• El dramaturgo regresa al Centro Dramático Nacional diez años después de su primer montaje, para dirigir una nueva versión de Luces de bohemia, el texto de Valle-Inclán que originó el esperpento.


Reconoce que éste es uno de sus títulos favoritos “por su dimensión política y social, y por su fuerza teatral y estética”. Para Alfredo Sanzol, esta obra escrita en 1920 “no envejece”, pues “su esencia se repite por encima de las épocas”, sacando a la luz “vicios de fábrica del funcionamiento del país”.

Por eso, está encantado de dirigir un texto al que no ha tenido que tocar ni una coma. Sólo ha apostado por contemporaneizar la puesta en escena con una escenografía de espejos móviles, creada por Alejandro Andújar, y añadiendo una banda sonora, compuesta por Fernando Velázquez, que interpreta en directo el pianista Jorge Bedoya.

Viaje a los bajos fondos

Con esos dos elementos y las interpretaciones de un elenco de 15 actores, Sanzol se ha propuesto dar vida a una historia “empática”, llena de “humor, ironía y parodia”.

Una historia que narra las últimas horas en la vida de Max Estrella (Juan Codina), un poeta ciego, con una existencia miserable que, sin embargo, “se engancha a la vida y vive ese tiempo con toda la plenitud de la que es capaz”. Y lo hace acompañado de Don Latino (Chema Adeva), un ser que –según el director– “encarna la codicia”, y cuya humanidad “se desangra en la espiral del esperpento”.

De su mano, iremos de peregrinaje por un Madrid turbio y marginal, donde nos cruzaremos con otros personajes de la bohemia madrileña de la época, que “viven en la frontera de la vida y la muerte”. Personajes inspirados en la realidad literaria española de los años veinte del siglo pasado, cargada de aguardiente, sueños rotos y miseria.



  • LUCES DE BOHEMIA
  • Teatro María GuerreroC/ Tamayo y Baus, 4
  • HORARIOS: Martes a domingo, 20:00h. 
  • FECHAS: Del 4 de octubre al 25 de noviembre de 2018
  • PRECIOS: De 3€ a 25


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