Entrevista a Miguel del Arco

“Me moriría si ahora tuviese que salir a un escenario”

El ahora dramaturgo y director hace balance con nosotros de una temporada complicada y nos cuenta sus planes de futuro
Gema Fernández / Fotos: Ros Ribas, marcosGpunto, Vanessa Rabade|
Actualizado el Martes 16/05/2017
comparte
últimas noticias

Kamikaze hasta la médula, Miguel del Arco se ha atrevido con todo lo que le han propuesto en esta profesión por arriesgado que fuera. Aunque sus facetas más conocidas son las de director y dramaturgo, comenzó como actor y guionista de televisión, y en 2014 ayudó a fundar la Academia de las Artes Escénicas de España.

A punto de finalizar una temporada en la que ha estrenado su primera película (Las furias), ha abierto su primer teatro (El Pavón Kamikaze) y ha repuesto sus grandes éxitos, se enfrenta al estreno de un nuevo texto propio, Refugio, que ha dirigido en el Centro Dramático Nacional, mientras da los últimos toques a Arte, la comedia de Yasmina Reza que, bajo su dirección, llegará al Pavón Kamikaze a principios de junio.

Un año intenso

¿Hacemos balance de la temporada?
Ha sido un año intenso y muy duro, pero absolutamente feliz. En principio, no tenía nada después de ¡Cómo está Madriz! (mayo-junio 2016) e iba a parar hasta hacer Refugio, pero fue cuando decidimos alquilar el teatro. Y, además, me he hecho Las tríbadas, he remontado Hamlet, Misántropo, La función por hacer… He hecho la película… Así que este verano espero parar un poco y perderme en el campo y en la playa. Lo necesito como agua de mayo.

Acabas de estrenar tu última obra, Refugio, en el María Guerrero. Háblame de ella.
Llevaba tiempo dándole vueltas a la película Teorema, de Pasolini. Me interesaba la idea del extraño que llega a una familia y lo trastoca todo. Ése fue mi punto de partida, pero hasta ahí las coincidencias. En la función hay un refugiado que ha sido acogido en el seno de una familia cuyo padre es un político metido en un lío de corrupción, pero no va ni de corrupción política ni de refugiados, sino de cómo corrompemos el lenguaje; de lo que queremos que sea y lo que es, lo que creemos que significa y lo que realmente quiere decir; de cómo lo utilizamos como un arma para esconder lo que realmente pensamos. Porque este refugiado, al que interpreta Raúl Prieto, además de no entender la lengua que hablan sus anfitriones, se niega a decir una palabra, porque ha perdido a su familia, y para él ya nada tiene sentido.

refugio_fotomarcosgpunto-noticia1Escena de Refugio.

¿Has disfrutado escribiendo?
Mucho. De hecho, es la primera vez que me he puesto a escribir y he amordazado a mi yo director, y ha sido muy divertido, porque me ha permitido mayor fluidez en la escritura, sin pensar en cómo lo iba a llevar al escenario después.

¿Y qué esperas transmitir al público?
Espero que vengan a escuchar una historia nueva y que, por el camino, les sucedan las mismas cosas que a mí, que me he emocionado, he reído y reflexionado sobre el lenguaje, sobre nuestro papel en el mundo, sobre lo que hacemos en la vida… Un poco de todo.

Un lenguaje propio

Para un autor-director, ¿cuál es la parte más difícil del proceso creativo?
Para mí quizá sea el arranque, saber qué quieres contar y cómo, empezar a escribir, la investigación, porque necesita más disciplina, más voluntad, y es la parte más tediosa y solitaria. Y aunque he aprendido a disfrutar también de esos momentos de soledad de la escritura, yo soy un hombre de acción, de ensayos. Es ahí donde me lleno de energía.

Has hecho más adaptaciones de clásicos que textos propios, ¿por qué?
Creo que ha sido parte de mi evolución como autor. Nunca tuve una voluntad autoral como la de Antonio Rojano o Mayorga, que han escrito desde jóvenes. Ha aparecido ahora, y bienvenida sea, porque cada vez le cojo más el gusto. Siento que voy encontrando un lenguaje que me pertenece. Así que, si puedo, seguiré compaginando mis textos con la revisión de clásicos.

arte_fotoVanessaRabade-noticiaLos protagonistas del montaje de Arte que dirige Del Arco.

Pasaste de ser actor, a guionista de televisión, director… ¿Era algo planificado o te has dejado llevar?
Las cosas me pasan con cierta naturalidad. En ningún momento pensé que iba a ser director. Fue Isra (Elejalde), que ya es como mi hermano pequeño, quien me propuso dirigir un texto de Mastrosimone allá por el 96, y le dije que sí. Porque me pone meterme en líos. Lo de kamikaze me viene al pelo. Y, al final, quiero pensar que todo lo que he hecho: el canto, la danza y todo a lo que me he dedicado, ha servido para configurarme como director. Es ahí donde he encontrado mi espacio. No echo de menos nada de lo anterior, y me moriría si ahora tuviese que salir a un escenario (risas).

En tu etapa de actor protagonizaste Los miserables, pero como director tu única incursión en el género musical ha sido la zarzuela ¡Cómo está Madriz!, ¿dirigirás o firmarás un musical algún día?
Voy a dirigir una ópera en septiembre de 2018, pero me gustaría mucho abordar un musical desde el libreto junto a Arnau Vilà, que es mi músico de cabecera, y Sandra Vicente, que es quien diseña el sonido en mis espectáculos. Ellos entienden el sonido de una manera muy teatral. Y nos imagino a los tres creando un musical desde la nada. Seguro que no tardará mucho, porque lo barrunto desde hace tiempo, sólo es cuestión de ponerme.

Kamikazes soñadores


Por encima de todo son amigos, pero hace casi un año se convirtieron, además, en socios. Miguel del Arco, Israel Elejalde, Aitor Tejada y Jordi Buxó son la cabeza visible del Teatro Pavón Kamikaze. Los primeros en la dirección artística, y los segundos, llevando su gestión.

Son muy diferentes, pero solventan los problemas “hablando, animándonos unos a otros, y con mucho humor, empeño y trabajo”. Todos están convencidos de estar en “el mejor lugar posible” y sólo envidian “los presupuestos que manejan algunos teatros”.

Kamikazes-fotoVanessaRabade_apoyo

En los meses que llevan al frente de esta sala, ésta se ha convertido en un reconocido centro de exhibición, investigación, y de encuentro entre profesionales y con el público. Y aunque son conscientes de que “queda mucho camino por recorrer” para convertirlo en “una experiencia sostenible” y afrontar mayores retos en la producción, no piensan rendirse. “Somos ambiciosos, trabajadores, disciplinados y no nos falta la energía”, asegura Del Arco.

Y es que para convertirse en uno de estos ‘kamikazes’ es imprescindible “una mezcla de entusiasmo y disposición, una enorme capacidad de trabajo, ambición por buscar siempre la excelencia, y empatía para entender al otro”, dice Del Arco, que añade como imprescindible el humor, “porque la risa relativiza y pone todo en su lugar”.

 

Deja tu Comentario

Normas de uso
Esta es la opinión de los internautas, no de ProgramaTe.com
No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.
Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.

 
PUBLICIDAD
Recomendaciones
La isla pirata Una aventura pirata dónde encontrarás títeres, piratas, leyendas y ...
  • VALORACIÓN:
    AburridaPoco InteresanteInteresanteMuy InteresanteImprescindible
PUBLICIDAD