La estirpe de los barones de Ruddigore se ha instalado en la sala pequeña del Fernán Gómez, y con ellos ha llegado una cohorte de seres extravagantes que luchan por sobrevivir a la maldición de estos nobles, condenados a cometer un crimen diario si no quieren morir en terrible agonía. Un granjero que esconde un secreto horrible, un marinero de buen corazón, una doncella en edad de merecer, la presidenta de la Asociación de Familiares para las Futuras Víctimas y una novia loca intentarán esquivar la muerte un día más.

ruddigore

Dos de las posibles víctimas del barón.Santi Romero

Ellos son los componentes de Egos Teatre, una joven compañía catalana que quiere hacer las cosas “a la antigua usanza”. Han diseñado y creado la escenografía y el vestuario, realizado la versión dramatúrgica de este espectáculo musical basado en la opereta Ruddigore or the witch’s curse, de William Schwenck y Arthur Sullivan, e incluso se han atrevido a ‘meterle mano’ a la partitura.

“Hemos adaptado el texto a un lenguaje más actual”, apunta Toni Sans, que se ha encargado de llevar a cabo este trabajo junto a Rubèn Montañá. Además, el número de personajes se ha reducido de los 14 originales a los 6 actores que componen la compañía, y se ha profundizado más en sus caracteres, añadiéndoles también un objeto personal que les identifique.

Un bombo, un pato disecado, un carrito…

Así, Sans, que interpreta a Sir Roderic Murgatroyd, un barón maldito de Ruddigore, siempre va acompañado de un bombo de bingo, que utiliza para decidir quién será su próxima víctima de una “manera lúdica, para que el pueblo disfrute de la muerte diaria”, explica el actor. Su hermano gemelo, interpretado por Montañá, se oculta tras el disfraz de un granjero para escapar a la maldición familiar, y siempre lleva en las manos un pato disecado.

A la ex amante del barón, Margaret La Boja, a quien da vida María Santallusia, la veremos siempre empujando un carrito con un feto, porque “ha enloquecido tras perder al hijo que esperaba del barón, de quien sigue enamorada”, explica la actriz. Un libro sobre buenos modales es el objeto de Rose Maybud (Anna Alborch), la doncella del pueblo, que oculta sus más bajos instintos bajo una apariencia de bondad. Su tía Hannah (Lali Camps), sin embargo, no se aparta de su botella. Ella es la presidenta de la Asociación de Familiares para las Futuras Víctimas, que se encarga de que las muertes no acaben para que no decaiga el turismo. Y la sexta ‘posible víctima’ es el marinero Richard Dauntless (Albert Mora), un recién llegado con muchos secretos que ocultar, incluido el objeto que lo identifica.

¿A quién de ellos le tocará morir en esta función? La respuesta, cada noche hasta el 20 de marzo en esta versión “más gamberra” del clásico del West End, dirigida por Joan Maria Segura, y al ritmo del piano de Francesc Mora.

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