El economista Fernando Ramírez Baeza nos introduce en “las entrañas corruptas y miserables de la economía y la política” con Subprime, un thriller premonitorio y de ritmo trepidante escrito hace 5 años, y que recibió el Premio Carlos Arniches en 2009.

Poder, vanidad, persecuciones, celos, chantaje, amenazas y, sobre todo, mucha corrupción se dan cita en este montaje, que el propio autor define como “una montaña rusa”, y que refleja cómo un hombre puede poner en jaque a todo un entramado político y empresarial.

El peón

Ese hombre clave es un simple empleado de gasolinera, interpretado por Federico Aguado. Alguien que tiene un vídeo grabado por la cámara de seguridad de la estación de servicio, en el que se ve al presidente del gobierno en una situación muy comprometida. Un vídeo que lleva a la sede central del gigante petrolífero para el que trabaja, convirtiéndose en el “peón” de una partida de ajedrez entre el poder político y el financiero.

Pep Munné representa a las altas esferas económicas. Él es Ángel Solís, a quien describe como “un tiburón de las finanzas con una gran capacidad de seducción”. Y su réplica en la cima de la política es el vicepresidente Riopérez, “un hombre brillante, mejor político que su jefe, y el encargado de bregar con el chantaje para que no salgan a la luz los trapos sucios”, dice Chete Lera, su intérprete.

Completan un elenco totalmente masculino Daniel Huarte, Aitor Gaviria, Aure Sánchez, Antonio Salazar y Jorge Lora.

Y Ricardo Campelo dirige este montaje “lleno de suspense, que habla de lo que está en los periódicos, y que –prometen– nos mantendrá enganchados a la trama desde el principio”.

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