabel Alonso supo que quería ser actriz a los 15 años, y durante un tiempo se dedicó a hacer teatro de calle con una compañía amateur en su Baracaldo natal. Pero su debut profesional llegó en 1984, en un escenario, y de la mano de Luis Iturri y Las troyanas.

A partir de ese momento, su carrera ha sido imparable: cine, televisión, teatro, doblaje, publicidad… Ha tocado todos los palos y ha trabajado con los grandes de varias generaciones: José Luis López Vázquez, Fernando Fernán Gómez, Manuel Alexandre, Agustín González, Almodóvar, Amparo Baró, Blanca Portillo, Carmen Machi…

Y como echa un poco de menos la ebullición creativa que reinaba en Madrid cuando aterrizó en esta ciudad en tiempos de La Movida, ha decidido poner su granito de arena produciendo teatro. Empezó junto a Pepón Nieto con dos montajes: Sexos (2009) y El eunuco (2014), pero se ha lanzado en solitario con El sepelio, y El trompo metálico, ambas de Heidi Steinhardt.

REPRESIÓN FAMILIAR
En esta última, actualmente en cartel en el Teatro del Arte, la actriz nos invita a acomodarnos en una mansión venida a menos; para adentrarnos en una historia en la que convergen un padre conservador y estricto que desea una hija perfecta; una niña perfecta que desea no serlo; una madre que viste de gala a su ignorancia; una tarde sabática para jugar a ser inteligentes; una fábula china; un cumpleaños y un trompo (peonza).

Con un humor disparatado, la pieza cuestiona el modelo educativo universal avalado por las estructuras de poder, desarrollado por las instituciones, y transmitido en los núcleos familiares.



  • EL TROMPO METÁLICO
  • Teatro del Arte: C/ San Cosme y San Damián, 3
  • HORARIOS: Viernes y sábados, 20:30h. Domingos, 19:00h. 
  • FECHAS: Del 2 de abril al 8 de mayo de 2016
  • PRECIOS: De 10€ a 16


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