Prohibido morir… salvo de risa

Gabriel Olivares y su compañía, Teatrolab, estrenan Cuatro corazones
con freno y marcha atrás
, de Enrique Jardiel Poncela
Gema Fernández / Fotos: Nacho Peña|
Actualizado el Martes 11/07/2017
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Un cartero, dos parejas de enamorados, una suculenta herencia, una isla desierta y la pócima de la eterna juventud son los ingredientes de Cuatro corazones con freno y marcha atrás, una de las comedias más alocadas de Enrique Jardiel Poncela, que subió por primera vez a un escenario en 1936.

Desde entonces, en nuestro país ha habido casi una decena de montajes de este título, incluido un Estudio 1 en 1977. En ellos han participado grandes actores, como José Sazatornil, Amparo Baró, Ismael Merlo o Adriana Ozores, entre otros, amén de familiares directos del dramaturgo, como su nieta Paloma Paso Jardiel, que lo protagonizó en 2006 en la terraza del Galileo, el mismo lugar donde ahora Gabriel Olivares y su compañía, Teatrolab, estrenan una nueva versión.

La nueva producción nos retrotrae a los años 70 del pasado siglo, con sus famosos guateques (de los que se hace partícipe al público), para finalizar en 2017.

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Aburrida inmortalidad

Y es que en esta historia realizamos un largo viaje en el tiempo, acompañando a cinco protagonistas que han decidido beber un elixir que evita envejezcan, para así recibir una cuantiosa herencia familiar con una cláusula imposible: sólo podrá cobrarse 60 años después del fallecimiento del finado, cuando sus herederos hayan muerto de viejos…

La inmortalidad de este grupo, convertidos en “vampiros diurnos para mantener a salvo su secreto”, dará lugar a equívocos generacionales y situaciones surrealistas e hilarantes, como un nieto enamorado de su abuela, o un hijo regañando a su padre por su vida disoluta, relata Olivares.

Pero vivir en una juerga continua, escondiéndose de todos, acaba siendo un aburrimiento, del que no les libra ni la escapada a una isla desierta en el segundo acto.

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Así que el “gurú iluminado” del grupo, el Doctor Bremón, hallará una nueva fórmula que ponga fin a su tormento, haciendo que vayan hacia atrás en el tiempo, restando años a su vida y siendo cada vez más jóvenes, hasta desaparecer. Y es que Jardiel Poncela se adelantó al escritor estadounidense Francis Scott Fitzgerald y su ‘curioso caso de Benjamin Button’, llevado al cine por Brad Pitt.

Esa modernidad, ese adelantarse a su tiempo, fue también lo que llamó la atención de un Olivares niño cuando vio esta función en su Albacete natal. Desde entonces, este título le “persigue”, “tenía ganas de ponerlo en pie” –confiesa–, y con él se enfrenta a su primer Jardiel.

Le acompañan una decena de actores, encabezados por el popular César Camino, encargados de hacernos reír con esta “comedia pura”, “llena de esperanza y luminosidad”, en la que, según el director, se habla “del amor, de la verdad, de la belleza, del paso (y el peso) del tiempo, de la pérdida de ilusiones, y de la muerte”.

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