Ronquidos… Ese sonido tan desagradable que emiten algunos humanos cuando duermen, puede convertirse en música para tus oídos cuando recibe el ‘toque mágico’ de Primital Bros. Santiago Ibarretxe, Luismi Baladrón, Íñigo García y Daniel Llul son los cuatro ‘magos’ capaces de dar ritmo a las acciones más cotidianas y convertir la odisea de unos ‘currantes’ que se quedan en paro en toda una aventura —con isla del tesoro incluida—, donde la banda sonora se crea en directo y ‘a capella’, sin más instrumento que sus propias voces.

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La pasión de estos cuatro hermanos es Gina.

El tema de partida, el desempleo, no puede ir más acorde con los tiempos que corren, pero tratado “con mucho humor y optimismo”, dice Luismi Baladrón.

El secreto

Revés tras revés, los cuatro protagonistas van superando todos los obstáculos, gracias a la música, al humor, a su palabra fetiche (Abrituneitu!) y, a Gina Lollobrigida, la musa que siempre les acompaña.

“Fue el director, Joaquín Yver, quien eligió a Gina como nuestro tótem, porque es un arquetipo femenino de la belleza que despierta muchas simpatías en el público”, explica Baladrón. “Ella tiene el glamour que le hacía falta a nuestros personajes y es quien los mantiene unidos y los sostiene psicológicamente”, añade Íñigo García.

Gina, “la mujer más guapa del mundo”, es la única que tiene nombre en esta particular familia, que cuenta con un miembro más pequeño, verde y que ni habla, ni canta: una planta. Ella es como el hermano menor. Pero también están el líder, el conservador, el ingenuo y el revoltoso. Como si de los Hermanos Marx se tratara, todos ellos viven y trabajan juntos, sufren, luchan y se alegran juntos. Eso sí, sin dejar de cantar.

La banda sonora

Canciones de los Beach Boys, Metallica y Public Enemy; el Billy Jean, de Michael Jackson, o Love me tender, de Elvis Presley; se fusionan en Tutto per Gina con las bandas sonoras de Grease, Indiana Jones, o La guerra de las galaxias; con la sintonía del televisivo El hombre y la tierra; o con fragmentos de composiciones de Beethoven o Prokófiev.

“Hay para todos los gustos, desde el Barroco al hip hop”, apunta García, pero intercalado con las composiciones originales de Santiago Ibarretxe, quien también ha creado un lenguaje nuevo, el “lenguaje primital”, compuesto por onomatopeyas y expresiones ininteligibles, a las que cada uno puede dar significado. De hecho, “hay quien se queja de que toda la obra es en inglés”, se asombra García.

Lo que todo el mundo puede entender, tenga la edad que tenga (porque esta obra es para todos los públicos), son las expresiones “Zapatero”, “por qué no te callas” y “va, macho, joder”.

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