• Ray Loriga se estrena en el teatro con El último jinete.


Las aventuras de un beduino en busca del caballo de sus sueños sirven de excusa al novelista Ray Loriga para crear su primer texto teatral, que nos introduce en el fabuloso mundo de las mil y una noches a ritmo de musical.

Mostrar al mundo su historia y su cultura a través de un musical. Ése era el sueño de un grupo de inversores árabes, en cuyo camino se cruzó Andrés Vicente Gómez, propietario de la productora Lola Films. Y aunque él era ‘virgen’ en el mundo de las tablas, se zambulló de lleno en el intento de crear de la nada un montaje teatral con música y bailes, que descubriese al público los secretos de los habitantes del desierto.

Marta Ribera y Leo Rivera.
Realidad hecha fábula

Gómez embarcó en el proyecto a otro novato de los escenarios, Ray Loriga. El novelista, guionista y cineasta, que se declara “un apasionado de los musicales”, ha construido “una fábula, una fantasía sobre la historia de los fundadores de Arabia”, basándose en personajes reales, como Abdelaziz bin Saud, el fundador del estado moderno saudí.

En su historia, el protagonista es un joven beduino de nombre Tiradh, que, persiguiendo al caballo de sus sueños, emprenderá un largo viaje, que le llevará por tierras arábigas hasta El Cairo, y de allí al Londres victoriano, donde reside la hermosa mujer que se ha hecho con el corcel que anhela, y por la que se siente muy atraído.

Romance, leyendas, misterio, sueño y realidad se alían en este montaje para crear una aventura musical para toda la familia. Un espectáculo que retrata las turbulencias bélicas y tribales de esa región africana, con el añadido de una gran variedad de ingredientes fantásticos, como camellos danzantes, langostas parlanchinas, o guerreros del pasado.

No faltan las escenas de esgrima, las proyecciones y hasta los hologramas. Lo que no veremos sobre el escenario serán caballos, al menos de carne y hueso, porque el director de la función, Víctor Conde, asegura que “trabajar con animales da muchos problemas”, y ha solventado la aparición de este personaje primordial en la historia de una original y bella manera que prefiere no desvelar.

Grandes compositores

El elenco está encabezado por rostros conocidos del teatro musical, como Julia Möller, Marta Ribera, Miquel Fernández, Toni Viñals, Guido Balzaretti o Leo Rivera.

En cuanto a la música, podremos escuchar “desde baladas pop, hasta composiciones de inspiración árabe. Desde las melodías impagables de Albert Hammond (creador, entre otros, del One moment in time de Whitney Houston), al saber hacer de John Cameron, todo un experto en la creación de bandas sonoras para cine y televisión, responsable de los arreglos de Los miserables, y compositor, junto a Gipsy Kings, del musical El zorro”, explica Conde.


Ray Loriga enamorado del desierto

Dicen que el desierto enamora, y eso es lo que le ha pasado a Ray Loriga, autor del libreto de El último jinete. Viajó a Arabia para “empaparse” de su historia y sus costumbres, para inspirarse, y volvió “transformado”. “Esa inmensidad, la gente que allí vive… Te calan, te seducen. Ha sido una experiencia vital, de la que espero sacar más jugo en un futuro”, asegura.

Pero en esta aventura no sólo se ha dejado cautivar por la magia del desierto. La mezcla de miedo y desafío, la exictación que le han acompañado durante el proceso de creación de este musical, le han seducido tanto que está convencido de que volverá a la carga, pero después de un tiempo de reposo.



  • EL ÚLTIMO JINETE
  • Teatros del Canal: C/ Cea Bermúdez, 1
  • HORARIOS: Martes a jueves, 20:00h. Viernes y sábados, 18:00h. y 21:30h. Domingos, 18:00h.
  • FECHAS: Del 5 de diciembre de 2012 al 6 de enero de 2013
  • PRECIOS: De 25€ a 65


2 COMENTARIOS

  1. Malo para la industria del musical en España. Al final este tipo de despropósitos sólo reafirma a los escépticos en que lo mejor siguie siendo lo que viene de USA. Una pena.
    Un espectáculo bochornoso y soporífero que atenta contra la inteligencia del público amante del musical. Un presupuesto desaprovechado y unas buenas voces al servicio de unas canciones espantosas, sin melodías mínimamente sugerentes, y con unas letras infames. Una historia sin interés, con un guión escrito en 2 tardes, con bruscas transiciones sin un hilo conductor y con diálogos sin la menor chispa. Lo del camellos y camellas, es el ridículo más absoluto. Lo único que se salva es la escenografía, los audiovisuales y la iluminación, pero en un musical lo que uno espera son BUENAS CANCIONES a través de las cuales se cuente una historia. Es que los productores no conocen el principio básico del musical? Aquí las canciones no cuentan NADA. O quizá sí, porque como no se entiende casi lo que cantan, porque el volumen de la orquesta pasa por encima de las voces…. Si sólo fuera un problema técnico tendría solución, pero como el problema empieza en la propuesta, no hay quien lo arregle. Londres?? es una broma, no?

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor, escribe tu comentario
Por favor, pon aquí tu nombre