Nuria González se pelea
con el tiempo

Se mete en la piel de una madurita en crisis, que cada noche seduce al público con sus desventuras románticas en Taitantos
Gema Fernández|
Actualizado el Viernes 13/09/2013
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Viene de representar La monja alférez, una obra con un gran elenco, y ahora se enfrenta al vértigo de quedarse sola ante el público con Taitantos. Pero el reto ha supuesto un aliciente para esta actriz malagueña que ha demostrado sus dotes para el monólogo en anteriores ocasiones. Su confesada timidez no le ha impedido meterse en la piel de una madurita en crisis, que cada noche seduce al público con sus desventuras románticas y sus ‘modelitos’.

La esclavitud del tiempo

¿Qué ofrece esta función al espectador?
Le echamos un poco de sal al tema del paso del tiempo. Y lo hacemos invitando al público a un periplo por el desastroso último año de existencia de Susana Duarte, una videobloguera de moda con éxito, embarcada en la búsqueda infructuosa del hombre perfecto, con la que seguro se van a divertir mucho.

¿Cómo describirías a Susana?
Es una mujer madura, en torno a los 47 años, que se mira al espejo y no se reconoce. Para ella, el termómetro de su vida es su relación sentimental, y si no la tiene, no vive. Es lo que le han inculcado desde niña: que es necesario encontrar un marido, y eso lo tiene tan intensamente fijado en su subconsciente, que es incapaz de imaginarse sin un hombre al lado. Por eso se lanza a la búsqueda desesperada de una pareja: en Internet, en la calle, en el trabajo… Y en su estado anímico eso es una compulsión que no le permite vivir; la deja noqueada porque la imagen que tiene de sí misma es muy alta.

Lo que más te gusta de ella es…
Me divierte lo estupefacta que se muestra por meter la pata tantas veces seguidas; lo perdida que se encuentra y lo machacada que está por algo tan nimio. Eso me produce mucha ternura, porque ha pasado de tenerlo todo claro y atado, seguro, a no saber ni dónde se encuentra.

Tu personaje está muy obsesionado con el paso del tiempo y busca una pareja que le de seguridad. ¿Tienes algo en común con esa actitud?
El paso del tiempo también me produce cierta zozobra, pero no nos parecemos en nada más. Afortunadamente, no me esfuerzo en ser perfecta como ella, ni me pongo el listón demasiado alto, así que estoy más relajadita, y si tropiezo y caigo, la caída es más pequeña. Además, yo no creo que todo el mundo esté hecho para vivir en pareja, ni creo que todas las parejas tengan que ser iguales. Mis esquemas no son tan rígidos como los de Susana, y por eso sufro menos.

Reina del monólogo

No es la primera vez que te enfrentas a un monólogo, pero éste no es el típico espectáculo de monologuista…
No, no lo es. Lo habitual es un stand-up, que dura sólo unos 15-20 minutos, y que forma parte de un espectáculo con más monologuistas. Pero aquí estoy nada más que yo durante una hora y media, interpretando a un personaje que pasa por distintos estados emocionales, que evoluciona. Además, a lo largo de la representación imito las voces de otros personajes con los que Susana interactúa, como su madre, su amiga Diana, su ex marido…

¿Y cómo te has preparado para enfrentar este reto?
He de confesar que Coté, el director, tiene mucho que ver con el resultado final; ha hecho un trabajo maravilloso conmigo. Yo soy una persona muy pudorosa, y para hacer este papel había que perder el pudor, y él se ha encargado de bambolearme lo suficiente para sacar de mí lo que necesitaba para la función. Ha intentado convencerme desde el principio de que yo podía ser esa tía que se pasa el tiempo diciendo lo guapa y sexy que es, lo buena que está. Convertirme en esa mujer segura de su cuerpo era un gran reto para mí, pero Cote ha conseguido que sea la sexy Susana y me sienta muy cómoda en su piel.

¿Qué te da el teatro?
Una energía que podría blanquear fachadas. El teatro es terapia pura, y los actores nos aprovechamos de eso. Convertirte en algo que no eres es un juego mágico. Me divierto mucho componiendo un personaje y no quiero dejar de hacerlo nunca. Quiero hacer todos los personajes que pueda.

¿Fashion victim?

No la busquéis en las redes sociales, porque Nuria no tiene ni Facebook ni Twitter. “Me aterroriza la idea de tener tres mil y pico amigos. Bastante sentimiento de culpa tengo ya con los que tengo porque los veo poco…”, admite la actriz. Sin embargo, su alter ego en la función tiene un exitoso videoblog que ‘alimenta’ cada día con nuevos consejos sobre moda. Un videoblog que la actriz ha tenido que grabar previamente para que el público lo disfrute mientras Susana Duarte, su personaje, se cambia de vestuario una y otra vez, uno de los lujos del montaje.

nuriagonzalez_taitantos

Y es que la protagonista de esta historia es una auténtica fashion victim, pero la moda no es precisamente algo que preocupe a Nuria González, quien nos confiesa que “hace más de un año” que no va de compras.

En su opinión, “las modas han enconsertado a las mujeres a lo largo de la historia”, y ella no está dispuesta a someterse a esa “esclavitud”. Prefiere la ropa cómoda, no le gustan los tacones, ni maquillarse. Su única manía: pintarse los labios, “porque es un trauma infantil. De pequeña quería tener los labios rojos como los dibujos animados”, nos cuenta. Sin embargo, dice que el eye liner es “una tortura china”, y que tarda “dos horas de reloj” en componer a Susana Duarte para salir al escenario.

 

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